La manipulación de la realidad es un poder verdaderamente injusto.
Con un solo pensamiento y una cantidad injusta de energía, uno es capaz de cambiar el curso del destino no solo para sí mismo, sino para otros a quienes uno podría nunca haber escuchado.
Imagínalo.
Solo porque una persona quiere cambiar algo de su vida, la tuya termina siendo lanzada a un curso de colisión que nunca debería haber tomado.
Muchas cosas cambiaron para muchos dioses diferentes después del alboroto de Abadón en Asgard, pero ninguno sintió los efectos secundarios peor que los griegos.
Con Zeus ya no al mando después de la titanomaquia, su prestigio había disminuido considerablemente.
Ahora vivía sus días como un perro faldero glorificado de su padre, a quien odiaba y temía. Aquellos que lo conocían mejor sabían que era un destino peor que la muerte para él.