Los días pasaban más lentos de lo que uno podría esperar. Incluso a un día del torneo, mi emoción por empezar era inmensa.
Asura seguía en pleno crecimiento. Era una hermana menor muy dulce y adorable, siempre mantenía una sonrisa en su rostro; incluso Shizugu era amable y dulce con ella. Todos parecían felices en mi casa, y eso era motivo de alegrarse.
Finalmente el día había llegado. El 50° Torneo Juvenil, estaba a puertas de empezar.
En la Plaza Central, todos estaban emocionados. Puestos de comida, de adornos y recuerdos, abiertos y con muchísima gente alrededor.
- "Esto parece un festival."
- "Ya lo digo. ¡MIRA CUÁNTA COMIDA!"
- "Nitori, recuerda para qué vinimos."
- "Ya sé, hermana. ¡Mi sobrino hará una gran actuación en este torneo!"
Todos estaban felices. Mi padre miraba a todos lados con ojos risueños, como si estuviese recordando tiempos pasados; mi madre cargaba de Asura, a la vez que cuidaba a mi tía Nitori. Gracy vino con nosotros como soporte de mi madre.
- "¡Participantes del 50° Torneo Juvenil, acercarse al área de vestidores!"
- "Pues, ya es hora, hijo."
Toda mi emoción se convirtió en temor con esas palabras.
- "¿Y ahora? No me digas que tienes miedo."
Mi padre me llevó hasta la zona de vestidores. Miré a mi alrededor.
Jóvenes altos, fornidos, con armaduras caras o túnicas de muchos colores, estaban frente a mí.
- "Hey, tranquilo. No los veas cómo seres gigantes e imposibles de vencer... Recuerda, entre todos ellos, tú tienes la ventaja, siendo a distancia o a cercanía."
Mi padre trataba de tranquilizarme. Pese a que no había logrado mucho, se retiró de los vestuarios.
- "Muy bien, jóvenes. Empecemos explicando las reglas. Primero, no está permitido asesinar a otro participante; se los otorgará un arma de piedra a su elección. Segundo, no está permitido el uso de ningún potenciador mágico o de habilidades, ya sea por armadura o poción. Tercero, las únicas formas de ganar son sacando a tu oponente del área o que éste se rinda."
Las reglas parecían bastante fáciles. Aunque demasiado simples, alguno podría ponerse a sospechar de ello.
- "Bien, se ha hecho un sorteo para completar la tabla de los 16 participantes."
Revisé la tabla de las 4 fases...
[¡¿YO VOY A PELEAR PRIMERO?!]
El director del torneo nos dio unas indicaciones más, recogimos las armas que estuvieran disponibles y esperamos a que nos llamaran.
- "Pareces nervioso."
- "¿Y cómo no estarlo? Yo peleo en la primera batalla."
- "Eso fue un golpe de mala suerte."
- "Y que lo digas..."
Auber y yo conversamos por un rato, hasta que gritaron mi nombre.
- "Suerte."
- "Igualmente."
Salí del vestuario y entré en la arena de batalla.
[¡¿POR QUÉ HAY TANTA GENTE AQUÍ?!]
- "De este lado... ¡Hiroshi Sekkatsu! El segundo hijo de Tsugumi Moonlagger y Mark Sekkatsu. Por lo tanto, pertenece a una de las familias más ricas de este reino: La familia Moonlagger."
Hubo un pequeño tiempo de murmullo en el público, hasta que el locutor volvió a hablar.
- "Y ahora... Proveniente de las lejanas tierras del norte. Un blfmonghër en toda su excelencia. Ante ustedes, Julmunsën."
Un joven alto, con el cuerpo un poco azulado estaba en frente mío. Gritaba cosas en un idioma que no conocía, ni entendía; luego empezó a reírse a carcajeadas.
- "Muy bien, jóvenes. Tomen sus armas de los pedestales."
Me acerqué a las armas proveídas por el torneo, estaban hechas de piedra pura. Supongo que para evitar los asesinatos, aunque un noqueo y heridas permanentes sí que te llevas. Miré cuidadosamente todas las armas, habían hachas, espadas, escudos e incluso arcos. La calidad no era de lo mejor que se pueda encontrar en el reino, pero no era nada que se pueda romper fácil.
