Gaby y Joel caminaban por la orilla de una playa paradisíaca, el sol bañando suavemente el horizonte mientras las olas rompían con tranquilidad. Las vacaciones eran un regalo de Victor, quien siempre encontraba la manera de mimar a su hija, especialmente después de todo lo que había vivido. Joel, por su parte, parecía algo inquieto, observando a su alrededor con atención.
"¿Qué tanto miras, Joel?" preguntó Gaby con una sonrisa divertida, mientras le daba un suave empujón en el brazo.
"Solo... ya sabes, asegurándome de que todo esté bien. Es difícil relajarse después de todo lo que hemos pasado," respondió Joel, sin dejar de escanear el área.
Gaby se detuvo y lo miró fijamente, cruzando los brazos. "Estamos de vacaciones, Joel. Mi papá se aseguró de que este lugar fuera seguro. Nadie nos va a molestar aquí."
Joel suspiró y finalmente dejó escapar una risa nerviosa. "Tienes razón. Es solo que... tu familia no es precisamente tranquila."
Gaby soltó una carcajada y tomó la mano de Joel. "Bienvenido al caos, cariño. Ahora relájate. Esto es lo más cerca que estaremos de la paz por un buen tiempo."
Ambos siguieron caminando, disfrutando del momento, mientras el sol empezaba a ocultarse, pintando el cielo con tonos naranjas y rosados. Por ahora, todo estaba en calma.
Joel se detuvo abruptamente, con una expresión mezcla de nervios y preocupación. Miró a Gaby, quien levantó una ceja, divertida pero también un poco incómoda.
"Además, tu padre sigue molesto porque... hay posibilidades de embarazo en ti, ¿no?" dijo Joel, rascándose la nuca y evitando el contacto visual.
Gaby lo miró fijamente durante unos segundos antes de soltar una carcajada. "¿De verdad dijiste eso así, tan directo?"
Joel se encogió de hombros, sonrojado. "Bueno... es que Victor me lo dejó muy claro la última vez. Y cuando él habla, uno escucha."
Gaby rodó los ojos, todavía sonriendo. "Mi papá siempre exagera. Además, no es asunto suyo. Relájate, Joel. Estamos bien."
"Sí, pero no soy yo el que da miedo... es él," murmuró Joel, mirando al horizonte como si Victor pudiera aparecer en cualquier momento.
Gaby se acercó, apoyando su cabeza en el hombro de Joel. "Tranquilo. Si mi papá quisiera hacer algo, ya lo habría hecho. Ahora, disfruta las vacaciones antes de que él o cualquier otra cosa nos saque de aquí."
Joel soltó una risa nerviosa y asintió, intentando dejar de lado sus preocupaciones.
Joel caminaba por el pasillo del hotel, sosteniendo la llave de la habitación mientras buscaba algunas cosas en su maleta. Justo cuando estaba por entrar, Nicole, una chica de cabello castaño y sonrisa encantadora, apareció a su lado.
"¿Te ayudo con eso?" preguntó Nicole, acercándose más de lo necesario, con una mirada insinuante.
Joel frunció el ceño, incómodo pero educado. "No, gracias. Solo vengo a buscar algo rápido."
Nicole se apoyó en el marco de la puerta, bloqueando parcialmente la entrada. "¿Estás seguro? Parece que necesitas más ayuda de la que dices."
Joel suspiró, intentando mantener la calma. "Estoy bien, en serio. Además, estoy aquí con mi pareja."
Nicole soltó una risa suave, ignorando el comentario. "Eso no tiene por qué ser un problema. Un poco de diversión nunca hace daño."
Antes de que Joel pudiera responder, una voz firme y fría resonó detrás de ellos. "¿Qué está pasando aquí?"
Era Gaby, de pie en el pasillo, con los brazos cruzados y una expresión seria que hizo que Joel se tensara al instante. Nicole se enderezó rápidamente, pero Gaby no apartó la mirada de ella.
Joel, sintiendo el peso de la situación, dio un paso hacia Gaby. "Solo estaba buscando unas cosas en la habitación. Nicole estaba de paso."
