Naturalmente, Abadón necesitó cerca de un segundo para decidir qué hacer con el tomo de Yog-Sothoth.
Podría haberlo guardado para él, pero al vencedor le corresponde el botín.
—Atrapa, pequeña señorita.
—¿Ehh..?
Mira extendió su mano y atrapó el libro justo cuando su padre se lo lanzó.
—¿Para qué es esto? —inclinó su cabeza.
—Fue tu captura, montones de cariño —Audrina sonrió—. Te has ganado lo que hay dentro.
Los ojos de Mira brillaron con gratitud.
—Felicidades, hermana —Apofis revolvió su cabello—. Parece que vas a lograr tu sueño de ser aún más aterradora.
Mira apartó su cabello con confianza —Como si necesitara más ayuda con eso.
Desde la perspectiva de sus padres, Mira era tan linda como un bebé recién nacido.
Sabían que tenía una reputación casi tan aterradora como su tía, pero si eran honestos... simplemente no lo veían.
¿No era ella la pequeñita más adorable de todas?