Tomé una espada, y me coloqué en mi posición. Julmunsën tomó un par de hachas, viendo bien su cara, no se parecía en nada al amigo de mi padre; sin embargo, se podía ver una expresión de arrogancia impregnada en su rostro.
- "Avtâ'la uth kïpthie"
[¿Pero qué rayos está diciendo este sujeto? Espero que no sea una amenaza de muerte o algo parecido.]
- "Julmunsën disfrutar romper huesos de niño humano."
- "Me alegra que puedas hablar el idioma de Yter. Me hubiese preocupado saber que mi contrincante no supiese qué digo cuando lo humille."
La cara de Julmunsën cambió drásticamente a una de furia, casi se podía ver una pequeña fogata saliendo de sus ojos...
[¿Pero qué acabo de hacer?]
- "¡Empiecen!"
Con esas palabras Julmunsën saltó brusca y ferozmente en mi dirección. Me impulsé a un costado con un impulso de aire, logré ver el hacha de Julmunsën estrellarse y destruir el sitio en el que estaba hace menos de un segundo.
Me alejé lo más que pude, volví a tomar impulso con un hechizo de aire y me eyecté en dirección de Julmunsën, quién seguía de espaldas a mí. Levanté la espada para poder dar el golpe contra él... Se hizo un silencio mortificante por unos segundos... El sonido de rompimiento de algo se hizo presente.
Mi espada se había roto en contra del cuerpo de Julmunsën.
- "¿Eh?"
- "Je... ¡Jajajajajajaja! Niño humano, pensar que espada poder acabar con Julmunsën."
Estalló en carcajadas ante mi penoso acto. ¡¿Cómo era posible que su cuerpo fuera tan resistente?!
- "¡Esto ser gran fuerza!"
Acto seguido Julmunsën se giró rápidamente y me golpeó en las costillas con una de sus hachas mandándome a volar hasta el borde de la arena.
Los espectadores ovacionaban el acto con gritos de emoción. Me costaba respirar. Vomité una gran cantidad de sangre, giré el rostro y miré hacia las gradas... Mi familia me miraba fijamente, en la mirada de mi madre, mi tía e incluso de Gracy, se veía un terror que jamás creí ver; mi padre me miraba fijamente, parecía en shock...
- "Rendirte, pequeño humano."
Me dijo Julmunën apuntándome con el hacha. A mi alrededor el mundo empezó a tornarse oscuro, las personas a mi alrededor desaparecían.
[¿Para esto había entrenado todo este tiempo? ¿Para rendirme después de un sólo golpe? Qué ironía...Perdería por caer inconsciente.]
Cuando regresé a la realidad, un fuerte ruido se escuchaba en frente mío... ¿Pero qué era? Tardé poco en darme cuenta de todo. Había empezado a crear un enorme torbellino que estaba alejando fuertemente a Julmunsën... Por alguna razón, no me sentía asustado como aquella vez con la bola de fuego, al contrario, me sentía lleno de paz.
Pero todo tiene un límite. Mi maná llegó casi al límite con ese hechizo, sumado a ello el golpe que tenía en las costillas y la sangre que seguía derramando.
- "¡El ganador es Hiroshi Sekkatsu!"
La ovación volvió a aparecer, pero en esta ocasión era para mí. Con la poca fuerza que me quedaba, miré a Julmunsën; estaba furioso y gritando cosas al aire, mientras era controlado por los magos de la Guardia Real.
Unos cuantos curanderos me revisaron y curaron mis heridas. Me dieron de beber un líquido especial y me condujeron al vestidor para que descanse por un rato.
- "¡Bien hecho, Hiroshi. Lograste pasar a la segunda fase! Incluso yo quedé sorprendido con esa fuerza tuya."
Auber siempre comentaba cosas de ese estilo, pero esta vez lo dejé pasar. Estaba demasiado cansado como para lidiar con él. Lo único que alcancé a hacer fue dar un enorme suspiro. Pierre apareció de repente, empujándome con su cuerpo.
- "Pf. No te creas la gran cosa sólo por haber llegado a la segunda fase. Cualquiera lo haría haciendo trampa."
¿A qué se refería con eso? ¿Al torbellino que hice?
- "Pierre, será mejor que no hagas nada estúpido esta vez."
Auber puso su mano en la empuñadura de la espada y su rostro se había tornado bastante serio, era muy raro verlo así.
