Cuando tenía algo de tiempo libre, Peggy Lewis navegaba por algunas noticias en línea.
Desde chismes hasta asuntos actuales, Peggy se interesaba en todo.
Mientras estaba absorta en su lectura, notó por el rabillo del ojo que alguien había tomado el asiento frente a ella, aunque no levantó la cabeza.
No parecía ser Abigail Ackehurst ni Sophie Harrison.
Eso es porque si hubieran sido ellas, Peggy habría escuchado su parloteo mucho antes.
Peggy Lewis levantó la vista y vio que era Jacobo Zahn quien se había sentado frente a ella.
Incluso había un almuerzo colocado frente a él.
Peggy le lanzó una mirada. ¿Jacobo comía aquí ahora?
—Lo siento, este asiento está ocupado —dijo Peggy Lewis.
—Lo sé, Abigail Ackehurst y Sophie Harrison, ¿verdad? —replicó Jacobo Zahn—. Todavía quedan dos lugares aquí, pueden sentarse cuando regresen.
Peggy sonrió, sin querer hacerle un enemigo ya que trabajaban para la misma empresa. Entonces preguntó —¿Qué hay de Elías Hernández y Tiffany Wagner?