Cuando recobraron los sentidos, un monstruo enorme había aparecido en el centro de la sala.
Era de forma casi humanoide, tenía un torso y unos brazos enormes, su cuello era tan ancho que parecía que era parte del cuerpo. Estaba recubierto por una fina bruma de un rojo intenso, como si exudara vapor. Unos cuernos de un tono más oscuro sobresalían a ambos lados de su cabeza y un par de ojos brillantes le daban un aspecto amenazador.
–¿¡Un demonio elemental!?
Roland le dio nombre al monstruo. Su cuerpo parecía estar hecho de un líquido espeso y su parte inferior emergía del pentagrama, como si fuera el genio de la lámpara. El vapor rojo se había acumulado formando una nube e impedía ver con claridad el suelo bajo el monstruo, aunque aún se podía apreciar el brillo intenso del pentagrama.
¡No están…!
Los trillizos habían desaparecido, Wulf no los veía ni tampoco los detectaba con Rastreo de Maná.
¡…! Esa mujer me suena… …Al final tenían razón… Había brujas en el pueblo.
Al escanear con la vista sus alrededores buscando a los niños, Wulf se dio cuenta de que el encapuchado que sostenía la daga siniestra yacía inerte sobre la maquinaria al borde de la sala. Se le había levantado la capucha, mostrando su cara. Aunque no estaba completamente seguro, era una mujer que había visto antes en el pueblo, la que recibió la daga del mercader extraño. Probablemente salió volando con la explosión y murió en el impacto. La daga había hundido su lúgubre filo en una máquina, a su lado.
–¡Jajajajajajaja!
–¡Lo conseguimos! ¡Jajajaja!
–¡Por fin! ¡Podemos cobrarnos nuestra venganza! ¡Jajajajaja!
–¡Acabemos con ese maldito pueblo!
Ignorando totalmente la muerte de su compañera, las demás brujas se quitaron la capucha y empezaron a vitorear. Todas eran aldeanas del pueblo de Valztan. Habían cumplido el objetivo de su ritual, no obstante…
[¡UOOOOOOOOOOOO!]
¡…!
Todos los presentes en la sala se congelaron al instante de oír el profundo rugido del demonio. El monstruo levantó los gruesos brazos y los balanceó con la mano abierta. Uno, dos, tres, cuatro, cinco veces. En cada una de ellas, una bruja fue arrojada hacia la pared. En un abrir y cerrar de ojos el demonio acabó con las aldeanas. Los aventureros se quedaron estupefactos.
–…¿¡Q-qué demonios es ese monstruo!?
–…Los demonios pueden tener un sub tipo dependiendo del tipo de monstruo en el que se basan. En este caso es un demonio con el cuerpo de un elemental. –Roland dudó un momento porque el tonto juego de palabras de Redwill no encajaba con su reacción aterrorizada.
–¿D-de que elemento debe ser este?
–Creo que de agua. Pero ese color rojo… Me recuerda a la sangre.
–Ugh… que siniestro…
Redwill seguía sobrecogido. Roland explicó sus conjeturas mostrando su habitual rostro sereno, pero también sentía presión en su interior. Lo que tenían delante no era un monstruo normal y corriente.
–El nivel es bajo, pero es de rango élit- ¡¿eh…?! ¡Acaba de subir de nivel! ¡Hace unos segundos era veinte y ahora es veintiuno!
La expresión seria de Roland se esfumó en un instante después de analizar el estado del monstruo.
–¿¡Qué?! ¿¡Cómo puede ser!?
–¿¡Matar a esas aldeanas le ha dado experiencia!?
–No es posible…
Ni Redwill ni Roland entendían que estaba pasando. Que los monstruos suban de nivel era algo inédito para los aventureros, se supone que los monstruos nacen con un nivel acorde a la zona donde están y se mantienen así.
–…¿No os da la impresión que cada vez es más grande…?
–Ahora que lo dices…
–Es como si se estuviera llenando…
¡…!
El comentario inocente de Redwill le dio una idea a Wulf, que había estado callado hasta entonces.
–¡Eso es!
–¿Eh? ¿Qué? –Redwill se sorprendió ante la súbita exclamación de Wulf.
–¡Se está llenando! ¡Aún no está formado del todo!