Gaby miró a Nicole de arriba abajo y luego a Joel. "¿De paso? Qué conveniente."
Nicole, captando la tensión, sonrió nerviosa. "Bueno, yo... mejor me voy." Se alejó rápidamente, dejando a Joel y Gaby solos.
Gaby no dijo nada al principio, solo lo miró fijamente. Joel suspiró y pasó una mano por su cabello. "Gaby, yo no..."
"No necesito explicaciones, Joel. Solo recuerda quién está contigo." Gaby dio media vuelta y comenzó a caminar hacia el ascensor. Joel, sabiendo que debía arreglar las cosas, la siguió apresuradamente.
Joel alcanzó a Gaby en el pasillo, colocándole suavemente una mano en el hombro. "Gaby, espera. Por favor, escúchame."
Ella se detuvo, aunque no se giró del todo, manteniendo los brazos cruzados. "¿Qué quieres, Joel?" preguntó, su voz fría pero controlada.
Joel dio un paso adelante, bajando el tono. "Mira, no pasó nada. Lo sabes, ¿verdad? No dejaría que algo así arruinara lo que tenemos."
Gaby suspiró y se giró lentamente hacia él, con una mirada seria. "No es solo eso, Joel. Es que... me preocupa lo que mi papá pueda hacer si se entera de algo así. Sabes cómo es."
Joel asintió rápidamente. "Lo sé, Gaby. Victor me intimida más que nadie en este mundo. Pero estoy aquí contigo porque te amo, no porque tenga miedo de él. No voy a hacer nada que ponga eso en riesgo."
Gaby lo miró en silencio por unos segundos, evaluando sus palabras. Finalmente, relajó los hombros y dejó escapar una risa suave. "Eres un tonto, pero un tonto que quiero mucho."
Joel sonrió aliviado. "¿Entonces estamos bien?"
"Sí, pero no me hagas pasar por esto otra vez, ¿entendido?"
Joel levantó ambas manos en señal de rendición. "Prometido."
Gaby le dio un pequeño golpe en el brazo antes de tomar su mano. "Vamos, aún tenemos unas vacaciones que disfrutar."
Ambos caminaron juntos hacia el ascensor, dejando atrás el incidente y enfocándose en el resto de su tiempo juntos.
Joel y Gaby disfrutaron de sus vacaciones al máximo: paseos por la playa, cenas románticas, y momentos relajantes en el spa del hotel. Ambos compartieron risas y momentos inolvidables que reforzaron su relación. Joel, atento a Gaby en todo momento, se aseguraba de que cada día fuera especial.
Sin embargo, un día antes de regresar, Nicole volvió a aparecer. Mientras Joel compraba algunos recuerdos en la tienda del hotel, ella se le acercó con una sonrisa confiada.
"¿Joel, verdad? Parece que todavía estás por aquí. ¿No te aburres de lo mismo?" dijo Nicole, cruzando los brazos y acercándose más de lo necesario.
Joel retrocedió un paso, incómodo. "Estoy bien así, gracias. Solo estoy comprando algunas cosas para Gaby."
Nicole soltó una risa suave. "¿Gaby? Oh, vamos. Podrías divertirte un poco más antes de irte."
Joel frunció el ceño y se mantuvo firme. "No estoy interesado, Nicole. Te agradecería que dejaras de insistir."
Antes de que Nicole pudiera responder, Gaby apareció a su lado, con una expresión serena pero con un brillo peligroso en los ojos. "¿Hay algún problema aquí, Joel?"
Joel tomó la mano de Gaby, mostrando confianza. "Ninguno, amor. Estaba por volver contigo."
Nicole, al notar la presencia de Gaby, dio un paso atrás. "Solo estaba saludando. No pasa nada."
Gaby la miró fijamente durante unos segundos antes de sonreír de manera helada. "Genial. Porque si pasa algo, lo sabré. ¿Verdad, Nicole?"
Nicole asintió rápidamente y se alejó. Gaby, sin perder la calma, miró a Joel y dijo: "Vamos. Creo que mereces un descanso después de esto."
