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Chapter 10 - Capitulo 9--CTM Floppa

En el silencio de la madrugada, Pope y Floppa se vestían en la penumbra de la habitación. Apenas eran las 4 a.m., y el aire frío envolvía la estancia con una calma inquietante. Pope, ajustando su cinturón y asegurando cada pieza de su equipo, miró de reojo a Floppa, que terminaba de abrocharse las hebillas de su atuendo con movimientos precisos. Del otro lado de la habitación, ambos parecían prepararse en un mutuo silencio que les daba cierta tranquilidad en medio de la oscuridad.

Floppa, al concluir con su equipo, tomó su gorro de piloto y lo ajustó firmemente, asegurando las correas bajo su mentón. Luego, con un último gesto, colocó su máscara de gas en el rostro, probando la presión de las válvulas a los lados. Antes de salir, se giró hacia Pope y le murmuró:

—Ve bajando al hangar. Arthur debe de estar con la nave caza casi lista.

Pope asintió con un movimiento de cabeza, y en cuanto Floppa desapareció en un destello, comenzó a caminar hacia la puerta. El frío del exterior era cortante, y con cada paso que daba, sentía el aire helado que se colaba entre su ropa, anticipando la fría jornada que les esperaba.

Mientras tanto, Floppa reapareció en una de las plataformas exteriores, sintiendo el aire gélido golpearle el rostro. Con paso seguro, ascendió las plataformas que llevaban a la zona de lanzamiento del Sparrow. Mientras subía, la imagen del sueño que había tenido seguía presente en su mente, nublando su concentración. Recordaba cómo había estado bailando con aquella chica, alguien de su misma edad que no reconocía, pero cuya figura irradiaba una luz suave y apacible, algo que lo hacía sentir a salvo. Para alguien como él, que rara vez soñaba en paz, aquella imagen le resultaba tan reconfortante como inquietante.

"Solo fue un sueño… No tiene importancia", se dijo a sí mismo, apartando el pensamiento de su mente mientras aceleraba el paso.

Al llegar a la plataforma de lanzamiento, encontró a Momox revisando algunos controles y registrando los datos del viento. Floppa se detuvo, observando el Sparrow, que descansaba en la plataforma como si aguardara la señal para partir. Con los faros nuevos que Dickson le había instalado, la nave parecía tener ojos, otorgándole una apariencia casi viva, como si el propio Sparrow estuviera listo para salir volando por cuenta propia.

—¿Qué tal está el viento? —preguntó Floppa, ajustándose su máscara y mirando de reojo a Momox.

Momox alzó la vista de sus controles y asintió, esbozando una sonrisa confiada.

—El viento está en calma, Floppa. No tendrás problemas.

Floppa dio las gracias con un leve asentimiento, y mientras se acercaba a la nave, observó el columpio que Dickson había añadido en la barandilla.

--Aunque eso si...--Dijo Momox--No creo que sea buena idea usar la ruta del norte, hay vientos malos por ahi en esta epoca del año, ademas es una ruta militar de Kingsbury, y ahorita...--

--Esta bien, no pasa nada, de todos modos nos hibamos a tener que enfrentar a eso en algun punto--Dijo Floppa mientras se quitaba su mascara de gas, para respirar un poco el aire fresco de la cordillera

--Bien, esta bien wey, ahora, ve que tal esta la recargadera que te puso Dickson, vas a volar por varias horas asi que el cinturon de cuero puede volverse...molesto, ve si si te ajustas-- Dijo Momox al tiempo que veia a Floppa acercarse al Sparrow

La plataforma que Dickson instalo entre las barandillas reemplazaba al viejo cinturón de cuero, diseñada para permitirle descansar durante el vuelo sin tener que preocuparse de mantenerse en equilibrio, la recargadera se movia hacia el interior de la estructura del sparrow, creando algo asi como una microcama, cubria en su totalidad el torso de Floppa, por lo que apra el era casi como ir recostado Boca-Abajo. Subió y se acomodó, recargándose en la barandilla, ya listo para comenzar el trayecto. Desde allí, permaneció de pie, mirando el horizonte y aguardando la llegada de la nave caza.

En el hangar, Bee y Fossil caminaban hacia la nave caza mientras Bee acomodaba a 10008 en su mochila. La pequeña criatura se inclinaba hacia ellos desde su sitio, dándoles un último repaso de cosas por llevar.

—No se olviden de nada —recalcó 10008 con insistencia—. Dinero, preferentemente en puntos Mem.

Bee y Fossil compartieron una mirada y asintieron, repasando mentalmente sus pertenencias y asegurándose de llevar todo lo necesario para la jornada.

En el otro extremo del hangar, Arthur y Pope estaban ajustando algunos controles en la nave caza y conversaban en voz baja. Pope observaba cómo Arthur verificaba los sistemas, mientras le contaba algunos detalles de su tiempo con Floppa.

—Floppa era distinto en su mundo anterior —decía Pope—. Parecía más… no sé mas alterado, nervioso, casi ansioso, ahora es distinto, todo el dia de ayer, es como si las cosas fueran menos complicadas para el, se ve en muchisima calma.

Arthur asintió, escuchando con atención.

--Pues no lo se--Dijo Arthur--Cuando llego si estaba muy nervioso, practicamente le arrojamos una responsabilidad muy pesada sobre sus hombros, pero se ah dedicado a muchas cosas y creo que eso lo ayuda--

Pope asintio

--Entonces nunca ah hecho cosas temerarias o estupidas aqui?, me refiero a..excederse, casi matarse...cosas asi--

Arthur nego con la cabeza

--Nop, y me atreveria a decir que se ve muy feliz de lo que hace aqui, el Floppa que me describes suena muy sombrio--

Pope se perdio en sus pensamientos por un momento, recordando todo lo que habian pasado el y los chicos en el mundo anterior, y a eso se le sumaba que realmente no sabia que era lo que Floppa habia visto en el año que estuvieron separados, el vio cosas que preferia no recordar y eso que el estaba en las zonas mas estables que quedaban del mundo, Floppa era enviado a las zonas mas peligrosas a recolectar muestras.

