Capítulo 26: Mantener la distancia
Narra Brenda
- Brenda, oh por Dios, ¿Qué haces aquí? ¿Por qué estás así? - preguntó Alan con preocupación al verme llorando.
- No te preocupes... solo tuve un mal día, problemas en mi casa... eso es todo, pero tengo que irme - mentí, tratando de disimular mi angustia.
- Pero ya no hay nadie que nos vea, ya no hay peligro. Vamos, déjame llevarte - insistió Alan, tratando de acercarse a mí.
- Siempre hay peligro - respondí con un tono sombrío, recordando el chantaje de Melody y la amenaza que pendía sobre nosotros.
Me levanté, tomé mis cosas y comencé a caminar rápido hacia mi auto, tratando de alejarme de Alan y de mis propios sentimientos. Pero él no se rindió tan fácilmente, y me siguió.
- No Alan, gracias, pero no - le dije con firmeza, tratando de poner distancia entre nosotros.
- Pero Brenda, ¿qué pasa? ¿Por qué te alejas de mí? - preguntó Alan con tristeza en su voz.
- No te preocupes por mí, Alan. Solo necesito tiempo para pensar - le dije, con un nudo en la garganta.
Me detuve un segundo, y él me alcanzó. Entonces, sin pensarlo dos veces, lo besé con pasión y desesperación, tratando de expresarle todo lo que sentía por él.
- Te amo Alan, nunca lo olvides - le susurré al oído, antes de subir a mi auto y alejarme a toda velocidad.
Al llegar a mi casa, me sumergí en los libros y en los apuntes, tratando de olvidar todo lo que había pasado. Pero era imposible. No podía dejar de pensar en Alan, en Melody, en el chantaje, en el peligro que nos acechaba. Y aunque quería contarle todo a Ian, mi mejor amigo, no podía hacerlo. No quería ponerlo en peligro, ni tampoco quería que se enterara de todo lo que estaba pasando.
Al día siguiente, llegué temprano a la escuela, como siempre. Después fui al salón donde haría el examen, aún no había nadie. Me recosté en mi banca, tratando de relajarme. La puerta estaba cerrada, y de repente alguien tocó. Me asomé por una pequeña ventana y vi que era Alan.
- Brenda, soy yo Alan, por favor, ¿abre la puerta? - dijo Alan, tocando la puerta del salon de clases
Me quedé paralizada, sin saber qué hacer. Sabía que no debía verlo, que tenía que mantenerme alejada de él. Pero mi corazón latía con fuerza, pidiéndome que cediera.
- Lo siento, tengo un examen y quiero concentrarme - dije con voz temblorosa, sin abrir la puerta.
- Solo quiero saludarte - insistió Alan.
- Te veo en el descanso, ¿sí? - dije, tratando de mantener la distancia.
- Ok - dijo Alan, y se fue.
Me sentía horrible por dentro, sabía que estaba lastimando a Alan. Pero tenía que hacer algo para protegernos de la bruja de Melody.
Finalmente, llegó el momento del examen. Me resultaba difícil concentrarme, pero por suerte había estudiado lo suficiente para tener el conocimiento en mi cabeza, aunque me demorara un poco más en terminar. Sabía que el karma se encargaría de Melody.
Se suponía que debía encontrarme con Alan durante el descanso del examen, pero tenía miedo de que Melody nos viera juntos. No podía arriesgarme a poner a Alan en peligro. Así que lo evité.
- Hey, ¿todo bien? - se acercó Anabela. Consideré contarle lo que estaba pasando con Melody, pero decidí no hacerlo.
- Sí, claro. ¿Por qué? - dije.
- No por nada, ¿quieres ir a la cafetería? - preguntó Anabela.
- No, prefiero quedarme aquí. Ve tú si quieres - dije, sentándome en las escaleras.
- ¿Todo bien con Alan? - preguntó Anabela en voz baja.
- Sí, no es nada de eso. Es solo que no creo que seguir con esta relación sea una buena idea - dije con tristeza en mi voz.
En ese momento, pasó Alan.
- Ve a hablar con él - sugirió Anabela.
- No puedo, tengo que protegerlo - dije con determinación.
- ¿Qué dijiste? - preguntó Anabela, confundida por mi respuesta anterior.
- Nada, olvídalo - respondí, desviando la mirada hacia Melody, quien estaba cerca y me hacía sentir incómoda.
- ¿Te enteraste de que la escuela está organizando un baile para recaudar fondos? - preguntó Anabela, tratando de cambiar de tema.
- Sí, lo escuché. ¿Por qué lo mencionas? - dije, tratando de mantener la calma.