Joel suspiró aliviado, agradeciendo internamente la firmeza de Gaby. "Definitivamente."
Ambos regresaron a disfrutar el resto de su tiempo juntos, dejando atrás cualquier molestia. Gaby, siempre protectora, se aseguró de que Joel entendiera lo afortunado que era de tenerla a su lado.
Gaby, manteniendo la calma aunque sus ojos brillaban con furia contenida, se acercó lentamente a Nicole en el pasillo del hotel. Sus pasos resonaban en el suelo de mármol, cada uno más firme que el anterior. Al llegar frente a ella, Nicole esbozó una sonrisa sarcástica y soltó con desprecio:
"Él necesita una verdadera mujer que lo ame, no alguien que lo controle."
Gaby entrecerró los ojos, evaluando cada palabra. Su expresión seguía serena, pero la tensión en el aire era palpable. "¿Una verdadera mujer? Nicole, ¿crees que coquetear con alguien comprometido te convierte en eso?"
Nicole cruzó los brazos, segura de sí misma. "No es coqueteo si él también lo quiere. Tal vez solo necesita darse cuenta de que puede aspirar a algo mejor."
Gaby dio un paso más cerca, invadiendo el espacio personal de Nicole. Su voz bajó, pero cada palabra fue clara y firme. "Escucha bien, Nicole. Joel es mío, y no porque lo controle, sino porque nos amamos. Si te acercas a él otra vez, no tendrás que preocuparte por buscar otro hotel. Te aseguro que no tendrás ni tiempo de hacer las maletas."
Nicole intentó mantener la compostura, pero el tono de Gaby dejó claro que no estaba bromeando. "¿Eso es una amenaza?" murmuró, intentando no mostrar nerviosismo.
"No, querida. Es una promesa." Gaby sonrió, fría y dominante. "Disfruta el resto de tu estancia... lejos de nosotros."
Sin esperar respuesta, Gaby se giró y regresó a la habitación, dejando a Nicole atónita y sin palabras. Al entrar, encontró a Joel descansando tranquilamente. Se acercó, lo besó en la frente y susurró: "Nadie se mete con nosotros."
En medio del pasillo del hotel, Nicole se acercó a Gaby con una sonrisa desafiante y, sin previo aviso, le propinó un golpe en la cabeza con el puño cerrado. Gaby tambaleó, llevándose la mano al lugar del impacto mientras Nicole la miraba con superioridad.
"Dame a tu comprometido y asunto arreglado," dijo Nicole con tono burlón, cruzándose de brazos.
Gaby, aún aturdida, se enderezó lentamente, sus ojos llenos de furia. "¿Eso es lo mejor que tienes?" respondió con calma pero firmeza.
Nicole dio un paso hacia ella, intentando mantener su postura amenazante. "Él necesita a alguien que realmente lo ame, no a una niña mimada."
Gaby sonrió de lado, limpiándose la frente. "¿Y crees que esa eres tú?" Avanzó un paso más cerca, reduciendo la distancia entre ambas. "Te voy a decir algo, Nicole. Si crees que puedes venir aquí y arrebatarme lo que amo, estás muy equivocada."
Nicole retrocedió un poco al ver la determinación en los ojos de Gaby. "No tienes el valor de enfrentarte a mí," desafió, aunque su voz ya no era tan segura.
"¿Valor?" Gaby dio otro paso adelante, sin necesidad de levantar la voz. "Lo que tengo es paciencia... y la tuya se acaba de agotar."
Ambas se quedaron en silencio, el ambiente cargado de tensión, mientras los ecos de sus pasos resonaban en el pasillo vacío.
Gaby respiró profundamente, centrando su energía mientras adoptaba la postura sólida del Kyokushinkai, con los pies firmemente plantados y las manos listas para atacar o defender. La mirada de determinación en sus ojos reflejaba las enseñanzas de su padre, Victor.
Nicole, con una sonrisa burlona, adoptó su postura de boxeo, levantando los puños frente a su rostro. "¿Vas en serio? Esto será fácil. No me voy a detener hasta que me des a tu chico," dijo con una risa confiada.
