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Chapter 217 - Tu antigua Familia.

—Bien, ¿qué hacemos, chicas?

— Pues, no sé, Rúdeus. Tu mundo me encanta, pero a cada rato me doy cuenta de que no eres tan genial, y solo copias todo lo que viste aquí, me dijo Eris con su acostumbrada pose.

— Ah, sí, bueno si eso crees, Eris, tal vez deba pasar mis noches solo con Roxy, Nana y Silphy, ya que no soy tan genial como creías, y ellas sí creen que soy grandioso y un Dios del sexo.

— Estoy bromeando, Rúdeus, no lo tomes así — dijo dándome un beso que me tiró al suelo. — Tú sí eres listo, no se llega a ser el Dios del Cauce siendo un idiota, y no te digas Dios del sexo, cuando estamos todos juntos yo soy la que siempre los deja durmiendo, me dijo Eris con orgullo.

— Claro, eso dices ahora.

— Dejen de hablar estupideces ustedes dos. Quiero ir al cine, Rudy — me dijo Silphy.

— Bien, si porque no — dije. — Vamos a ver una película — dije, cerrando los ojos y apareciendo con las chicas fuera del antiguo cine de mi ciudad.

— Vaya, es una sala bastante grande, Rudy.

— Sí Roxy, amaba este viejo cine, después cerró, y años después pusieron un cine más pequeño unas cuadras más al norte y este lugar lo convirtieron en una maldita pista de baile.

— ¿Por qué tienes los pantalones rotos? ¿Eras pobre en esta época, Rudy?

— ¡Jajaja! No Silphy, estaba de moda vestir así. Estamos en 1992, estaba de moda Nirvana y Pearl Jam. Tenía unos 14 años en esta época.

— ¿Qué es esto, Rudy?, pregunto Roxy cuando les compré golosinas.

— Son palomitas de maíz, chocolates, dulces y Coca-Cola.

— Uum, ¡qué rico! — decía Roxy, engullendo los dulces mientras nos sentábamos en las butacas .

— Nnf, nff, ¿qué es ese olor, Rudy?, preguntó Silphy.

— Maldita sea, había olvidado esto y a ese idiota . ¡OYE, TU VITORIO IMBECIL, ¡APAGA ESE PORRO O TE LO QUITO Y TE LO METO POR EL CULO!.

— Tranquilo, hermano. Vive y deja vivir. Todo buena onda, amor y paz, me dijo un greñudo con rastas .

— ¡BUENA ONDA TE VOY A HACER PATEANDOTE EL CULO HIPPIE DE MIERDA! Lárgate de aquí.

— Tú eres muy mala onda hombre — dijo el tipo, saliendo del cine.

— ¿Un recuerdo, Rudy?

— Sí, ese era el maldito marihuano del lugar — dije. — Siempre lo echaban del cine porque venía a fumar yerba aquí.

— ¿Y qué hace esa yerba?

— Es una droga.

— Como las que usa Ariel — me dijo Silphy.

— Sí, parecido, salvo que no te deja inconsciente, ni se aprovechan de ti — dije entre dientes.

De pronto, se apagó la luz, dejando a las chicas impactadas, mientras el sonido del proyector daba el inicio a la película.

— ¿Qué vamos a ver, Rudy?

— Drácula, de Bram Stoker, con Winona Ryder y Gary Oldman.

— ¡Dios, esto es increíble! — dijo Eris mientras comía sus palomitas. — Esto es genial, Rúdeus, es como una televisión gigante.

— ¡Jajaja! No, amor, solo es un proyector. Después te diré cómo funciona. —

La película empezó, y las chicas estaban atonitas con la historia. Yo ya les había contado esta historia y había hecho un cuento resumido en mi libro, pero verla las dejó impactadas. De vez en cuando, Roxy y Silphy gritaban cuando aparecía Drácula como un monstruo y Eris tenía una retorcida sonrisa. Sin embargo, las tres terminaron algo tristes por el final.

— ¿Todo bien, chicas?

— Creo que esta historia de terror, más bien es una historia de amor Rudy, y terminó mal para Vlad.

— Sí, bueno así es la historia, amor, le dije a Silphy .

— Me encantó esa frase que le dijo Drácula a la reencarnación de su esposa.

— ¿Cuál, Eris?

— "He cruzado los océanos del tiempo para encontrarte". ¡Dios, eso fue muy lindo! — dijo Eris.

— ¿En serio? Se lo dijo cuando estaba por chuparle la sangre.

