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Chapter 35 - El Misterio de Aether (2)

La profesora Lyanna prosiguió con su lección tras un breve silencio que concedió a los alumnos tiempo suficiente para asimilar el relato sobre el Rey Dios y la aparición de T'harak. La luz de la mañana entraba con más fuerza por las ventanas del aula, iluminando los rostros atentos de los estudiantes. Entre ellos, Luther, Elise, Borik y Naomi intercambiaban miradas asombradas, conscientes de que las complejidades de Aether superaban con creces cualquier expectativa inicial.

La profesora se paseó lentamente frente al estrado, las manos unidas tras la espalda, antes de continuar.

"Como les mencioné, Aether es un crisol de razas, muchas de ellas convocadas desde otros planetas como ya habíamos hablado. Estas razas han tenido siglos para adaptarse, evolucionar y establecer sus propias sociedades en nuestro planeta. Empecemos repasando las principales razas convocadas."

Al pronunciar esas palabras, las miradas se agudizaron. Algunos alumnos inclinaron la cabeza, otros tomaban notas con fervor. Elise entrelazó los dedos, Luther se inclinó un poco hacia adelante, y Borik alzó levemente las cejas, curioso por la diversidad que la profesora estaba a punto de describir.

"Primero, los Ethelians" anunció Lyanna. "Ya los deben conocer bien, ya que somos nosotros, o bueno la mayoria... Los Ethelians son descendientes de los humanos que llegaron hace siglos a Aether. Con el paso del tiempo, el mana se arraigó en ellos, otorgándoles habilidades mágicas. Sin embargo, aunque han ganado poder místico, no se especializan en nada concreto. Son respetados por su linaje, pues el mismísimo Rey Dios provenía de esta raza. Así, aunque hoy en día los ethelianos no destacan en ningún ámbito específico, nuestra influencia histórica nos hace dignos de consideración."

Luther recordó la insinuación que la profesora hizo el día anterior sobre el Rey Dios y su origen. Sentía cierta empatía por estos seres, que al igual que él, quizás una vez no encajaban del todo.

"Luego están los Sprites y los Dark Sprites," prosiguió la maestra. "Ambas razas provienen de los elfos. Los Sprites habitan el Bosque de Viridia, donde prefieren el aislamiento y se especializan en magia espiritual. Mantienen su distancia de los conflictos del mundo, resguardándose en su hogar verde y mágico. Por el contrario, los Dark Sprites, antes elfos oscuros, sobreviven en las regiones más sombrías del mismo bosque. Son pocos y viven ocultándose, pues en el pasado fueron casi exterminados en una guerra. Su vida ahora es un intento constante de pasar desapercibidos y evitar nuevas masacres, ya que debido a su poco poder actual son comúnmente tomados como esclavos en reinos enemigos."

Elise frunció levemente el ceño. Le dolía imaginar la crueldad histórica que había llevado a una raza a la casi extinción. Luther, por su parte, simplemente asintió con la cabeza en alto. 

"Los Tormentor," continuó Lyanna, "son la evolución de los demonios. Viven en las Montañas de Ghaal y destacan por su gran tamaño, fuerza física y violencia. La magia no es su fuerte, pero en combate cuerpo a cuerpo son formidables. Respetan la fuerza por encima de todo y raramente cooperan con otras razas, salvo cuando les conviene."

Un murmullo recorrió el aula. Algunos estudiantes palidecieron al imaginar a los Tormentor, mientras que otros apenas pudieron contener su fascinación por estos guerreros brutales.

"Los Ifrit y los Dark Ifrit" siguió la profesora, con un tono más suave, "provienen del mismo planeta que los Sprites, Dark Sprites y Tormentor, lo que significa que llevan siglos de tensiones entre ellos. Los Ifrit son amantes de la naturaleza y la paz, con afinidad a la magia de luz. Son pequeños, pacíficos y viven aislados en la Isla de Valenith. Pero la historia dio un giro cuando algunos Ifrit y Dark Sprites se mezclaron, dando lugar a los Dark Ifrit, una raza extremadamente rara y poderosa que combina la magia de luz y oscuridad. Su simple existencia genera temores y conflictos, pues pocos entienden o aceptan su dualidad."

"Entre las razas convocadas también están los Khaar's, descendientes de hombres bestia" continuó Lyanna. "Son versátiles y adaptables, pero carecen de habilidades mágicas destacables. Su estilo de vida nómada y su condición de cazadores les ha permitido sobrevivir, aunque a menudo son esclavizados o forzados a trabajos forzados, ya que otras razas los consideran inferiores."

La indignación se dibujó en el rostro de algunos alumnos, mientras que otros asentían, tristes, al comprender las injusticias que reinaban en Aether.

"Por último, los Midnight, originarios de un planeta inhóspito y radiactivo, son una raza físicamente poderosa que maneja una magia única: el control de la sangre. Temidos por su brutalidad y sus rituales sangrientos, se consideran superiores y no suelen cooperar con otras razas. La mayoría los evita, y ellos mismos prefieren mantener distancias."

El salón quedó en silencio unos instantes, procesando esta información. Luther sentía que el mundo se hacía más complejo con cada palabra, mientras Elise, Borik y Naomi guardaban sus impresiones, reflexionando en silencio.

"Además de estas razas convocadas, existen otras aún más antiguas, presentes en Aether desde tiempos inmemoriales. Estas razas, sobre las cuales se sabe muy poco, son aún más poderosas y dominan la magia ancestral de los tiempos antiguos. Son escasas, esquivas y sus detalles exactos permanecen en el misterio" finalizó Lyanna, con un aire enigmático.

La clase se sumió en un murmullo de excitación y desconcierto. La profesora, con una leve inclinación de la cabeza, dio por finalizada la sesión del día.

"Recuerden lo que han escuchado hoy" advirtió, antes de dejarlos ir. "La diversidad de Aether no se limita a razas y culturas, sino también a siglos de conflictos, alianzas y silencios. Comprender a cada una de estas razas, sus orígenes y su lugar en este mundo, podría marcar la diferencia entre sobrevivir o perecer cuando se encuentren con alguna de ella, ya que por si aun no se han dado cuenta, ahora viven aquí... con ellos..."

Con estas palabras, Lyanna Eldriss se apartó del estrado, y los estudiantes comenzaron a recoger sus cosas, cada uno sumido en sus pensamientos. Luther, Elise, Borik y Naomi salieron del aula más conscientes que nunca de la complejidad de Aether.

El pasillo, bañado por la luz del mediodía, parecía un remanso tranquilo en comparación con la intensidad que se respiraba dentro del aula. Entre los alumnos que iban y venían, algunos discutían con emoción lo que acababan de escuchar, otros caminaban en silencio, con el ceño fruncido, intentando digerir las nuevas realidades que las lecciones habían revelado.

"Bueno, eso fue… intenso" soltó Borik finalmente, rompiendo el silencio. Caminaba con las manos entrelazadas tras la cabeza, su postura relajada contrastando con la seriedad de sus palabras.

"Sí, no pense que fuera tan diferente este mundo" asintió Naomi, con un aire reflexivo poco usual en ella. Su mirada se perdía en los rostros de otros estudiantes.

Elise, aferrando con suavidad el brazo de Luther, lo miró con una mezcla de curiosidad y preocupación. "¿Y tú, Luther? ¿Qué piensas de todo esto?"

Luther no respondió de inmediato. Observó el mármol del suelo, las antorchas mágicas que iluminaban el pasillo, y las puertas de las aulas que se sucedían una tras otra. Pensaba en las palabras de Lyanna, en las razas convocadas, en la ausencia del Rey Dios y la presencia de T'harak. Se preguntaba qué rol jugaba él en todo aquel entramado, con su peculiar afinidad y los extraños incidentes de mana oscuro.

"Creo que tendremos que estar preparados" dijo finalmente, sin apartar la vista del frente. "Nada de lo que hemos aprendido es casualidad, y supongo que todo nos servirá en algún momento."

Borik iba a responder, quizás con alguna broma, cuando una voz profunda y controlada rompió la calma del pasillo.

"Luther, ven aquí un momento."