Esta revelación hizo que la bestia dentro de Xaden se volviera salvaje. A él no le importaba menos Zuri, pero le importaba su linaje.
—Tu omega y sus amigas mataron a tu primogénito. ¿Qué vas a hacer al respecto? —preguntó Zuri, mientras se giraba para enfrentar al enfurecido Xaden. Sus garras estaban alargadas y luchaba por reprimir el impulso de transformarse en su bestia y hacerlos pedazos.
Aunque a Zuri le encantaba ver cómo recibirían su retribución, no le gustaba presenciar más sangre antes de su almuerzo.
—Dime tu castigo para ellas, porque necesito escribirle a mi padre al respecto —eso era una amenaza, era muy sutil, pero Xaden conocía el significado detrás de sus palabras.
Si Alfa Roland no quedaba satisfecho con el castigo de Xaden a aquellas personas, que habían hecho daño a su hija y a su futuro nieto, pondría en peligro su acuerdo. Zuri aprovechaba ese hecho.