"No voy a dejar que eso pase," respondió Gaby con voz firme, sin perder el control de su respiración ni su enfoque.
Nicole lanzó el primer golpe, un directo hacia el rostro de Gaby, quien esquivó con un movimiento ágil de cabeza y contrarrestó con una patada baja al muslo de Nicole, aprovechando la apertura. Nicole retrocedió un paso, sorprendida por la rapidez y precisión del golpe.
"No subestimes el Kyokushinkai," advirtió Gaby, moviéndose con fluidez, lista para el siguiente intercambio.
Nicole apretó los dientes, lanzando una serie de combinaciones rápidas, pero Gaby bloqueó cada uno de los golpes con movimientos precisos de sus brazos y piernas. La intensidad de la pelea aumentaba, el sonido de los golpes resonando en el pasillo vacío.
Gaby esquivó un gancho de Nicole con agilidad y, aprovechando el momento, giró sobre su propio eje. Con precisión y fuerza, lanzó un golpe directo con el dorso de la mano al costado de la cabeza de Nicole. ¡Thud! El impacto resonó, haciendo que Nicole tambaleara hacia atrás, llevándose una mano al lugar donde había recibido el golpe.
"Ese fue por faltarle el respeto a mi relación," dijo Gaby, manteniendo su guardia en alto, lista para cualquier reacción.
Nicole, aturdida y con una mezcla de furia y desconcierto, trató de recuperar el equilibrio. "¡Esto no ha terminado!" gritó, pero había perdido parte de su confianza tras el contundente golpe de Gaby.
Joel, al escuchar los gritos, se acercó al pasillo, observando la escena entre Gaby y Nicole. Un leve suspiro escapó de sus labios al ver que las dos chicas no parecían dispuestas a calmarse.
"Chicas, ya basta," dijo Joel, levantando una mano como señal de calma mientras se acercaba más. "Esto no va a llevarnos a nada. Gaby, no tienes que demostrarle nada a Nicole."
Nicole, al ver que Joel intervino, dio un paso hacia él con una sonrisa desafiante. "¿Qué pasa, Joel? ¿No puedes soportar que alguien más te admire?" dijo con tono provocador, pero Joel no cedió ante sus palabras.
Gaby, aún en su posición de combate, lo miró brevemente antes de responder a Nicole. "No se trata de eso. Se trata de respeto. Y si tienes algo que decir, mejor lo dices con palabras."
"Tienes razón, Gaby," dijo Joel, con una mirada seria, "si no se puede resolver de manera civilizada, no quiero tener nada que ver con esto."
Nicole, al ver a Joel alejarse y que la puerta se cerraba detrás de él, lanzó una mirada furiosa hacia Gaby. "No me vas a hacer callar tan fácil," dijo mientras apretaba los puños, claramente enojada. "Crees que tienes todo controlado, pero yo no voy a quedarme de brazos cruzados."
Gaby la miró fijamente, sin mostrar signos de miedo, pero sí de firmeza. "Si sigues molestando, va a ser peor para ti." Su tono de voz era sereno pero firme, como alguien que no tiene intenciones de dejarse intimidar.
Nicole, aunque claramente irritada, dio un paso atrás y, con una última mirada desafiante, se dio media vuelta. "Te arrepentirás de esto, Gaby. Nadie le dice que no a Nicole."
El ambiente entre Gaby y Nicole se volvía cada vez más tenso. Ambas se miraban con desprecio, como si el simple hecho de estar frente a la otra las despojara de toda paciencia.
Nicole, con la cara roja de ira, avanzó hacia Gaby y, sin pensarlo dos veces, le lanzó una mirada venenosa. "No me importa lo que pienses. Tú y tu papá piensan que todo se resuelve con golpes y control, pero yo no soy alguien a quien puedan ignorar tan fácilmente."