- "Tranquilo, Auber. Será mejor que guardes esa fuerza para después, ¿no crees?"
Dije poniendo mi mano en su hombro, tratando de tranquilizarlo. Miré a Pierre sin decirle nada, pasado un rato de silencio se retiró a la arena.
Las batallas pasaron con relativa normalidad. Auber venció a su contrincante y se emocionó por ello; Ryo, ganó a duras penas, pero se veía en su rostro lleno de pelaje una pequeña sonrisa.
La primera fase había acabado. Lograron pasar 8 personas, incluyéndome; mi siguiente contrincante era una tal Jied. Lo único que sabía de ella, es su apariencia física; su piel era sumamente blanca y su pelo verde.
El primero en esta ronda era Ryo, se veía un tanto nervioso. Lamentablemente, su contrincante era Pierre; estaba vestido con una armadura dorada muy voluptuosa, pese a que era tan obvio que no ocupaba toda la armadura.
Ryo parecía nervioso, y no lo culpo. Esa armadura causaba un poco de pánico al principio.
- "¡Venga, Ryo! No te pongas nervioso, ese sujeto no sabe ni blandir la espada."
Pese a que el comentario de Auber fuera un tanto raro, era cierto. En la primera ronda, Pierre no movió ni un sólo músculo; al contrario, parecía que los ataques mágicos de su contrincante no le hacían nada. Pierre terminó ganando por desmayo del contrincante.
- "¡Damas y caballeros, iniciamos con la segunda ronda del torneo! ¡En este lado, el maravilloso noble Pierre!"
Una ovación se hizo presente.
- "Y a este otro, el Hélix, Ryo."
Silencio. Eso fue todo. Silencio que fue destruido por el inicio de la batalla, Ryo saltó hacia Pierre, sacó sus garras y atacó. No ocurrió nada.
La armadura de Pierre no recibió ni un rasguño. Un aullido de dolor agonizante se escuchó... Ryo estaba con la cabeza pegada al suelo agonizando mientras se formaba un charco de sangre, sus garras se habían desprendido de sus dedos.
Pierre se acercó lentamente a Ryo, y le azotó una patada en el estómago; Ryo escupió una enorme cantidad de saliva y cayó rendido en el suelo. Pierre le azotó otra patada, pero esta vez para mandarlo fuera del ring de pelea.
- "¡El ganador es Pierre!"
Pierre celebraba su victoria, virtuosamente levantaba los brazos, como quien acaba de acabar con una presa relativamente peligrosa.
- "...¡Y que las bestias aprendan su lugar!"
Auber y yo veíamos a Ryo tirado en el suelo, tosiendo y sangrando.
[¿Por qué nadie va a ayudarlo? Se estaba desangrando...]
Miré a Auber tratando de buscar una respuesta a qué debíamos hacer, pero él sólo miraba al suelo con desprecio.
- "No hay nada que podamos hacer, Hiroshi... Los humanos odian relacionarse con las sub-razas. La reacción de todos es... normal..."
Entré corriendo al ring para socorrer a mi amigo.
- "Ryo, escúchame, vas a estar bien, tranquilo. E-esto va a sanar, ya lo verás."
Trataba de decir las cosas con la voz más serena que tenía, mientras intentaba no romper en llantos.
Ryo me miraba con lágrimas en sus ojos. Grité desesperadamente por auxilio, pero ningún médico se atrevía a acercarse. Mi respiración estaba agitada y no paraba de llorar. Ryo me miró fijamente y me sonrió, por primera vez pude ver una expresión facial en su rostro; lamentablemente, era en sus últimos momentos de su vida...
- "N-no, Ryo... P-por favor, n-no te vayas..."
Lloraba como un niño pidiéndole y rogándole a su padre que no vaya a una misión sumamente peligrosa.
Finalmente, Ryo murió. Su agonía se había ido, y ya no sentía la respiración pesada que siempre tenía. Me quedé por unos segundos ahí, arrodillado, mirando el cuerpo de mi amigo.
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Datos del mundo: A lo largo de los bosques del Continente de Yter, existen unas criaturas llamadas "Los Guardianes." Golems de piedra, que miden 20 metros, su refuerzo exterior de piedra les permite resistir prácticamente cualquier ataque físico o mágico. Son seres no hostiles, que vagan por los bosques; no atacarán a menos que sean atacados o se cree un desbalance en el lugar que protegen.