— Sí, pero se arrepentió, y fue mucho más lindo de lo que me dijiste a mi cuando regrese del santuario de la espada . ¿Sabes que estoy casado, cierto Eris ? Eso no fue nada romántico, Rúdeus.

— Bien. Cuando reencarne de nuevo, te buscaré, Eris, y cuando te encuentre, te diré esa frase, y sabrás que soy yo.

— Trato hecho — le dijo Eris con una sonrisa y besándome.

— ¿Hey Qué hay de nosotras? — dijeron Silphy y Roxy.

— Ustedes vivirán muchos más años que nosotros, pero cuando Eris, yo y Nana muramos en la otra vida, regresaremos para estar los 6 nuevamente juntos, les dije.

— ¿Cómo que 6? Somos cinco, Rudy — me dijo Roxy.

— Oh, claro, conté mal — dije, mientras Silphy reía cómplicemente.

Mientras salíamos del cine, las chicas comentaban sobre la película. De hecho, parecían chicas de este mundo, estaban cautivadas por la historia, y comentaban mientras caminábamos por el centro de mi antigua ciudad.

— Es muy iluminado de noche, ¿no creen , chicas? Dijo Silphy.

— Sí, está todo muy iluminado y hay muchas tabernas abiertas.

— No son tabernas, Roxy, son restaurantes, y bares.

— ¿Y qué hacías en esta época, Rudy?

— Bueno, me iba a casa en el microbus, que es eso de allá — dije, apuntando a uno.

— ¿Eso es como un auto gigante? —

—Sí, algo así Eris, como un carruaje público, donde cualquiera puede subir, siempre y cuando vayas para donde va el Micro, No te puedes subir a cualquiera. Hay varios que llevan a distintas partes de esta provincia.

— Vaya, eso es genial. Pero hacen mucho ruido, Rudy.

— Sí, lo sé — dije, mirando a mi alrededor.

— ¿Estás bien, Rudy?

— Sí, Roxy. Es solo que no recordaba la ciudad así. O sea, si la recordaba cuando era un adolescente. Cuando fallecí era distinta como cuando vinimos en el sueño de anoche. Ahora la ciudad tomó la forma del año 92, y no sé: me sentí nostálgico de pronto.

— Yo la veo igual — dijo Eris.

— No. Los autos son más antiguos. Está el cine, ese restaurante de allá. Aún dan paseos en carros tirados por caballos. Está el señor de los autitos a pedales en la plaza, el video club, el señor que vendía helados a la entrada de la galería, y no había tantas farmacias. ¡Jajaja, Dios!.

— Rudy , ¿por qué hay tantas banderas? — me preguntó Silphy.

—Bueno , son las banderas de la ciudad, y esa es la bandera del país.

— Ya veo. ¿Y por qué tiene esos colores?

—Pues, ese color representa (...).

— ¡Paulo! ¿Eres tú? — me hablaron de pronto. Cuando voltee, era mi ex novia, Carolina. Y de pronto la ciudad había vuelto a como era en 2011.

— Tú, ¿qué haces aquí? — dije.

— Vivo en esta ciudad. ¿Tú qué haces aquí?

— Nada, vine al cine a ver Drácula con mis esposas.

— Drácula? ¿De qué hablas? Esa película tiene casi 20 años, y el cine cerró hace 15 años. Ahora está en la otra cuadra. ¿Espera, esposas? ¿Te casaste, cuándo, cómo? ¿Como que esposas? ¿Estás en una secta o te hiciste mormón ? — me dijo acusativamente.

— No, nada de eso, esto no es real, yo estoy muerto, esto es solo un recuerdo.

— ¡Jajajaj! No juegues conmigo polo. Dejate de bromas. Nunca me gustó tu sentido del humor. Ya deberías saberlo.

—No lo llames Polo Y si no te gusta el sentido del humor de mi esposo, ¿qué mierda tienes que estar hablando con él? — dijo Eris, de pronto, poniéndose entre ambos, haciendo que mi ex novia se aasustara por mi esposo.

— ¿Quién es ella?

— Es Eris Greyrat, mi esposa.

— No es muy joven para ti, ¿Polo?

—No me digas Polo, y Paulo ya no está, Caro. Se murió. Ahora me llamo Rúdeus.

— ¡Jajaja! Claro. Realmente tanto te dolió que te abandonará para hacer esta actuación con esta mujer.