Gaby, igualmente frustrada pero controlada, se mantuvo firme. "Tienes razón en algo, no te puedo ignorar. Pero tampoco voy a dejar que sigas interfiriendo en mi vida y la de Joel. No soy como esas chicas que se dejan manipular por tu tipo de actitudes."
Nicole rió con sarcasmo. "¿Y crees que intimidándome vas a ganar algo? No sabes con quién te estás metiendo."
"Lo sé muy bien," respondió Gaby, el desprecio en su mirada igual de fuerte. "Y si sigues con esto, no te va a gustar lo que pase después."
El aire se cargaba con una tensión palpable, como si ambas estuvieran esperando el momento adecuado para dar el siguiente paso. La confrontación estaba lejos de terminar, pero por ahora, ambas sabían que cualquier movimiento en falso podría desencadenar algo mucho más serio. Sin embargo, Gaby no estaba dispuesta a retroceder.
Nicole, después de la tensa confrontación en el pasillo, lanzó una última mirada llena de desdén hacia Gaby y, con un último suspiro de frustración, se dio media vuelta y se dirigió hacia su habitación. Sabía que Gaby no se dejaría intimidar fácilmente, pero estaba decidida a hacer que las cosas funcionaran a su manera. "Este no ha terminado," murmuró para sí misma mientras cerraba la puerta detrás de ella.
Mientras tanto, Gaby se quedó mirando la puerta por unos momentos, aún respirando con dificultad por la pelea. Sabía que las cosas no se resolverían tan fácil y que tenía que manejar la situación. No estaba dispuesta a dejar que alguien, especialmente Nicole, pasara por encima de ella. Su mente estaba llena de pensamientos de frustración y enojo.
Sin perder más tiempo, Gaby se dirigió rápidamente a la habitación de Joel. Al llegar, abrió la puerta de golpe y entró con determinación. La puerta se cerró con un estrépito, lo que hizo que Joel, que estaba sentado en la cama, se girara alarmado. Su rostro mostraba confusión y una ligera preocupación al ver la expresión furiosa de Gaby.
"Gaby, ¿qué pasó?" preguntó Joel, levantándose de la cama, pero Gaby no respondió inmediatamente. Solo cerró la puerta con fuerza detrás de ella y se apoyó en ella un momento, respirando hondo.
Gaby, aún con la mandíbula apretada y su mirada fija, finalmente se giró hacia él, pero su tono era directo y claro. "Nicole no entiende, Joel. No entiende que tú y yo ya tenemos una relación, y no estoy dispuesta a que se meta en nuestra vida de esa forma. Estaba fuera de lugar, y lo que hizo me enoja."
Joel se acercó a ella, tratando de calmarla, pero notaba que su frustración era evidente. "Lo sé, Gaby. No tienes que pasar por esto. No te preocupes, no me interesa lo que ella haga. Tú eres lo único que importa."
Gaby lo miró unos segundos antes de suspirar, claramente molesta pero también aliviada por las palabras de Joel. "No quiero que piensen que soy débil, o que pueden manipular la situación. Estoy harta de este tipo de cosas, Joel."
Su enojo era palpable, pero detrás de eso, se podía ver la preocupación que la agitaba. Mientras tanto, Joel intentó tomar sus manos, tratando de darle un poco de calma, aunque sabía que el problema no terminaría ahí. Gaby necesitaba sentirse escuchada y comprendida, y eso era lo que intentaba transmitirle.
Al amanecer, mientras Joel y Gaby se preparaban para salir, Nicole llegó sin previo aviso, con una sonrisa maliciosa en el rostro. No le dio tiempo a reaccionar a Joel cuando, con rapidez y de manera completamente inapropiada, su mano se posó sobre su glúteo, apretando con fuerza. Sin siquiera preocuparse por el contexto o las consecuencias, Nicole no solo hizo eso, sino que activó su poder de fuego, dejando una marca visible en el glúteo de Joel, como si fuera un recuerdo físico de su presencia. Con tono sarcástico, se inclinó hacia él y susurró, "Para que me recuerdes, cariño."