–Y por eso sube de nivel… –Roland lo entendió enseguida.
Efectivamente, el monstruo aún no se había creado del todo. Desde su base en el pentagrama, surgía constantemente el fluido que lo formaba. Cuanto más fluido más grande se hacía y su nivel y poder subía de forma equivalente.
Pero los aventureros seguían congelados, no sabían cómo reaccionar, nunca se habían enfrentado a algo así.
–¿Qué nivel alcanzará…?
¡…!
La pregunta de Redwill volvió a poner los pies en la tierra a Wulf.
–Como suba hasta nivel máximo…
–¡…! ¡Nadie lo podrá detener! –chilló Redwill–. ¡Destrozará el pueblo!
–Y no hay nadie a nivel alto todavía… Hasta Barona y los demás jugadores estarán en peligro… –concluyó Roland.
–¡Wulf! ¿¡Qué hacemos!? –preguntó el hechicero, buscando apoyo en su amigo de la infancia, desesperado.
Aunque consiguieran huir, el monstruo atacaría la aldea de Valztan. Los aldeanos no tendrían forma de defenderse de un monstruo de nivel máximo, ni siquiera la guarnición podría hacerle un solo rasguño.
Si sube de nivel y sale de aquí es game over para nosotros…
Entonces, en busca de más presas, el demonio se dirigiría al siguiente pueblo y, tras desolarlo, la siguiente parada sería la ciudad de Barona. Es cierto que sus defensas contra monstruos son muy buenas, pero quien sabe que podría pasar. En un enfrentamiento, las bajas están aseguradas. Y los aventureros de nivel bajo no podrían defenderse. Morirían muchos jugadores, y posiblemente incluso ellos también. Sólo había una cosa que podían hacer para evitarlo…
¡Aaargh! ¡Joder! ¿¡Por qué nos tienen que pasar estas cosas!? ¿¡Por qué nos tenemos que poner en peligro nosotros!?
–¡Wulf!
Sus compañeros le estaban llamando, pero él no se daba cuenta, estaba completamente absorto en sus pensamientos. En esos momentos desearía irse a su cama del mundo real a dormir y olvidarse de todos los problemas. Realmente él no había hecho nada malo para merecerse estar al filo de la muerte. Pero la vida es injusta y el destino cruel… Quizás el karma devolverá lo robado en algún momento…
Haaah… Tampoco es que tengamos alternativa, solo hay una cosa que podemos hacer… ¡Luchar!
–¡Es ahora o nunca, tenemos que acabar con él! ¡Nosotros tres, aquí y ahora!
–¡Si!
Tanto Roland como Redwill respondieron al unísono al rugido de batalla de Wulf mientras preparaban sus armas. Les esperaba una pelea encarnizada por su supervivencia, la de los habitantes de este maldito mundo y la de los demás de jugadores.
♦
El primero en avanzar fue Roland, el tank del equipo. Se lanzó rampa abajo, seguido de cerca por Wulf y Redwill. El monstruo los notó y giró su enorme cuerpo hacia ellos.
–¡Desafío del Guerrero!
–¡Barrera Arcana! ¡Filo Arcano!
Roland corrió rodeando el monstruo mientras atraía su atención. De esta forma sus compañeros podían atacar libremente por la retaguardia. Al mismo tiempo, Redwill lanzaba hechizos de apoyo a cada uno.
El demonio no perdía de vista a Roland mientras corría a su alrededor, pero se mantuvo pasivo, no parecía que fuera a atacar. Pero cuando el guerrero se acercó, el monstruo estiró su grueso brazo y le golpeó con el puño cerrado. Fue un impacto fuerte y seco, que habría arrojado por los aires a cualquiera de los otros dos aventureros, pero Roland lo paró de forma sólida con su escudo. Absorbió gran parte del daño con la habilidad Contraataque, pero no pudo avanzar más.
–¡Corte de Corrien-! ¿¡…!?
Justo después, Wulf trató de acercarse para atacar por la retaguardia. Pero se vio obligado a cambiar su trayectoria, esquivando por un pelo un enorme brazo que pretendía arroyarlo contra la pared. Cuando Wulf retrocedió, el monstruo volvió a centrarse en Roland.
–¿¡Ignora el aggro!?