— Así que es ella — dijo Eris. — Te voy a romper la cara, maldita.

— No, Eris, cálmate — dije, tomándola por los brazos con ayuda de Roxy y Silphy . — Ella es solo un recuerdo, no es real.

— Mejor vete, Caro, desaparece.

—¿Qué pasó contigo, Polo?

— Fallecí. Me reencarné , y ahora soy Rúdeus. Esto, es solo un sueño, y tú solo eres un mal recuerdo, Caro.

— Mentira. Fuimos felices juntos.

— Sí, no lo niego.

— Te abandoné porque me dejaste de lado. Ya no ibas a verme, ni salíamos a bailar o al cine.

— ¡MI MAMÁ SE ESTABA MURIENDO, MALDITA SEA! ¿QUÉ ESPERAS? QUÉ MIENTRAS ELLA SENTÍA DOLOR POR SU CÁNCER , Y DEBÍA INYECTARSE MORFINA CADA 6 HORAS , YO TENÍA ÁNIMO PARA SALIR DE FIESTA CONTIGO ? TÚ NO ME AMABAS, SOLO QUERÍAS ALGUIEN CON QUIEN DIVERTIRTE . SI ME HUBIESES AMADO , ME HUBIESES APOYADO , Y NO ME HUBIESES ABANDONADO CUANDO MÁS TE NECESITABA . ¡MALDITA PERRA! .

— ¿Por qué me dices así? Tú no eras así. Tú siempre fuiste calmado, Paulo, me dijo con los ojos llorosos.

— Porque no soy Paulo, soy Rúdeus Greyrat, soy otra persona; y sabes que no me importas. Ya no me importa nada, ni siquiera sé por qué apareciste en mi sueño.

— Lo recuerdo. Recuerdo cuando falleciste. Fui a tu velorio, y tu cuñada me sacó de ahí. Y el Lucho me amamazo con patearme el culo si me veía en tu funeral.

— Sí, bueno. Ellos son así, ellos. Siempre se preocuparon por mi, y estoy seguro que ellos aun me aprecian aun después de haber muerto.

— Rúdeus, vámonos antes de que mate a esta perra — me dijo Eris.

— No, tranquila. Es solo un recuerdo. Sabías que esto podía pasar — le dije . Cuando miré a Silphy y Roxy, tenían muy mala cara cuando miraban a Carolina, con quien nos habíamos sentado en una banca de la plaza.

— Yo conocí a otro chico mientras estaba contigo, y bueno, tú te habías alejado de mi , Polo.

— Ya no me importa, en serio. Eso pasó hace tanto. Ya te perdoné, incluso antes de morir.

— Cometí un error. Nunca debí dejarte solo en ese momento. Después me di cuenta. Pero cuando quise hablarte y fui a tu casa, bueno, cuando aún vivías en tu casa familiar, Ana me echó de ahí.

— Sí, lo sé.

— Años después, te vi en un bar con Sergio, Luis y Alejandro , pero no quise hablarte. Estaba con mi nueva pareja en ese tiempo .

— Sí, te vimos, pero no te tomamos en cuenta, ademas estábamos celebrando mi titulación de ingeniero, no iba a echar a perder mi celebración por ti .

— Siento que las cosas terminarán así.

— Yo no. Si no hubiera pasado eso, tal vez hubiera terminado casado contigo en un matrimonio horrible y con hijos, y jamás hubiera ido a Japón, y no hubiese muerto allá, y quién sabe qué degenerado habría tomado mi cuerpo. Además, no habría conocido a mis esposas — dije, mirando a las chicas, quienes me sonrieron aunque Eris tenía los ojos inyectados en sangre.

— La voy a matar, Rúdeus.

— No, Eris, es solo un recuerdo.

— Pero ella te hizo daño. Te abandonó. Sufriste por ella. (...) Oh, no me mires así; yo me fui a entrenar para protegerte, me fui porque te amaba, no porque no me sacabas a pasear o porque me calenté con algún idiota como esta puta.

— Basta, Eris. Ella no me hizo daño a mí, le hizo daño a Paulo.

— Deja de hablar de esa mierda. Paulo y tú son la misma persona, Rúdeus.

— No lo somos. Solo compartimos un alma. Me tengo que ir, Caro. Las chicas quieren conocer este mundo. Nos vemos.

— Espera, Polo. Solo quería decirte que lo siento, por todo lo que pasó entre nosotros y debió terminar de otra manera .