La acción fue rápida, pero la reacción de Gaby fue instantánea. El enojo que había estado acumulando durante todo el día explotó. Sus ojos se llenaron de furia y, en un abrir y cerrar de ojos, dio un paso hacia Nicole, casi desbordando su paciencia. "¡¿Qué demonios crees que estás haciendo?! ¿¡Qué te pasa, Nicole!? ¡No te atrevas a tocarlo así!" Gaby gritó, su voz temblando de rabia.
Nicole se echó hacia atrás, sorprendida momentáneamente por la explosión de Gaby, pero rápidamente sonrió con arrogancia. "Ah, ¿es que ahora te molesta? Pues ya es tarde, Gaby. Joel parece disfrutar de un buen recordatorio."
Pero Gaby no estaba dispuesta a dejar que eso quedara así. A medida que la tensión crecía, se acercó aún más a Nicole, apretando los puños y mostrando que no tenía miedo de enfrentarla. "Te vas a arrepentir de esto. No sé qué es lo que piensas, pero este juego tuyo se terminó. Si vuelves a tocarlo, no seré tan amable."
La atmósfera estaba cargada de tensión, mientras Joel se mantenía quieto, sintiendo la incomodidad de la situación. Aunque estaba furioso por lo que Nicole había hecho, también sabía que ahora dependía de él calmar las aguas y, si podía, evitar una pelea más grande. Pero Gaby ya había perdido los estribos, y no pensaba retroceder.
"Nicole, ya basta. No sigas provocando más," dijo Joel, interponiéndose un poco entre las dos. Aunque trataba de sonar calmado, su rostro mostraba su propia frustración. Nicole, al ver la seriedad en sus ojos, finalmente dio un paso atrás, sabiendo que había cruzado una línea.
Pero la pelea no terminó ahí; Gaby no iba a dejar que Nicole quedara impune.
Gaby, completamente fuera de sí por la actitud de Nicole, no pudo contener su enojo. Con un movimiento rápido, le dio un golpe directo a Nicole en la cara, dejándola sorprendida por la fuerza del impacto. Sin darle tiempo para reaccionar, Gaby continuó su ofensiva, lanzando varios golpes dirigidos al cuerpo de Nicole, que se veía sorprendida por la rapidez y la fuerza de la joven.
Nicole, aunque tomada por sorpresa, se defendió con habilidad, esquivando algunos golpes y bloqueando otros. Pero no pudo evitar que algunos impactos le llegaran, dejando su rostro ligeramente adolorido. La pelea rápidamente se intensificó, con ambas chicas moviéndose a gran velocidad, cada una demostrando su destreza en combate. Los golpes resonaban por el pasillo del hotel mientras el sonido de sus cuerpos chocando llenaba el aire.
Joel, viendo la escena con una mezcla de frustración y cansancio, suspiro profundamente. Se sentía atrapado entre las dos, sin saber cómo detener la pelea. "Esto no puede seguir así..." murmuró para sí mismo, pero sabía que no podía quedarse de brazos cruzados. "Debo ir al hospital, esto se está saliendo de control."
Sintiendo que la situación ya no era controlable, Joel comenzó a caminar hacia la puerta, decidido a salir de la habitación para evitar que la pelea escalara aún más. Pero antes de que pudiera salir, una explosión de energía entre las dos chicas lo detuvo momentáneamente. El estruendo de los golpes y los movimientos rápidos les dio a ambas más impulso para continuar.
Gaby y Nicole estaban fuera de control, y todo parecía indicar que esta pelea no terminaría tan fácilmente. Sin embargo, Joel sabía que si no tomaba una decisión pronto, todo podría empeorar aún más.
Joel llegó al consultorio del doctor, con paso lento y rostro algo avergonzado. Al entrar, el doctor lo recibió con una mirada profesional, sin mostrar interés en lo que Joel pudiera estar ocultando. Sin embargo, Joel no pudo evitar sentirse incómodo mientras se sentaba en la silla frente al médico.
"¿Qué te trae por aquí, Joel?" preguntó el doctor, comenzando a examinarlo con un leve toque de curiosidad.