–¿¡Por qué…!?
Wulf y Redwill se agitaron. El demonio seguía bajo los efectos del taunt de Roland, aun así, atacó directamente a Wulf. Un monstruo que no sigue el aggro puede ser muy problemático. En cualquier momento se podría dar la vuelta y acabar con los DPS o los sanadores muy fácilmente, dadas sus pésimas capacidades defensivas. Es por eso que los aventureros defensivos siempre van al frente.
Mierda, es muy arriesgado. Así no puedo hacer daño de forma efectiva… –pensó Wulf.
–¡Te ataca si te acercas!
–¿¡…!?
Roland fue el primero en notar la mecánica de este monstruo. Cuando dio un paso hacia adelante, el demonio le volvió a lanzar un derechazo. En cambio, si se quedaba en su posición, el monstruo únicamente se lo quedaba mirando sin moverse.
–Está a la defensiva.
–¿¡Acaso protege algo!?
¡…! ¡Claro! ¡Eso es!
–¡El pentagrama! ¡Está defendiendo el pentagrama! ¡Es lo que le está haciendo crecer y subir de nivel!
Gracias a los comentarios de Roland y Redwill, Wulf acabó de entender la inusual actitud del monstruo. Para vencer al demonio, había que destruir su fuente de poder, obvio.
–¡Tenemos que borrarlo!
–¡Ok!
Wulf levantó su mano izquierda y apuntó desde una distancia segura hacia un borde del pentagrama.
–Fácil. ¡Crear! ¡Disparo de aire! ¿¡…!?
El demonio volvió a girarse, pero en vez de atacar, cubrió el pentagrama con sus enormes antebrazos. El recién renombrado disparó desprendió parte del brazo derecho, los trozos semilíquidos se evaporaron enseguida. Pero la parte de la extremidad perdida volvió a llenarse en un santiamén.
–Mierda, se ha- ¡…!
–¡¡Wulf!!
[FWSSH]
Tras parpadear una vez, todo lo que Wulf pudo ver eran unos gruesos nudillos de un color escarlata oscuro, ni siquiera pudo acabar la frase. Para su sorpresa, el demonio elemental se había alejado de su sitio en el centro de la sala para abalanzarse sobre el aventurero que podía combatir a distancia, el cual suponía un mayor peligro para la integridad del pentagrama.
¡Gngh-!
Wulf a duras penas pudo arrojarse a un lado para evitar la enorme masa roja que pretendía aplastarle. El brazo le rozó, y, aunque fue leve, agrietó la barrera que le había puesto Redwill instantes antes por seguridad. El monstruo volvió enseguida a su sitio habitual, cauteloso de lo que pudiera hacer Roland si se despistaba.
–¡Tsk! No me vas a dejar acabar con esto rápidamente… –se quejó Wulf, después de chasquear con su lengua–. Y encima te regeneras…
–¿¡Acaso es invencible!? ¡No le hemos hecho nada! ¡No podemos con él!
Para Redwill, toda esta situación estaba siendo una montaña rusa de emociones. Wulf y Roland, jugones desde siempre, sabían que habría una forma de derrotar a ese monstruo que se regeneraba en un abrir y cerrar de ojos. Pero desde los ojos de Redwill, que no estaba tan acostumbrado, ese demonio le parecía un ser imposible de vencer. Por suerte para él, no estaba solo ante la adversidad.
–Pero le afecta. Creo que se regenera porque está conectado al pentagrama. Probablemente hayamos frenado su crecimiento por un instante.
–¡Entonces tenemos que atacarle hasta que deje de crecer! –sintetizó Roland.
–¿Quién aguantará más? ¿Él o nosotros? –Wulf lanzó una pregunta retórica, formando una sonrisa con sus labios. La adrenalina había empezado a fluir por sus venas, dándole más coraje del que tenía su forma de ser analítica habitual.
–Ugh…
Redwill no sabía dónde se había metido.
–¡Wulf! ¡Probemos otra cosa! ¡Intentemos atacar a la vez! ¡No podrá defenderse de los dos!
–¡Ok! ¡Intentémoslo!