— No te preocupes. Yo te perdoné hace mucho. Ya te lo dije sonriéndole y poniéndome de pie .

— ¡Sí, el te perdono pero yo no! — dijo de pronto Silphy, dándole un tremendo puñetazo en el rostro, haciendo que el recuerdo de Caro desapareciera en polvo. — ¡Maldita puta! —, dijo Silphy.

— Vaya, Silphy, jamás te vi golpear a alguien dijo Roxy.

— Sí, bueno. Una vez golpeé a la princesa Ariel cuando quiso meterse en mi cama.

— ¿Ella qué? — dije.

— Oh, tranquilo. Fue hace muchos años. ¡Jejeje! Éramos niñas aún. Pero no lo volvió a hacer — dijo, guiñando un ojo.

— Claro — dije, pensando que Silphy me dijo esta tarde que pretende hacer un trío con Ariel después de que de a luz.

— Odio a esa mujer, Rudy, con razón nunca hablabas de ella, y conocerla me hizo querer golpearla, tenía ganas de lanzarle una bola de agua — dijo Roxy.

— Rúdeus, podemos hablar a solas — me dijo Eris.

— Claro — dije, alejándome un poco con ella.

— Lo siento. Ahora entiendo por qué en ese diario reaccionaste así, y por qué estuviste tan deprimido cuando me fui, Rúdeus. Yo nunca quise irme solo por irme. Yo me fui porque quería ser fuerte como tú, y al ver esto me doy cuenta que estos fantasmas de esta vida te atormentaron esos años, y fue mi culpa que te hice revivir este momento.

— Ya tranquila, Eris. Ya hemos hablado mucho de eso. Te amo. Tenemos 4 hijos y 2 en camino. Somos felices ahora .

— Te voy a amar siempre, Rudy, y te buscaré en la próxima vida. Lo juro.

— Amo cuando me dices "Rudy", Eris — dije, besándola.

— Hey, tortolos Vamos — dijo Roxy, que estaba algo celosa de que me besara con Eris.

—Esa mujer era linda, tenía la piel morena y los ojos claros, se parecía a esa gente de Begarit.

— Si, pero , pero ni se compara con ustede, les dije.

—Oye Rudy, ¿por qué no me besas? Has besado a Silphy y a Eris, y a mí no, dijo Roxy con sus mejilla infladas.

— Oh, chica celosa — dije, tomándola en brazos y dándole un beso.

— ¡Suelta a esa niña, degenerado! — me gritaron de pronto, poniendo furiosa a Roxy.

— ¿A quién llamas degenerado? Para que sepas, soy una mujer y soy mayor que él, idiota.

— Lo siento señora, es que se ve muy joven — le dijo un tipo random del sueño que se alejó rápidamente.

— Ya veo por qué no me querías besar — dijo Roxy, aún enojada.

— Tranquila, amor — dije, tocándole el culito.

— No hagas eso. Oye, tengo hambre, comamos algo.

— Bien, vamos a un restaurante.

— No, cocinamos tú, Rudy — dijo Roxy.

— Bien, vamos a comprar algo — dije, llevándolas al supermercado. De más está decir que las chicas se quedaron mirando con la boca abierta.

— Dejen de mirar así. La gente va a pensar que son cubanas, si se quedan viendo las cosas así.

— Es que nunca vimos frutas ni tantas cosas en un mismo lugar, Rudy. —

— Igual que las cubanas, amor — les dije. — Bien, ¿qué quieren comer?

— No sé, hay muchas cosas… ¿Qué es esa extraña fruta?

— Es un plátano.

— ¡Jajajajaja! Tiene forma de ver…

— Sí, sí, ya nos dimos cuenta, Eris — le dije.

— Bien, llevemos de estas. ¿Y qué es eso?

— Es una piña, Roxy.

— Sí, también llevemos.

— ¿Y esos qué son?

— Peras, mangos, arándanos, cerezas, frambuesas, cocos, damascos, duraznos, de todo.

— Bien, llevaremos un poco de cada uno — dijo Silphy.

El punto es que echaron de todo al maldito carro. Lo llenaron con refrescos de varios sabores, carne, fruta, conservas de fruta, helado, y vino . Básicamente igual que las mujeres de este mundo, que apenas te ven con el sueldo, te lo hacen mierda gastando todo en el supermercado.

Cuando tuvimos que pagar, me di cuenta que no tenía dinero.

— ¡Mierda, Rúdeus, cómo no revisaste si traías papeles?