Joel, aún un poco rojo por la vergüenza, miró al suelo, intentando encontrar las palabras adecuadas. "Bueno... es algo un poco... vergonzoso", comenzó, evitando hacer contacto visual. "Me quemé un poco... en la parte de los glúteos. No... no quiero entrar en detalles, pero... sí, se me hizo una quemadura."
El doctor frunció el ceño por un momento antes de asentir. "Entiendo. No es algo raro, pero definitivamente necesitamos tratarlo para evitar cualquier infección o complicaciones."
Joel asintió, sin entrar en más detalles sobre el origen de la quemadura. El doctor, entendiendo que el joven no quería entrar en detalles personales, lo examinó rápidamente y aplicó el tratamiento adecuado para la quemadura. Mientras lo hacía, Joel no podía dejar de pensar en la situación tan incómoda que había vivido.
"Esto se sanará con el tratamiento adecuado", dijo el doctor, aplicando una crema calmante en la zona afectada. "Pero te sugiero descansar y evitar cualquier tipo de irritación en la zona mientras te recuperas."
Joel se sintió aliviado al escuchar que la quemadura no era grave, aunque la incomodidad de la situación seguía presente en su mente. "Gracias, doctor," dijo, levantándose lentamente de la silla. "Espero que no se note mucho..."
El doctor sonrió amablemente. "No te preocupes. La quemadura se curará pronto y no debería dejar marcas permanentes."
Joel salió del consultorio sintiéndose un poco más tranquilo, pero sabiendo que tendría que lidiar con la situación incómoda más adelante, especialmente con Gaby y Nicole.
Gaby, furiosa y agotada por la tensión acumulada de la pelea con Nicole, reunió toda su energía. Con una expresión decidida en su rostro, levantó su mano hacia el cielo, concentrando un inmenso poder en sus dedos, similar al blaster solar que su padre había usado en el pasado. La energía comenzó a brillar con intensidad, acumulando una luz tan brillante como el sol mismo.
Con un grito de determinación, Gaby disparó la energía acumulada en un rayo directo hacia Nicole, que se encontraba de pie, aún visiblemente desconcertada. El impacto fue brutal. Nicole fue lanzada con fuerza hacia atrás, atravesando el aire como si fuera una marioneta sin hilos. En cuestión de segundos, la energía del blaster solar destrozó los edificios cercanos, dejándolos en ruinas mientras Nicole era proyectada hacia un grupo de ellos, cayendo desmayada en el suelo.
Gaby, respirando con dificultad por la intensidad del ataque, se acercó lentamente al lugar donde Nicole había caído. Su mirada, aún llena de enojo, se centró en la figura desmayada de Nicole entre los escombros.
"Eso te pasa por tocar a mi amado", murmuró Gaby, la rabia aún marcada en su voz. Aunque había ganado la pelea, su preocupación por Joel seguía presente en su mente.
Se quedó un momento observando a Nicole, asegurándose de que no fuera un peligro en ese momento, y luego, sin perder más tiempo, se dio vuelta y fue a buscar a Joel, aún inquieta por lo que había ocurrido.
Gaby, al encontrar a Joel, no pudo evitar lanzarse hacia él, abrazándolo con una fuerza tan intensa que parecía querer fundirse con él. El enojo que había sentido durante la pelea con Nicole se disipó al instante, y todo lo que quedaba en su corazón era una mezcla de preocupación y alivio.
"¿Estás bien?", preguntó con la voz quebrada, sin soltarlo, mientras sentía su pecho presionado contra el de él. La rabia por lo sucedido con Nicole había quedado atrás, sustituida por el amor y la necesidad de asegurarse de que Joel estuviera a salvo. El abrazo, fuerte y apretado, era su forma de transmitirle no solo que estaba a su lado, sino también lo importante que era para ella.
Joel, un poco sorprendido por la fuerza del abrazo, no pudo evitar sonreír levemente mientras correspondía a su gesto. "Estoy bien, tranquila", dijo, acariciando su espalda para calmarla. "Solo un poco de quemaduras... nada que no pueda curarse."