A pesar de que sus anteriores comentarios desprendían un coraje desproporcionado y a la vez peligroso, los dos jugadores veteranos sabían perfectamente que atacar al monstruo sin ton ni son era mala idea. Entonces, decidieron hacer algunos cambios en su táctica. Esta vez, Wulf y Roland se lanzaron hacia el demonio elemental al mismo tiempo, para evitar que pueda guarecer el pentagrama otra vez. La idea era buena, pero…
Cuando entraron en el rango de ataque del demonio, sus ojos brillaron.
[¡UOOOO!] [¡PAM!]
¿¡…!?
El monstruo levantó los brazos y rugió. Justo después, un sonido seco, parecido al que hace Wulf con sus disparos, reverberó en toda la sala. Una onda expansiva de vapor de color bermejo emergió de los pies del demonio, golpeando a todos los aventureros. La carrera de Wulf y de Roland no solo se frenó, si no que fueron arrojados al suelo. Incluso Redwill fue proyectado contra la pared.
–Menos mal de las barreras de Red…
–Si…
Roland y Wulf se levantaron sin mucho esfuerzo. Las barreras se rompieron, pero absorbieron prácticamente todo el daño.
–Ugh…
–¡Red!
–…Estoy bien…
En cambio, la vida de Redwill bajó casi a la mitad, pues no llegó a ponerse una barrera sobre sí mismo. Wulf se relajó al ver que su amigo estaba bien. Bueno, vivo, al menos. Ese ataque fue muy poderoso y no había forma de evitarlo. Tanto Roland, que ya había recibido bastante daño de los golpes anteriores, como Redwill, se tuvieron que tomar la última poción de vida que tenían.
–Ese ataque es capaz de quitarte la mitad de la vida… ¡Y alcanza toda la sala! Si nos da otro…
–¡Y seguimos sin poder llegar al pentagrama!
–…
Roland dio una dosis de realidad a la situación y el agobio de Redwill no hacía más que aumentar. No habían conseguido prácticamente nada, como mucho retrasar un poco el crecimiento del monstruo, y ellos ya se habían visto forzados a tomarse su última poción. La situación, "para variar", era crítica.
Wulf, sin decir nada, escaneó la sala con su mirada, buscando una forma de darle la vuelta al combate.
Por su parte, el demonio, como si se hubiera dado cuenta que podía ganar fácilmente, volvió a alzar los brazos.
–¡¿Otra vez?!
Se pudo ver el terror y desesperación en los ojos de Redwill.
¡Ah!
–¡Rápido! ¡Moved una máquina y escondeos detrás!
En el borde del abismo, Wulf tuvo una idea. No sabía si funcionaría, pero fue lo único que se le ocurrió y no tenía tiempo para sopesarlo con calma. Los tres se apresuraron hacia las máquinas que se reclinaban sobre la pared, era su única esperanza para sobrevivir el ataque.
[¡UOOOO!] [PAM]
Otra onda expansiva de vapor rojo volvió a salir de los pies del demonio. Recorrió toda la sala hasta chocar contra las máquinas y las paredes. Por suerte para los aventureros, no fue capaz de atravesarlas.
–Ha… Uf… Ha funcionado.
Redwill suspiró aliviado desde detrás de una máquina. Los otros dos aventureros se asomaron, valorando la situación.
Ya veo… El escenario puede usarse a nuestro favor… Entonces…
Wulf tuvo otra brillante idea.
–Creo que lo hemos retenido bastante, pero ya es nivel 25… Hmph, ya va siendo hora de acabar con esto. –Wulf se encogió de hombros.
–Es fuerte… Nos ha superado…
–¡Estáis muy tranquilos vosotros dos! –Redwill exclamó exasperado ante la actitud tranquila y despreocupada de sus dos compañeros de grupo.
La batalla contra el demonio seguía en un impase, de hecho, ellos tenían las de perder. A cada minuto que pasaba, el monstruo se iba haciendo cada vez más grande y su nivel se elevaba hasta vete a saber cuánto. No obstante, Wulf ya había decidido su estrategia para la victoria.
–¡Roland, distrae al demonio!
–¡Recibido!
–¡Barrera Arcana!
El guerrero con aspecto de aprendiz de paladín puso su escudo al frente y cargó hacia el monstruo, siguiendo las órdenes de Wulf. Redwill, siempre atento para ayudar a sus compañeros, le puso una barrera de absorción de daño.
En cuanto se acercó, el demonio empezó a arremeter con los puños. Mientras Roland se mantuviera en esa posición y nadie más se acercase, el monstruo centraba su atención en él.
[POMF] [POMF] [POMF]
–¡Aguanta ahí unos segundos! ¡Red, apóyame!
–¡O-ok! ¡Filo Arcano!
Con el sonido sordo de los puños del demonio golpeando el escudo de Roland de fondo, Wulf corrió por la sala evitando acercarse demasiado. El filo de su sable brillaba al recibir el hechizo de Redwill.
–¡Aale-hop!
Wulf saltó hacia una de las máquinas con el brazo preparado para blandir su espada curvada. Más concretamente, saltó hacia una tubería que subía hacia el techo y que se había desprendido a la altura del segundo piso, quedando levemente inclinada.
[Cling~]
El sable rebanó la tubería como si fuera mantequilla, un suave sonido metálico resonó por su interior. La tubería empezó a inclinarse más y más hacia el centro de la sala.
Mientrastanto, el monstruo seguía concentrado en intentar aplastar a Roland e ignoraba completamente lo que estaba haciendo Wulf.
[Clong~]
La ineludible fuerza de la gravedad hizo caer la tubería al suelo haciendo otro sonido metálico. El impacto borró un trozo del pentagrama. Era un mísero corte en una línea, pero instantáneamente dejó de brillar.
[¡Uoooo…!]
El monstruo rugió al darse cuenta que había perdido la fuente de su crecimiento, pero esta vez fue un rugido más bien lastimoso, a diferencia de los anteriores.
–¡Bien! ¡Con esto ya no subirá más de nivel!
–Pero sigue teniendo más nivel que nosotros…
Redwill celebró su pequeña victoria. Pero, como dijo Wulf, aun tenían que vencerlo, y era más fuerte que ellos. Al final consiguió subir un nivel más y se quedó en el veintiséis, dos por encima de los aventureros. No era mucha diferencia, pero iba en contra de la idea de Wulf de subir de nivel luchando contra monstruos de niveles muy inferiores a ellos.
–¿Y qué tal si nos vamos? –propuso el hechicero como si fuera lo más natural del mundo.
[¡Zong!]
Como si el demonio hubiese entendido sus intenciones, disparó uno de sus puños hacia la entrada. El líquido se aplastó en la parte superior de la puerta y chorreó hacia abajo, cubriendo la puerta. Un instante después se solidificó, tapando la única escapatoria de la sala. El puño le volvió a crecer enseguida.
–Pues nada. –dijo Roland.
–El timing, Red. –dijo Wulf.
No tuvieron más remedio que enfrentar al demonio elemental.
A partir de entonces, el combate se convirtió en uno relativamente normal, como contra cualquier otro monstruo. El tanque se ocupó de llamar la atención del demonio, mientras que el DPS se ocupaba de hacer daño y el apoyo de ayudar a sus compañeros tanto en defensa como en ataque. Cada vez que el monstruo intentaba perpetrar el temible ataque en área, los aventureros se escondían tras las máquinas para sortearlo.
Con cada ataque de Wulf y de Roland, el demonio si iba haciendo cada vez más pequeño y sus ataques bajaron de intensidad, pero su velocidad de movimiento aumentaba proporcionalmente. Al principio pensaron que con el daño recibido su nivel también bajaría… pero no lo hizo.
[¡UOOOO!]
Cuando la vida del demonio llegó al treinta por ciento, también se había reducido mucho su tamaño. En ese momento, el monstruo se detuvo de golpe en el centro de la sala y rugió mientras apretaba el puño derecho contra el suelo.
–¡Va a hacer algo! ¡Cubríos!
Wulf avisó a sus compañeros para que eludieran el ataque detrás de las máquinas. Pero ninguno llegó a tiempo. No se habían dado cuenta de lo que había estado preparando el monstruo hasta entonces. El fluido rojo que se había desprendido de su cuerpo y se había repartido en diversas zonas por todo el suelo de la sala, de pronto se expandió en todas direcciones. El líquido llegó a los pies de los aventureros.
–¡¿Eh?!
–¡¿Qué es esto?!
¡Joder! Uf… