Al acercarme a la puerta, quito el tablón de bloqueo, abriendola.
Al abrirla puedo ver dos Cenizals , que no dudan el entrar en nuestra casa de forma invasiva.
El primero en entrar es un tipo alto y delgado, pero no de una forma enfermiza, sino con una dureza afilada como la de un cuchillo bien usado.
Su piel gris oscura está marcada por cicatrices, algunas viejas, otras más recientes. Su cabello negro está rapado en los costados, dejando solo una franja desordenada en la parte superior. Sus ojos, también negros, tienen un brillo peligroso, el de alguien que disfruta su trabajo. Lleva una chaqueta de cuero gastada, abierta para mostrar su pecho magro, donde varias marcas de quemaduras y cortes resaltan. En su cuello, se encuentra una rosa oscura tatuada que parece marchita.
El segundo es más bajo, pero más ancho, con músculos compactos que se notan incluso bajo la mugre. Su piel es de un gris más claro, pero sus facciones son duras, toscas, como si hubieran sido esculpidas a golpes. Su cabello es corto y desordenado, con algunas rastas mal cuidadas cayendo sobre su frente. Sus ojos grises tienen un tono apagado, como si nada le importara realmente. Su ropa está hecha de harapos reforzados con cuero aquí y allá, y en su cinturón cuelga un cuchillo largo y oxidado. Su rosa tatuada en el cuello está casi oculta por una cicatriz gruesa que la cruza de lado a lado.
Ambos se quedan en la entrada, bloqueando la salida, y uno de ellos deja caer una bolsa de tela sucia al suelo con un sonido metálico.
?: La semana ha pasado —dice el alto, con voz rasposa y sin prisa—.
Sin decir una sola palabra , le doy una pequeña bolsa con el pago de esta semana.
El Cenizal alto agarra la bolsa y comienza a contar.
Después de unos momentos veo como una sonrisa dibujá su rostro.
?: Aquí falta. —Dice palabra por palabra, con el mismo tono sin prisa.
Algo está pasando, pienso mientras le respondo.
Yo: 10 monedas de cobre semanales, es lo acordado.
Tanto el Cenizal Flaco como el gordo se miran el uno al otro.
Mientras el Cenizal Flaco responde.
-?: Puede que así fuera antes, pero ahora, nos es más difícil proporcionar protección con el asunto de las Bandas, así que el alquiler a subido.
Dice mientras levanta su brazo y me enseña 3 dedos.
-?: 30 monedas de cobre, ahora el alquiler sube a 30 de cobre.
No hace falta decir que, en las Alcantarillas, 10 monedas de cobre semanales ya es una cantidad bastante alta.
Por no hablar de 30 monedas de cobre semanales.
Apretando los dientes, miro a estos dos gángsters, ambos están armados, el Flaco lleva una pequeña espada es su cintura, y el más bajo un gran cuchillo.
Si fuera en una pelea 1 a 1 aún podría arreglarmeas de alguna manera, pero en un 2 vs 1 la cosa es más complicada.
Y más teniendo en cuenta su físico, pues ellos sin duda, están en una condición física mucho mejor que yo, además de que no son inexpertos...
Cuando veo que ambos se están impacientando por mi silencio.
-Yo: No tengo el dinero, puedo pagarlo si me dais más tie...
-?: No hay tiempo, o pagas o estás fuera.
Dice sin dejarme terminar la frase.
Antes de poder decir algo...
-?: Claro, que si haces algunos recados para nosotros, podemos omitir el pago , incluso podríamos hablar de ganar algunas recompensas.
Yo: ( Mierda...)
Viendo sus sonrisas , entiendo todo.
Incluso si tuviera el dinero , seguramente buscarían una excusa en otro momento...
-Yo: Bien, entonces are esos recados...
-?:¡ Bien , bien! Chico listo.
-?: Muy bien, dirígete a nuestro territorio, y ve al Dojo Espinas Sangrientas, ahí veras lo que tienes que hacer.
Parece que estos matones estaban satisfechos con mi respuesta.
?: Por cierto ¿ Estas solo aquí?
Ante esa pregunta mi cuerpo se tensa.
Y miro al Cenizal a los ojos por unos momentos, antes de apartar la mirada y responder.
-Yo: Vivo aquí junto con mi hermana pequeña.
-?: mmmm bien, haremos una revisión rutinaria.
Al decir esas palabras, Cynthia sale de su escondite sin portar el arco.
Solamente se acerca hacia mi bajo la mirada de los dos Cenizals , que después de verla vuelven a presentar atención a la casa.
Luego de que el Cenizal más bajito, revisará a fondo la casa, los dos Cenizals con "buenas palabras" me animan a ir a El Dojo.
Cosa que no tengo mucha más opción, y salgo de casa, junto con Cynthia.
Al salir puedo ver qué hay un poco más de ruido por los alrededores de lo normal.
Y entiendo que Las Espinas Oscuras han empezado a moverse.
Esto es algo normal dentro de esta ##### de lugar, donde los débiles no tiene derecho ni a decidir que puede o no pueden hacer, es un lugar con el ley de el más fuerte.
Los Cenizals, al no ser considerados directamente como personas, a nadie le importa lo he ocurra en su zona, mientras su sustento de esclavos no escasé, nadie hará nada...
Cynthia y yo avanzamos por callejones húmedos y enlodados. Los gritos son constantes: súplicas, órdenes, golpes secos contra la carne. En una esquina, un joven lucha por zafarse de dos matones que lo arrastran. Su madre llora, pero nadie interviene. Nadie puede.
Las Alcantarillas siempre han sido un lugar miserable, pero ahora el miedo ha tomado el control. Las Espinas Oscuras han convertido las calles en su coto de caza, arrancando a la gente de sus hogares bajo la excusa del "reclutamiento".
Las casas están peor que antes: puertas abiertas, muebles destrozados, manchas oscuras en los muros. Algunos callejones apestan a sangre seca, hay señales de peleas recientes.
Luego de un rato caminando.
Podemos lo que parece ser el Dojo, no es algo difícil de encontrar ya que El Territorio de las Espinas Oscuras es bastante famoso, lo es más su Dojo personal, que es donde crían y entrenan a sus matones.
El Dojo se asoma en la distancia, una estructura oscura y sólida en medio de la decadencia. Desde aquí, ya se escuchan los gritos de los nuevos "reclutas", entrenados a la fuerza.
Cynthia y yo vamos de la mano, y puedo notar como su agarre si intensifica, ella está realmente nerviosa.
Se muerde el labio con fuerza, su mirada salta de un lado a otro, mientras se ve que su respiración se entre corta.
Sostengo su mano firmemente y la miro a los ojos, ella me devuelve la mirada, y poco a poco se va calmando.
Al final llegamos a las puertas del Dojo...
El Dojo no es un edificio cerrado, sino una gran estructura abierta que destaca en medio del caos de Las Alcantarillas. Solo queda en pie el marco principal, sostenido por gruesas vigas de madera oscura, decoradas de forma tosca con grabados rudimentarios.
Un muro de madera lo rodea , lo suficientemente alto como para marcar un límite, impidiendo la vista del interior.
Allí empezamos a hacer cola , junto con otros "reclutas" lo cual vamos avanzado bastante rápido, y dentro de nada será nuestro turno.
Mientras más nos acercamos más me tenso, y más me voy preparando para lo peor...