— Ya cálmate Eris — dije, sacando la tarjeta de débito y pagando con eso, otra cosa que dejó con la boca abierta a las chicas.

Cuando cargaba las cosas en la camioneta, me invadieron de preguntas.

— ¿Cómo rayos pagaste? Solo vi cómo pasaste esa tarjeta y escuché un biip, y luego apretaste esos botones.

— Bueno Silphy , con el dinero que tengo en el banco, pagué de forma electrónica. Ese dinero se me descontó del banco y se le pasó a este mercado, amor.

— Vaya, ¿estás seguro de que no usan magia para eso? — preguntó Roxy.

— No. Y te dije: es una transacción electrónica.

— O sea, tienes dinero en el banco, pasas ese objeto mágico, y pagas con eso, y te descuentan del banco.

— Sí, así mismo, Silphy .

— Wow, eso es increíble, ¡deberías copiar esa idea en nuestro mundo!

— No, es complicado, y, la verdad no tengo ganas, Silphy. Pero puedes hablar con Nana y patentar esa idea tú amor, de seguro Perugius te daría el respaldo.

— Sería muy útil para no andar con monedas, dijo Roxy.

— Sí, pero sería un problema, amor. Deja la economía medieval de nuestro mundo tal como está. Funciona bien como está.

— Sí, tienes razón, Rudy. (...) Pst, oye Eris, recuerda que debemos anotar esto.

— Sí, ya lo sé. Yo también anoté lo del cine.

Mientras íbamos en el auto, las chicas empezaron a comer fruta.

— Este plátano es raro y sabe cremoso y dulce, dijo Silphy .

— La fruta de este mundo es muy dulce, amor.

— Sí, bueno, es buena — dije.

—Yo pensé que tendría otro sabor, dijo Eris.

—Qué pensabas?.

—No se que tendría sabor a tu cosa Rúdeus.

—Cof Cof Cof, como se supone que una fruta va a saber a eso?.

—No se me lo imagine por la forma.

—muy graciosa, pervertida.

— Oye, Rudy, ¿qué te recuerda esto? — dijo Silphy haciendo un gesto obscenooo con el plátano.

— Deja de hacer eso, pervertida. Eso es para la noche.

Llegamos a casa y preparamos una gran comida, básicamente solo fue carne con papas fritas, donde Eris comía como troglodita y Roxy se fue directamente a los helados, fruta en almíbar y gaseosas. La única que comía como señorita era Silphy.

— Sí, está delicioso — dijo Roxy. — La comida de este mundo es maravillosa.

— La de nuestro también es buena — le dije.

— Excepto los pimientos — dijo Roxy.

— Sí, bueno, son algo amargos. Pero acá no lo son. Yo creo que el sabor cambia por el mana. Como acá el mana no existe, tal vez no afecta en el sabor — dije.

— Oye Roxy, no deberías comer tantos duraznos, te puede hacer mal al estómago — le dijo Silphy.

— Dejala, no le pasara nada , es un sueño, no creo que le dé diarrea onírica. —

— No hables de caca mientras comemos, Rúdeus.

— Lo siento Eris.

— Rudy?

— Sí, Silphy?

— Quisiera ver a tu familia, digo a tu hermano y tus antiguos padres.

— No sé si sea una buena idea, Silphy.

— Reaccionaste bien con tu ex novia el sueño no colapso a pesar de que cambiamos de época , quiero conocerlos.

— Bien pero podría pasar algo y mezclar recuerdo y sueño, si pasa algo no se asusten — dije, y cerré los ojos. De pronto, todo se fue a negro y aparecí a las afueras de un pub.

— ¿Dónde estamos, Rudy?

— En algo así como una taberna, Roxy . Me están esperando para celebrar mi titulación.

Cuando entramos, en una mesa estaba Lucho y Sergio. Se veían de 25 años, y ya habían pedido varios tragos.

— Vaya, Paulo, llegaste, eeehh, y con las chicas — dijo Lucho, algo pálido al ver a Silphy.

— Sí, bueno ya saben que estoy casado, y ni teman, ni habrá magia esta vez y no digan nada de lo que paso a mi familia par de tarados o decirle que esto es un sueño ¿entienden?.

—Ambos afirmaron con la cabeza.

— Sí, tomen asiento. Nos invitó Sergio , mientras pedíamos unos tragos dulces para las chicas.

— Lamento decirle "duende" el otro día, señora — le dijo Lucho a Silphy.