--Lo era...creeme que lo era, pero pues es bueno todo eso, mientras lo haga feliz, el continuara, o eso creo...--

Fossil se unió a la conversación y añadió:

—No se preocupen, yo creo que todo estara bien con el, si es distinto, y ahora se rie mucho mas y de un modo mas genuino, pero no creo que eso sea una razon para alarmarnos, es algo bueno

Arthur, complacido con el comentario, se giró hacia el grupo y les hizo un gesto.

—Suban todos. Bee, tú vas en la parte baja del asiento del artillero, junto a Pope, casi en la cola de la nave. Fossil, tú vienes conmigo en el puesto del copiloto, justo debajo de mi asiento.

Luego se acerco un poco mas a Pope, que ya se estaba colocando en los controles

--Mira--Dijo Arthur señalando el volante delante de Pope y el vidrio que estaba frente a el--Este vidrio negro de aqui enfrente te indica la velocidad a la que vamos, el verde significa velocidad normal, el amarillo es velocidad de combate, y el rojo, ya es velocidad excesiva, no es algo realmente malo, puedes tomarlo tambien como velocidad subsonica, preocupate cuando ese color cambie a escarlata, ahi es que ya la nave esta en sus limites estructurales, se puede mantener asi pero no es lo optimo para el motor--Dijo Arthur mientras le señalaba el vidrio a Pope--Estos tubos que estan aqui alrededor de la pantalla, te indican el combustible, entre mas gasto, mas burbujean y mas baja su nivel, se terminan al mismo tiempo, asi que tambien ojo a eso--Pope asintio mientras Arthur terminaba de explicarle

--Y las armas?--Pregunto Pope

--Estan aqui, tienes desde bengalas explosivas, hasta bengalas toxicas, la mira esta frente a ti, grabada en el vidrio frontal de la cabina, asegurate de apuntar bien--Dijo Arthur

--Bien, pero exactamente que tipos de bengalas tengo?--Volvio a preguntar Pope

--Mira, tienes bengalas explosivas, tienes, bengalas toxicas, bengalas luminicas, y bengalas sonicas, aunque esas dos ultimas son mas que nada tacticas, las otras si son para ataque, cambias de arma con el pedal en tu pie derecho, tambien, puedes usar las bengalas toxicas en conjunto con ese boton de ahi, ese boton genera una chispa alrededor de la nave, y esta enciende el gas toxico--Dijo Arthur mientras miraba a Pope--Alguna cosa mas?--

Pope nego con la cabeza--Nop, ya asi estoy bien--

--Bien, entonces estamos listos--Dijo Arthur con una sonrisa

Cada uno tomó su lugar mientras Arthur encendía los motores. Bee se acomodó frente a los pies de a Pope en la cabina del artillero, en la parte trasera de la nave, mientras Fossil y Arthur se posicionaban en los controles principales, Fossil hiba delante de los pies de Arthur en la parte delantera. 

Arthur Maniobro la nave caza hasta la puerta del hangar, que se comenzo a abrir en cuanto arthur lanzo un hechizo hacia esta, arthur jalo una palanca carca de el, y las naves de la nave caza se desplegaron, arthur entonces arranco la nave, esta acelero hasta que llego a la rampa de salida, ahi, la nave subio al cielo, pasando por ambas cascadas que cubrian la puerta del hangar, las ruedas de la nave caza se retrayeron al cuerpo de la nave y eta comenzo a planear

Fossil tenía una vista clara desde el vidrio circular que simulaba el ojo de la nave, a ambos lados de la cabina del piloto, observando cada detalle del paisaje bajo ellos.

Arthur les grito a Pope y Bee, su voz se oia claramente, una ventaja de las cabinas no fueran cerradas, sino semiaiertas.

—Pónganse las máscaras de gas. Vamos a cruzar el Bosque de la Corrupción--

--Las toxinas vuelan hasta esa altura?--Pregunto Bee

--Sip, te sorprenderia hasta que altura llegan, suelen formar tormentas electricas con lluvia acida en las zonas mas profundas del bosque, aqui solo se cuelan hasta las primeras nubes del cielo, no vamos a subir sobre estas, por que no es un viaje de combate, asi que necesitamos las mascaras--

Bee asintio y saco su mascara, al tiempo que Pope tambien sacaba la de el y se la colocaba.

Pope y Bee obedecieron, ajustándose las máscaras. Fossil miraba la de Arthur, que se asemejaba al hocico de un perro con filtros a cada lado. Intrigado, Pope comentó:

—¿Hiciste tú mismo esa máscara?

Arthur asintió, sonriendo bajo su máscara.

—Sí. Todas las máscaras de la cordillera son artesanales. Y no es por presumir, pero son las mejores que hay.

Bee se inclinó hacia adelante y preguntó:

—¿También Floppa la hizo él mismo?

Arthur confirmó con un gesto de orgullo.

—Así es. Cada máscara es única, incluida la suya.

Fossil, recordando las palabras de un vendedor que les había mencionado la particularidad de las máscaras de la cordillera, comentó:

—Entonces era cierto… Estas máscaras son especiales.

Desde su posición, Bee alcanzó a ver a Floppa sobre el Sparrow, esperándolos con el cuerpo recargado en la barandilla y sus googles puestos para proteger sus ojos del viento. El Sparrow despegó de la plataforma con velocidad, surcando la oscuridad y liderando el trayecto.

Mientras ascendían, la voz de Floppa les llego gracias a sus gritos.