A pesar de sus palabras, Gaby lo sostuvo por un momento más, sin querer soltarlo, mientras el peso de la situación comenzaba a desvanecerse.
Joel, al sentirse un poco asfixiado por el abrazo de Gaby, levantó una mano para tocar suavemente su hombro, buscando que ella lo soltara un poco. "Gaby, ¿puedes darme un poco de espacio?" dijo con una sonrisa forzada, tratando de calmarla, pero al mismo tiempo dándose cuenta de que su abrazo le estaba quitando todo el aire.
Gaby, al notar la expresión de Joel, inmediatamente aflojó su abrazo, dejándole respirar con más comodidad. "Lo siento... no me di cuenta de lo fuerte que te estaba abrazando." Su tono era suave y algo avergonzado, pero no dejó de mirar a Joel con una mirada de preocupación. "Es solo que... me asusté. No quería que te pasara nada."
Joel, finalmente pudiendo respirar con normalidad, se acomodó un poco mejor. "Lo entiendo, pero... me estás aplastando, cariño," dijo con una sonrisa, tratando de aliviar el momento tenso con un toque de humor. "Estoy bien, en serio. No tienes que preocuparte tanto. ¿Solo que esa marca?"
Gaby miró a Joel con una leve sonrisa, pero también una expresión curiosa. "¿Qué marca?" preguntó, sin entender del todo a qué se refería. Sin embargo, al ver la ligera incomodidad en su rostro, se dio cuenta de que probablemente algo había pasado. "¿Nicole...?"
Joel suspiró, sin querer hacer más grande el asunto, pero también un poco avergonzado por la situación. "Sí... me dejó una marca. Un poco... intensa," respondió, tocándose ligeramente la zona afectada, todavía un poco avergonzado. "No es grave, pero... no quiero que se note."
Gaby lo miró con una mezcla de preocupación y rabia contenida, recordando la actitud de Nicole. "No te preocupes, Joel, no va a ser un problema. Te cuidaré." Su tono de voz estaba lleno de determinación y un toque protector. "Si llegas a necesitar algo, te ayudo a cubrirlo. No quiero que te sientas incómodo por algo que ella hizo."
Joel asintió, agradecido por la preocupación de Gaby. "Gracias, Gaby. De verdad, no quería que se hiciera un lío. Es solo una quemadura... aunque es un poco embarazoso." Pero al ver la actitud de Gaby, que seguía demostrando su apoyo y cariño, Joel sonrió de nuevo. "Lo bueno es que tú no me dejas ni respirar cuando me abrazas, así que creo que la marca ya está escondida."
Gaby y Joel, aliviados de que la situación se hubiera resuelto, decidieron regresar a su hogar en New Honduras. Aunque el incidente con Nicole había sido incómodo y complicado, ambos sabían que lo importante era su bienestar y el apoyo mutuo.
El viaje de regreso fue tranquilo, una oportunidad para relajarse después de tantos conflictos. Gaby, que siempre había sido protectora con Joel, no podía evitar estar alerta a cualquier cosa que pudiera suceder, aunque estaba feliz de estar a salvo con él. Por su parte, Joel aprovechó el tiempo para descansar, disfrutando de la compañía de Gaby y esperando que el ambiente en casa fuera más tranquilo.
Al llegar a su casa, la sensación de normalidad volvió a ellos. Las tensiones del viaje se disiparon un poco al entrar en su hogar. Gaby cerró la puerta detrás de ellos, y al mirar a Joel, le sonrió. "Finalmente, un poco de paz," dijo, aliviada. "Aunque, si vuelve a pasar algo, ya sabes que yo estaré para defenderte."
Joel le devolvió la sonrisa y la miró con ternura. "Lo sé, y no quiero que te pongas en más problemas por mí, pero aprecio mucho todo lo que haces."
Ambos se sentaron en el sofá, disfrutando de la calma y la seguridad que su hogar les ofrecía. Las dificultades de la aventura se quedaron atrás por un momento, mientras se relajaban, sabiendo que juntos podrían superar cualquier obstáculo que se les presentara.
Fin.