— Sí, no se preocupe. Rudy hizo lo mismo cuando me vio la primera vez que entramos a su mente .

— ¿Dónde están los demás? — pregunté.

— Dijeron que estaban por llegar.

— Bien — dije, bebiendo mi cerveza.

— Uuum, Rudy, qué rico trago, ¿qué es? — preguntó Roxy.

— Es un mojito, mi amor.

— Oooh mierda, tenía que venir esa perra — dijo de pronto Sergio.

Cuando voltee, era Caro que entraba con su novio.

— Ya no me importa — dije bebiendo mi cerveza.

Cuando Caro se dio cuenta de que estábamos ahí, Eris me agarró de la solapa de la camisa y me dio tremendo beso, seguida por Silphy y Roxy. La mujer miró asombrada y enojada y se fue a sentar a la terraza para no vernos.

— Vaya que suerte tienes amigo — me dijo Sergio.

— Sí, no sabes cuanto — le dije.

— Lamento llegar tarde. Tuvimos que dejar al niño con mamá, para venir. Tu hermano viene pronto, está estacionando el auto. Paulo, estoy muy feliz por ti — dijo una mujer de pelo oscuro quien me abrazó y me besó la mejilla. Pude sentir que Eris se iba a parar, pero rápidamente le hice una señal para que se detuviera.

— Hola Ana, ¿cómo estás?

— Bien, hola chicos — dijo saludando de la misma manera a mis amigos.

— Rúdeus, ¿por qué los besa en las mejillas?.

— Así se saluda en este mundo, no se asusten cuando las salude , ¿entendiste Eris?

— Sí, creo que sí.

— ¿Quiénes son estas chicas tan lindas? — dijo Ana mirándome a mis esposas.

— Somos sus espos… Somos sus amigas, de la universidad — interrumpió Silphy a Eris .

— Vaya, Paulo, nunca me hablaste de ellas, ¿son extranjeras?

— Sí, son eeehh irlandesas, pero llevan años aquí, por eso hablan tan bien castellano.

— Oh, mucho gusto — dijo saludando a cada chica con un beso en la mejilla. — Yo soy Ana, la cuñada de Paulo, les dijo con una sonrisa. — Tú eres

muy bajita, pensé que eras una niña cuando entré — le dijo a Roxy.

— De hecho soy la mayor — dijo Roxy tratando de ocultar su molestia por que le dijeran niña.

—Ya veo, que buena genética, me encanta tu pelo Azul, que buen estilista, su hazta parece de verdad le dijo Sonriendo, mientras Lucho y sergio se daban incómodas miradas entre ellos.

— Si en fin, oye Paulo, deberías salir con alguna de estas chicas, son muy lindas.

— ¿Y si te dijera que salgo con las 3, al mismo tiempo y ellas Lo aceptan, que dirías, Cuñada ? — le dije.

—Claro, tu, la sandia con más pepas ¡Jajajajaja!, Pero Si te la puedes, hazlo, debes disfrutar tu juventud.

—Deja de actuar como si fueras mi mamá, tenemos la misma edad Ana.

—por cierto Paulo, que paso con la Rubia de ojos azules, con la que te vi la última vez, ¿como se llamaba?, A... A.. A.

—Angélica, le dije pálido.

—Si que paso con ella?.

— Era eeeeh finlandesa, volvió a su país,- dije mirando de reojo a las chicas que miraban confundidas, salvo Silphy, que solo sonrió y movió la cabeza.

— Oye Silphy, ¿por qué le dijiste que éramos amigas? — le dijo Eris.

— Porque si le decimos que somos esposas, puede pasar lo de el otro día con los amigos de Rudy, y quiero como ver bien a su familia si que salgan huyendo o tengamos algún conflicto .

— Hola, estaba estacionando el auto, felicitaciones hermanito — dijo de pronto un hombre de cabello rizado qué vestía muy parecido a Rúdeus y sus amigos y que traía un obsequio en su mano.

— Alejandro, hermano — dije poniéndome de pie y abrazándolo.

— ¡Jajaja! Que te pasa?, nunca me abrazas solo en año nuevo, Ni que no me hubieras visto en 24 años, hermano. Felicitaciones, por titularte, estoy muy orgulloso de ti — me dijo mientras yo empezaba a derramar lágrimas.

Las chicas lo quedaron mirando, ese tipo tenía la misma mirada y la misma forma de sonreír de Rúdeus. Definitivamente era su hermano de la otra vida.

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