- Pensé que podríamos ir juntas, así te distraes de todo lo que te perturba - sugirió Anabela con una sonrisa amable.
- No estoy segura, pero lo pensaré. Nunca he ido a un baile y no sé ni cómo vestirme - confesé, sintiéndome un poco insegura.
- No te preocupes por eso, ven a mi casa esta tarde y te ayudaré a elegir algo - dijo Anabela, ofreciéndome su ayuda con empatía.
- Está bien... te veo allí - respondí, agradecida por su apoyo. Me entregó un papel con la dirección de su casa y me alejé, sintiendo un poco de esperanza en mi corazón.
La clase de Alan fue un desastre. Durante toda la hora, intentó hacer contacto visual conmigo, pero yo lo evité. No quería que nuestros ojos se encontraran, no quería sentir esa conexión que siempre nos unía. Al terminar la clase, salí de la sala rápidamente, evitando cualquier conversación con él. Era extraño, siempre era yo quien lo esperaba al final para hablar, pero esta vez preferí mantener la distancia.
Después de la escuela, me dirigí a la casa de Camila para hablar sobre el baile. Todavía no estaba segura de querer ir, pero ella estaba emocionada y quería que fuera con ella. Estábamos en su sala, hablando sobre los detalles del baile y cómo podríamos vestirnos para sentirnos cómodas y seguras.
- ¿Ya has pensado en qué vestido usar? - preguntó Anabela.
- No, para nada. No se me ocurre nada - respondí.
- De qué hablan, ¿irán al baile de la escuela? - preguntó su mamá.
- Sí, mamá. Estoy ayudando a mi nueva amiga a elegir un vestido - dijo Anabela.
- Escuché sobre ese baile. Repartieron comisiones a todos los maestros y pidieron voluntarios a los padres - agregó su mamá.
- ¿Todos los maestros? - pregunté asombrada.
- Todos, sin excepción - confirmó su mamá - Yo también estaré ahí, me ofrecí como voluntaria.
Ahora tendría que lidiar con el hecho de que Alan también estaría allí.
- ¿Qué pasa? - preguntó Anabela al notar mi preocupación.
- Ya lo decidí. No iré al baile - respondí.
- ¿Qué? ¿Por qué? Creí que te estaba convenciendo para ir - dijo sorprendida.
- Bueno, tengo muchas cosas en mi mente. No quiero ir - respondí.
- ¿Es por lo que dijo mi mamá, que todos los maestros y algunos padres irán? - preguntó Anabela.
- Sí, la verdad es que si hay algo entre Alan y yo, las cosas no están bien por ahora - confesé.
- Oh, lo sabía... sabía que algo no estaba bien. Pero amiga, tienes que ir y distraerte - dijo tratando de convencerme - Nicolás del equipo de básquetbol me invitó al baile y su amigo Tito no tiene una cita todavía. Se me ocurrió que podríamos ir los cuatro juntos... te servirá para distraerte
- ¿Por qué no me lo dijiste antes? - pregunté.
- Lo olvidé, pero él en serio quiere ir al baile conmigo - explicó Anabela.
- ¿Por qué no vas al baile con él? - pregunté.
- Porque quería ir contigo también... y esta es la oportunidad perfecta. Puedes ir con su amigo - sugirió Anabela.
- Déjame adivinar... insistirás hasta que diga que sí, ¿verdad? - dije con una sonrisa.
- Para conocernos hace poco... me conoces tan bien - respondió Anabela con una risa.
Después de pensarlo un momento, decidí aceptar la propuesta de ir al baile con Tito. Aunque en realidad no tenía muchas ganas de ir, sabía que podría aprovechar la oportunidad para convencer a Melody de que ya había dejado atrás a Alan. Anabela, mi mejor amiga, me prestó un vestido azul cielo corto sin mangas y unos zapatos con tacos que me hacían sentir elegante y cómoda al mismo tiempo.
Después de salir de la casa de Anabela, regresé a mi hogar para bañarme y descansar un poco. Mientras estaba en mi habitación, recordé que había apagado mi celular para mantener distancia de Alan. Sin embargo, cuando lo prendí de nuevo, vi que había recibido un montón de mensajes suyos. Todos hablaban de lo mucho que me amaba y de que no entendía por qué me había alejado de él. Cada mensaje era como un puñal clavándose en mi corazón, y sentía unas inmensas ganas de llorar. Me preguntaba por qué tenía que ser tan difícil dejar ir a alguien que había sido tan importante para mí. Pero al mismo tiempo, sabía que tenía que seguir adelante y que no podía volver atrás. A pesar de todo, decidí responderle a Alan con un simple "Te amo", antes de apagar mi celular y dejarme vencer por el sueño.