—Vamos por la ruta del este. Momox mencionó que hay un viento fuerte en el norte, así que esto nos tomará un par de horas extra.

Pope miró a Bee y, ajustándose en su asiento, le respondió a Floppa

—¿No tienes frío allá arriba?

Desde el otro lado, Floppa rió levemente, su voz apagada por el ruido del viento.

—Nah, ya me acostumbré a salir a esta hora. Además, el gorro ayuda un poco.

Pope, aunque algo incómodo por la frialdad en la cabina abierta de la nave caza, no pudo evitar sonreír ante el comentario.

Los faros del Sparrow iluminaban el trayecto frente a Floppa, aunque no era realmente necesario. La visión de todos estaba bien adaptada a la oscuridad, y el brillo de las luces servía principalmente para las zonas de niebla. Eventualmente, Floppa se canso de los Faros y los apago, prefiriendo ver el paisaje de madrugada que unas luces frente a el.

Bajo ellos, el sinuoso camino de montaña era visible apenas como una línea tenue en la distancia. El sonido de los motores de la nave caza era lo unico que se escuchaba en la madrugada, cubriendo el silencio nocturno con su retumbar. Pope, que observaba el radar, captó brevemente una señal de otra nave caza en las cercanías, pero la señal desapareció en cuestión de segundos. Tras un momento de duda, decidió no mencionar nada y se concentró en el trayecto.

Cuando alcanzaron el Bosque de la Corrupción, el paisaje cambió por completo. Aunque el bosque era oscuro y retorcido, con sus hongos gigantes y vegetacion tupida, algunas zonas emitían un débil resplandor, como si algo estuviera vivo en su interior. Floppa, les grito y explico explicó:

—Lo que ven allí son esporas. Sueltan un leve brillo… es como un espectáculo natural.

Bee, Pope y Fossil miraron por las ventanas, maravillados por el juego de luces debajo de ellos. El paisaje les regalaba destellos de color en medio de la penumbra, intercalados con los maullidos distantes de los chanchopoyos.

Finalmente, cruzaron la barrera natural del bosque y salieron al área donde Pope y los demás habían ingresado días atrás. Bajo ellos, el bosque se volvió más frondoso y natural, mientras que a lo lejos, el amanecer comenzaba a despuntar, bañando el horizonte con tonos dorados y cálidos que les indicaban el inicio de su jornada.

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La brisa helada cortaba el amanecer cuando Chara se elevó en su nave caza, navegando en dirección al norte. En el radar, dos puntos se destacaban en la inmensidad del cielo. Uno parecía una nave caza, pero el otro… era desconcertante. La señal fluctuaba, como si fuera una persona, una figura con alas. Chara frunció el ceño, su mente procesando rápidamente.

—¿Una persona… con alas? —murmuró, ajustando los controles para capturar mejor la señal.

El sonido de los vientos rugiendo afuera la distrajo un instante. Sabía que esa ruta norte estaba castigada por fuertes corrientes, lo que significaba una mayor discreción, y ella no podía arriesgarse a ser detectada. Con un leve giro de la palanca, viró hacia el norte y comenzó a ascender por encima de las nubes, observando cómo el Bosque de la Corrupción se extendía como un oscuro manto bajo ella. Desde esa altura, lo único visible eran las montañas y valles cubiertos de árboles distorsionados y brumosos.

Sin embargo, esa misma ruta era una zona militar de Kingsbury, y aunque el solo hecho de sobrevolarla la llenaba de rabia por lo ocurrido en Goldwater, sabía que debía contenerse. No estaba lista para un enfrentamiento directo.

Bajó la nave, sumergiéndose bajo la línea de nubes tóxicas. A su alrededor, el paisaje se volvió sombrío y enigmático, el Bosque de la Corrupción llenando todo el horizonte como una telaraña verde oscura. Los filtros de la cabina se encendieron automáticamente, purificando el aire que entraba y evitando que las toxinas penetraran. A través del vidrio, observaba los rayos esporádicos que las mismas toxinas generaban al chocar con las partículas de niebla densa. Criaturas voladoras del bosque la rodeaban, algunos con colores vibrantes, otros con alas irregulares y texturas metálicas. Los ignoró, concentrada únicamente en llegar a Desolea sin ser vista.

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En la otra punta de la ciudad de Desolea, Floppa, Pope, Bee y Fossil aterrizaban en un hangar público. Decidieron usar esa zona más discreta para no llamar la atención, en lugar del hangar reservado para la realeza y otras casas importantes de la región. Floppa conocía bien el ambiente tenso que reinaba en Desolea, en parte por lo que Pope le habia contado en sus 3 dias en la cordillera y en parte gracias a la insistencia de Momox por hablarle del tema, el anteriormente mencionado sabía que presentarse con una escolta o en un hangar especial solo levantaría sospechas o hasta hostilidad, asi que uno de los hangares publicos era la decision logica para pasar desapercibidos. Una vez en el suelo, Floppa y Arthur comenzaron a ajustar el Sparrow para engancharlo a la nave caza, mientras Arthur preparaba un hechizo de protección alrededor de ambos vehículos.

Fossil miró a su alrededor, notando cómo las figuras pasaban rápidamente de un lugar a otro en el hangar público. Sentía la vibra de la zona, y cuando Bee se le acercó, él le murmuró:

—Este lugar es... más rudo de lo que imaginaba. Esta tan ogete como la India, ¿verdad?

Bee asintió con una sonrisa entre nerviosa y divertida, pero sus ojos seguían los movimientos de la gente, ya captando algunas miradas furtivas hacia la nave.

Mientras tanto, Floppa, concentrado, conectaba los cables para instalar una cerca eléctrica invisible alrededor de ambas naves. Cuando terminó, se enderezó y, asegurándose de que todo estaba en su lugar, se giró hacia los demás, le indico a Pope con un pulgar arriba que estaba listo y este ultimo volteo a verlos a todos con una mirada severa que no solía mostrar.

—Escuchen —dijo en voz baja, aunque firme—, guarden bien sus pertenencias, sobre todo las que llamen la atención. Aseguren sus armas y cierren sus bolsillos. Este lugar es como Tepito, pero en grande. Aquí nadie duda en robar si ven algo que les interesa.

Fossil arqueó una ceja, mirándolo con curiosidad.

—¿Tan asi?

--Sip, asi de feo--Dijo Floppa mientras se ajustaba su cinturon

--Puta...--se limito a decir Fossil

--Que es Tepito?--Pregunto Arthur--Es un lugar en su mundo?--

Floppa soltó una breve risa.

—Aham. Solo imagínate un lugar lleno de personas con dedos rápidos y ojos atentos a cada cosa que alguien lleva encima, entras vestido y sales en calzones, creo que eso te da una idea.

Arthur arqueo una ceja, mientras elaboraba su respuesta

—Bueno..en Desolea, los carteristas son verdaderos maestros. No se trata solo de objetos valiosos, sino también de información, dinero y hasta pequeños artefactos. Así que, manténganse alertas.

Bee frunció el ceño y apretó con más fuerza su mochila donde llevaba a 10008, quien asomaba apenas la cabeza, vigilante.

—Entonces, todos ojos al frente y a los lados—Dijo Bee, intentando captar todas las miradas a su alrededor.

Pope asintió, manteniéndose siempre a un paso por delante del grupo. Fossil, que observaba las estructuras del hangar con curiosidad, guardó sus manos en los bolsillos, entendiendo la advertencia.

—Exacto. Aquí la gente es rápida. Asi que aguas.

Arthur terminó el hechizo de protección y, satisfecho, se giró hacia el grupo.

—Listo. La nave caza y el Sparrow están bien protegidos. Ahora, asegúrense de que todas sus pertenencias estén seguras y a la mano. Y si alguien intenta siquiera acercarse de más… ya saben.

Floppa asintió y, haciendo una última revisión en su equipo, señaló su espada bien asegurada en su costado. Luego miró a Pope y le advirtió:

—Mantente cerca. Bee, Fossil, guarden bien a 10008, llama mucho la atencion, las llaves de acceso genetico de la ciudad barrera de coral son escazas y valiosas, asi que, mejor no hagan nada que llame más la atención.

Pope asintió, echando un vistazo rápido a su atuendo y notando los ojos de algunas personas en el hangar posados en ellos. Sentía el peso de las miradas como si fueran dagas, y por primera vez desde que llegó a Desolea, se dio cuenta de lo vulnerable que podía estar.

Fossil, en cambio, parecía intrigado y miraba todo a su alrededor como si estuviera en un lugar nuevo y fascinante.

—Esto es... diferente —comentó Fossil en voz baja a Pope—. Aquí no hay uniformidad ni vigilancia constante, solo una especie de caos controlado.

Pope asintió, aunque con cierto nerviosismo.

—Es más hostil. Sin leyes que mantengan todo en orden, la gente parece actuar con más libertad, para bien y para mal.

Bee los interrumpió, hablando en voz baja.

—Recuerden que nuestra misión es encontrar el pharo lo más rápido posible y volver al hangar, ya si en el camino se encuentran algo lindo, pues bienvenido sea.

Floppa asintió y, con una última mirada al grupo, comentó:

—Si algo pasa, hablense por los radios. 

Arthur sonrió, dándoles un último consejo antes de comenzar a caminar hacia las puertas del hangar.

—Solo un recordatorio, chicos: aquí, la información es tan valiosa como el dinero. Si alguien se nos acerca demasiado, es porque quiere algo. No se confíen de nadie.

Así, el grupo comenzó a avanzar con cautela hacia las calles de Desolea.

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En los hangares de la realeza, Chara aterrizo su nave con un suave descenso, aprovechando el sistema de invisibilidad que mantiene oculta la estructura hasta el último momento. Apenas su nave toca el suelo, Chara desactiva el camuflaje y ajusta la bandana sobre su rostro, cubriendo desde el puente de la nariz hasta el cuello. Sus ojos brillan, atentos a cualquier movimiento mientras se desliza fuera de la cabina y echa un vistazo alrededor, asegurándose de que no hay guardias cerca que puedan reconocerla. Sin hacer el menor ruido, se aparta de la nave y, sin perder un segundo, sube ágilmente a los tejados, avanzando entre las sombras con precisión. Su velocidad y cautela son impecables, sorteando los primeros rayos de sol y moviéndose como un espectro invisible a lo largo de las estructuras.

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Mientras tanto, Floppa, Pope, Bee, Fossil y Arthur han llegado al bullicioso centro de la ciudad. Bee observa a su alrededor y comenta en voz baja

--Esta ciudad... tiene mucho de Barrera de Coral. Mira esos detalles en los edificios, ¿no les parece?-- Fossil asiente mientras observa algunos elementos arquitectónicos familiares, recordando la ciudad que sirvio como su hogar durante cerca de un mes y un poco mas, notando los toques de Ciudad Barrera en las decoraciones de piedra marina y las estructuras pulidas que reflejan una influencia marítima.

10008, escondido en la mochila de Bee, murmuro con un tono un poco más sarcástico. --Claro, pero mucho más sucio y sin el encanto original…-- Su tono es apenas audible, como si estuviera hablando para sí mismo.

Pope se detiene en la gran fuente del centro de la ciudad, mientras señala algunas torres y cúpulas en el horizonte.--Y eso… me recuerda un poco a Kingsbury-- dijo con cierta nostalgia en la voz.

Arthur y Floppa intercambiaron una mirada, algo más observadores.--Al menos no hay nada que me recuerde a la Cordillera-- comento Arthur con un suspiro aliviado.

Floppa sonríe con un toque de ironía. "Bueno, ser un reino pequeño tiene sus ventajas. No nos prestan mucha atención," añade, cruzando los brazos mientras observa la gran fuente. La fuente monumental tiene detalles de todos los reinos, y los chicos miran fascinados las esculturas de piedra y metal que simbolizan la diversidad cultural de la región.

Pope suspira y mira a sus compañeros.--Creo que será mejor si nos separamos-- sugiere. --Así encontraremos el Pharo más rápido, y tal vez otras cosas que necesitemos--

Desde la mochila, 10008 asoma su pequeña cabeza de pepino de mar y se mueve un poco, haciendo sonar algunos de los objetos que lleva Bee. --Puedo ser su antena-- se ofrece, --Haré contacto con todos y usaré una frecuencia abierta, Pope puede supervisarla--

--Suena bien-- responde Pope.--Si alguien encuentra alguna pista, avisen--

Con la estrategia acordada, los chicos intercambian una mirada de confianza antes de tomar caminos distintos. Bee y Fossil se encaminan por una de las callejuelas laterales, de las que tienen una fuerte vibra a Ciudad Barrera de Coral. El aire huele a especias marinas, y Bee se emociona al ver algunas piezas de algario en exhibición.

--¡Mira, Fossil! Parece algario auténtico… Creo que me compraré uno-- dice Bee, con una sonrisa. Fossil, no le presta mucha atencion está mas concentrado en un puesto que vende perlas de azúcar.

--Awebo, aqui tambien tienen--Dijo el chico mientras se acercaba a el local en donde las vendian

Al ambos preguntar el precio de ambas cosas, casi se infartan, era mas alto que en Ciudad Barrera de Coral, y eso ya era decir mucho, todo estaba caro en esa ciudad, de hecho, de no ser por la cantidad de combates que ganaban y el Sore Run, no tendrian dinero ahorita.

Siguieron explorando los pasillos, Fossil encontro otro puesto, esta vez con algas fritas de sabores, sin pensalo mucho, se acerco de nuevo, tod se mantenia tranquilo, Bee incluso penso que si ese lugar era como la ciudad, no se tendrian que preocupar porque les volaran algo...graso error.

En un instante, el grito de 10008 desde la mochila de Bee rompe la tranquilidad. --¡Beeeeeeeeeeeeeeeeeeee...--

El grito del pepino de mar se va desvaneciendo en la distancia mientras el ladron corre, con 10008 en sus brazos.

Bee comienza a correr detras del susodicho, mientras toma a Fossil del cuello de su armadura, jalandolo hacia ella.--¡Corre, Fossil! ¡Lo atraparemos!--

Fossil, aún con las algas en la mano, lanza una Mempoint al vendedor para pagar.--¡Quédese con el cambio!-- grita, apresurándose tras Bee.

10008 se comunica con ellos por radio, indicándoles por dónde se dirige el ladrón.--¡A la derecha! ¡cerca de donde hay esculturas de corales, luego en los techos color turquesa, corran!-- Su tono es tenso y directo, nada entusiasta. A medida que el ladrón toma más ventaja, Bee frunce el ceño y se siente cada vez más frustrada.

Bee frunce el ceño y, con frustración, tantea el cinturón en busca de algo que preferiría no usar. Sus dedos encuentran el vial con tapa azul y roja: el vial de sangre de Floppa. Una mezcla de asco y resignación cruza su rostro.

--¿Qué vas a hacer?-- pregunta Fossil, al ver su expresión.

--Lo que dijo Floppa-- responde Bee.--Aunque si esto no funciona, Floppa va a pagar por cada maldito segundo de esta asquerosidad…--

Abre el vial con una expresión de asco y da un pequeño sorbo. La sangre tiene un sabor indescriptible, y no de la mejor manera. Aparte del hierro y lo amargo, percibe algo… denso, casi químico, como si su lengua se quemara al contacto. Su estómago se revuelve, y una náusea la invade, provocandole un retrogusto indescriptible

--¡Puaj! Sabe a… a cualquier cosa menos a sangre. Floppa, eres un desgraciado, ¡maldita sea!-- murmura, apretando los dientes para no vomitar. --¿Cómo puedes decirme que esto era buena idea, con tu sangre sabiendo a podrido y quién sabe qué más?, no se como no te da asco a ti tener esto en la boca cuando vomitabas en el mundo anterior--

El efecto es inmediato, y Bee siente una oleada de energía que recorre su cuerpo. Agarra a Fossil del brazo y ambos desaparecen en un destello, reapareciendo delante del ladrón, bloqueándole el paso.

El ladrón se detiene en seco, sorprendido al verlos aparecer como si se hubieran materializado de la nada.

--Que demo?..--

Antes de que tenga oportunidad de reaccionar, Bee y Fossil lo golpean a la vez, tirándolo al suelo y dejándolo inconsciente. Bee abre rápidamente la mochila del ladron y saca a 10008, que parece tan molesto como ofendido.

--¿Estás bien, pepino parlante? ¿O también quieres que te pida disculpas?-- pregunta, aunque en el fondo se siente aliviada de tenerlo de vuelta.

--¿Tienen idea de lo peligroso que fue eso?-- murmura, ajustándose con incomodidad en la mano de Bee.

--Sí, sí, disculpa. Fue un descuido-- responde Bee, aún recuperando el aliento mientras lo acaricia suavemente.--Te pondré en la mochila, pero esta vez vas adelante. No quiero que vuelva a pasar.--

Fossil, mirando al ladrón inconsciente, suelta una carcajada y murmura a Bee: --¿Vas a guardarte ese vial para la próxima?--

Bee lo mira de reojo, suspira, y guarda el vial con resignación. --No me queda de otra, aunque me costará años olvidar este sabor… Pero en cuanto vea a Floppa, será mejor que se prepare para probarlo él mismo.--

Mientras tanto, del lado de la ciudad que se parecia a Kingsbury, Pope se adentró por las calles angostas del mercado, el bullicio de los vendedores y el sonido metálico de los carros y herramientas le traían a la mente recuerdos de Kingsbury. Las fachadas de piedra, las ventanas con rejas de hierro forjado y la atmosfera en general como de la europa del siglo XX lo hacian ver todo con nostalgia. Caminó sin prisa, sus ojos recorriendo los puestos y mercancías como si los explorara por primera vez, aunque todo le recordaba a su tiempo en ese lugar.

Mientras avanzaba, Pope se detuvo al ver un puesto con productos lácteos. Un par de frascos de nata, y paquetes de queso y leche le hicieron esbozar una sonrisa nostálgica. Le recordaban a los días que pasó en la granja de las gemelas, cuando se recuperaba de la herida en el costado. Recordó cómo las ayudaba a preparar estos mismos productos, y el tiempo de calma que le ofrecieron cuando no podía hacer nada más que sanar. Sin dudarlo, tomó uno de cada cosa y los guardó en su mochila con cuidado, deseando sentir de nuevo el sabor familiar.

Mientras pasaba al siguiente puesto, un hombre mayor vendía pequeñas bolsas con semillas de todo tipo. Pope se detuvo a observar las diferentes variedades, tocando una bolsa con semillas de plantas trepadoras. Se preguntó si alguna de estas crecería en el clima montañoso de la cordillera, donde el frío y la altitud dificultaban la vida vegetal.

--Le voy a preguntar a Floppa que puedo y que no puedo cultivar en la cordillera-- pensó. Pope seleccionó algunas semillas, y antes de pagar, preguntó:

—Disculpe, ¿sabe en qué sector de la ciudad puedo encontrar piezas de tecnología? —dijo Pope, señalando una fila de repuestos metálicos detrás del hombre.

El vendedor, con sus manos agrietadas, le dedicó una sonrisa.

—La tecnología de vapor la encuentras aquí mismo —respondió mientras señalaba una fila de puestos a lo largo de la plaza—. Pero si buscas tecnología de cristal, necesitas ir al sector de Goldwater.

Pope asintió, pero el hombre añadió:

—Eso sí, te advierto que la gente en Goldwater anda muy recelosa últimamente. Desde que el reino desapareció de las comunicaciones, están nerviosos. No venden a cualquiera. Ahora, si buscas tecnología de otras regiones, pues cada sector tiene sus especialidades, pero no te acerques mucho a los de la Selva Viva, Flintstone Edge, Glory Bell, Ciudad Barrera de Coral, ni Darakia.

Pope se inclinó, interesado, mientras escuchaba.

—¿Por qué no? —preguntó, curioso.

El vendedor bajó la voz y miró de reojo, como si alguien pudiera oírle.

—Porque muchos simpatizantes de la Alianza del Este no son bienvenidos en esos sectores —respondió el hombre, agitando una mano como para alejar un mal presagio.

Pope frunció el ceño. La "Alianza del Este" no le sonaba de nada; algo que tal vez necesitaría preguntarle a sus compañeros más tarde. Agradeció al vendedor y continuó su camino, sintiéndose un poco más alerta. El mercado era vasto, con callejones y plazas interconectadas, y el bullicio de las conversaciones en varios dialectos era constante.

Justo entonces, su atención fue capturada por un hombre que subía a un banco de piedra en el centro de la plaza. Parecía un punto de reunión importante, y los detalles en piedra tallada le recordaron la gran plaza del castillo de Kingsbury. Se acercó, curioso por la creciente multitud que se amontonaba alrededor del hombre. Este, de cabello canoso y voz poderosa, levantó las manos para llamar la atención.

—¡Escuchen bien! —gritó—. Se invita a todos los hombres valientes que deseen combatir al lado de los príncipes de Kingsbury a enlistarse. ¡Serán bien recibidos en las filas del ejército!

Un murmullo creció entre la gente, y uno de los oyentes alzó la voz.

—¿Y podremos unirnos a la tercera division? —preguntó, con una chispa de esperanza en sus ojos.

El hombre en el banco negó con la cabeza.

—No, la tercera division está a cargo del príncipe Gale, y esa posición no está abierta al público. Solo pueden unirse a los regimientos de sus hermanas.

La reacción fue inmediata; algunos espectadores fruncieron el ceño y se escucharon murmullos de descontento. Pope notó la admiración en las palabras del hombre, y la decepción entre la multitud, como si el príncipe Gale fuese alguien especial para ellos.

Sumido en sus pensamientos, Pope se apartó un poco y dejó que sus recuerdos lo alcanzaran. Sabía algunas cosas sobre el príncipe Gale, detalles que había escuchado durante su tiempo en Kingsbury. Lo llamaban el demonio blanco, siempre usaba una capa de color blanco cuando peleaba, su armadura era dorada tambien, Gale no solo era uno de los príncipes más despiadados y calculadores, sino también un guerrero excelente. Incluso había entrenado a toda la tercera división, y se decía que esa era la mejor sección del ejército de Kingsbury. Un líder que, aparentemente, había ganado una lealtad profunda y difícil de ignorar.

--Y ahora están llamando a más soldados-- pensó Pope, mientras el aire a su alrededor se sentía de repente pesado. Recordó las palabras del vendedor, la mención de la Alianza del Este, y el hecho de que la gente de Goldwater ya desconfiaba de los extraños. El malestar era palpable, incluso aquí, en el mercado. Pope exhaló lentamente, con una mezcla de preocupación e incomodidad.

--¿De verdad todo está a punto de estallar en una guerra?--, se preguntó, echando una última mirada al hombre en el banco, que continuaba hablando con la multitud.

Agarró con fuerza las correas de su mochila, sintiendo el peso de las pequeñas compras en su interior. En un mundo donde las tensiones parecían ir en aumento y donde los bandos se volvían cada vez más evidentes, él y sus compañeros necesitaban pasar desapercibidos, encontrar el Pharo rápido y alejarse de esa atmósfera que empezaba a volverse cada vez más tóxica.

Arthur y Floppa caminaban por las bulliciosas calles del sector de Goldwater, la gente a su alrededor se movía con la prisa de aquellos que conocen el valor del tiempo. Ambos llevaban ropas sencillas, pero el emblema del gorrion en sus hombros, uno en un brillante morado y el otro en un dorado resplandeciente, los delataba como miembros de la nobleza de la Cordillera de Wright. Nadie en Goldwater había recibido la noticia de que había un heredero.

--¿Ves esa tienda de especias?-- Arthur señaló con un dedo hacia un colorido puesto decorado con hierbas aromáticas. --Si tuvieras un buen olfato, sabrías que eso puede ser un peligro. Quizá deberíamos buscar algo más... comestible.--

Floppa soltó una risita, disfrutando de la compañía.--¿Comestible? ¿Desde cuándo te preocupas por eso?, casi me matas la primera vez que me hiciste algo de comer--

Arthur solo rio, ambos siguieron caminando por los pasillos del sector.

A medida que avanzaban, Arthur y Floppa preguntaban por el pharo, no debian de estar muy lejos, despues de todo, era tecnologia de cristal.

--¿Cuánto cuesta?-- Floppa preguntó con interés despues de encontrar uno en buenas condiciones, en el puesto de una mujer, ya algo grande.

--Cinco Mem Points-- dijo la mujer, mirándolos de arriba abajo, como si evaluara su riqueza.

Floppa sacó seis de su bolsillo. --Aquí tienes, el excedente es para ti.-- Mientras le pasaba el dinero, Arthur le dio a la mujer una poción curativa, ya que ella se quejaba de sus doloridos huesos. --Esto te ayudará--le dijo, sonriendo.

--Gracias, jóvenes-- dijo la mujer, gratificada.

Con el faro en mano, Floppa lo guardó en uno de sus bolsillos. --Listo, ya tenemos nuestro faro. Ahora, ¿qué más podemos hacer?-- preguntó, con un brillo travieso en sus ojos.

--Quizá deberíamos considerar lo que dijo el hombre sobre la guerra que se aproxima. La gente aquí parece preocupada, y decirle a Momox que se ponga a chambear-- sugirió Arthur mientras caminaban.

--¿Preocupados? si, si lo estan parece que cada vez que visito un lugar nuevo siempre hay algun problema a la vista-- Floppa contestó, riendo.

Los dos amigos continuaron caminando, charlando de cosas sin sentido cuando, de repente, alguien chocó con Floppa. Se dio la vuelta, ya acostumbrado a este tipo de accidentes, y pidió disculpas. Pero al instante sintió que el faro ya no estaba con él.

--¡Espera!-- gritó, mirando a su alrededor con desesperación.

Al girarse, vio a una chica, sus ojos desbordaban sorpresa y enfado. 

--¡Regresa el faro!-- Floppa le gritó, su voz resonando en el bullicio del mercado.

La chica no se detuvo. En cambio, comenzó a correr, y Floppa sintió que el impulso de la persecución lo invadía. "¡No puedo usar mi supervelocidad, haria un desmadre...carajo" pensó rápidamente. --Arthur, ¡habla por el radio! Dile a los demás que regresen a la nave y que se preparen para despegar! Yo te alcanzaré.--

Arthur respondió, sacando su radio con agilidad. --Bien, pero ten cuidado, Floppa. No sabemos qué más puede pasar aquí.--

--¡Siempre tengo cuidado!-- Floppa contestó, aunque su mente ya estaba centrada en la chica que se alejaba. Se apresuró detrás de ella, sintiendo el pulso acelerado de su corazón y el zumbido de su campo TA, listo para activarse si las cosas se complicaban.

"Es rápida, debo darle eso" pensó, notando cómo la chica se movía con una destreza que solo se podía lograr con práctica y una buena dosis de atrevimiento. Saltó entre los tejados, sus pies apenas tocaban el suelo antes de impulsarse hacia el siguiente edificio. "Si no regreso con el pharo, Pope me va a matar..."

La chica se movía con una confianza que Floppa admiraba a pesar de la situación. Justo cuando pensó que podía alcanzarla, vio cómo presionaba un botón en un brazalete que llevaba en la muñeca. "¿Qué demonios hace?" se preguntó. La persiguió con más fuerza, usando su teletransportación para cerrar la brecha entre ellos, apareciendo unos pasos más adelante de ella.

--Fin del camino, Dame el Pharo--Dijo Floppa, mas decidido

La chica lo esquivo, y tuvieron que continuar corrienda, Floppa pudo notar que su respiración se aceleraba, y eso le dio una pequeña ventaja.

Ambos llegaron a un borde de un edificio, la chica se detuvo, y Floppa la acorraló. --Corres bien, no puedo negarlo-- dijo, con una mezcla de respeto y frustración en su voz. --Pero ya perdiste. Solo necesito que me devuelvas el pharo, por favor--Dijo mientras alzaba sus brazos, para que la chica viera que no intentaria nada

La chica, sin embargo, no parecía tener intención de rendirse. Con un movimiento ágil, se dejó caer del edificio. Floppa se acercó al borde y vio con horror cómo desaparecía en el aire. Sin pensarlo, corrió hacia el borde y se preparó para saltar, cuando una sombra pasó volando por debajo.

--¡Que carajo?!-- gritó Floppa, pero era demasiado tarde. Una nave caza, la misma que había estado merodeando por la Cordillera, se elevó en el aire antes de alejarse. --Ay Dios..esto es malo--Dijo mientras se presionaba el pecho, al tiempo que trataba de recuperar la respiracion--Pope va a matarme...--

Mientras tanto, dentro de la nave caza, Chara se desabrochaba la bandana que cubría su rostro. "

--Ese chico era más persistente de lo que pensé-- murmuró para sí misma, respirando profundamente para calmarse. Su mente estaba llena de imágenes del príncipe de la cordillera de Wright.

--No solo es el príncipe del que hablaban en Kingsbury es el mismo chico que vi por mi ventana… El que callo en la estrella-- Chara respiro un poco--Lo tengo que investigar despues--

Mientras su nave se alejaba, Chara se giró para mirar el horizonte, donde los edificios de Desolea se hacían más pequeños. Había conseguido lo que quería, las piezas para su arma, pero algo en el príncipe la intrigaba.

--Por qué me está persiguiendo? ¿Acaso sabe que soy la princesa de Goldwater? No… No puede ser--, pensó, un nudo de curiosidad y preocupacion formandose, si lo sabia, entonces ya habia metido en problemas a Goldwater con el ultimo aliado que les quedaba--Aunque eso no importa ahora. Tengo que concentrarme en mi misión--

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Horas despues el grupo ya estaba de regreso en el aire, con el atardecer tiñendo el cielo de tonos naranjas y violetas. el Sparrow que se deslizaba suavemente por el viento, parecía un pez plateado surcando el cielo, la nave caza se veia como una sombra detras de el. La ausencia del pharo y el fallo de Floppa se sentian en el ambiente.

—¿Y si probamos con un par de espejos? —sugirió Floppa, volteando la cabeza para mirar a Arthur 

—¿Espejos? —Arthur frunció el ceño—. ¿Y qué haríamos con eso? ¿Reflejar la luz de la luna para que Pope pueda ver a Dann en la oscuridad?

Floppa soltó una risa cansada, mientras seguía maniobrando el planeador con destreza. El sol se estaba ocultando en el horizonte, y la noche comenzaba a apoderarse del paisaje.

—No seas así. Solo digo que si no tenemos el Pharo, debemos pensar en algo alternativo. Un proyector de luz o algo que sirva de brújula.

—Me temo que no funcionará, amigo. El Pharo no es solo un objeto; es la pieza clave. —Arthur suspiró, cruzando los brazos. Se había convertido en el pragmático del grupo, algo que no le sentaba mal, pero lo frustraba.

Bee, que había estado escuchando la conversación, no pudo evitar intervenir. Estaba ajustando su máscara de gas mientras miraba a Floppa con reproche.

—¿Y qué tal si no me haces beber tu sangre la próxima vez? —dijo, llenando su voz con sarcasmo.

Floppa se quedó en silencio por un momento, perplejo.

—¿Qué? ¿Te la bebiste? —preguntó, incrédulo.

—Sí, me la bebí —respondió Bee, ahora visiblemente molesta—. Y no solo sabía a sangre, sino que parecía una mezcla extraña de ¡No sé cuántas cosas más! Es un sabor que no voy a olvidar en la vida.

Floppa dejó escapar una risa nerviosa, casi se rinde a la idea de llorar, entre risas y desesperación.

—No te dije que te la bebieras, solo que la utilizaras como fuente, como lo harías con cualquier persona.

Bee se quedó callada, pero no tardó en maldecirlo nuevamente.

—Esto es todo tu culpa. ¿Quién en su sano juicio cree que la sangre de otro es un buen método para copiar poderes?

--O que? querias un pedazo de piel?--Grito Floppa mientras se emparejaba a la nave caza

Arthur, que no podía dejar de sonreír ante la conversación, interrumpió:

—Deberías estar agradecida, Bee. Gracias a eso todavia tienen a 10008

—¡Oh, no me digas! —dijo Bee con ironía—. Tal vez podrias avisar la proxima vez Floppa, no quiero volver a hacer algo asi 

Mientras el paisaje se convertía en una oscuridad densa, Floppa mantuvo su mirada firme al frente. A través de la bruma nocturna, podían ver las siluetas de los árboles y hongos del bosque de la Corrupción, por segunda vez en el dia, floppa odio la idea de no poder bajar a darse una vuelta, tal vez hoy podria encontrar otra cosa interesante

—Espero que la chica que me robó el Pharo no regrese. —Floppa murmuró, recordando la mirada decidida de la desconocida.

—¿Fue una mujer? —pregunto Arthur, casi en un susurro, pero lo suficientemente alto para que todos escucharan.

—SI, no me frustra por eso, me frustra por que me gano corriendo...diablos—dijo Floppa, apretando el agarre de los cilindros de control en la parte baja de las barandillas mientras se acercaban a la línea de árboles.

Bee, que había recuperado un poco su humor, se burló de él.

—¿No crees que esa buena suerte se haya ido volando en su nave caza?, si te gano corriendo posiblemente tambien te abria ganado en una pelea

Floppa sonrió, pero su mente estaba distraída, pensando en lo que podría haber pasado si hubiera podido recuperar el Pharo. Si tan solo la chica no hubiera sido tan rápida... mas bien, tan impredecible.

Sin embargo, la noche caía sobre ellos, y aunque el paisaje se tornaba sombrío, los chicos todavia tenian esperanza de que podrian buscar otro modo de encontrar a Dann, aunque muy en el fondo, Pope sabia que la situacion, posiblemente los hiba a olbigar a dejar eso para despues, las cosas en Desolea no pintaban para nada bien.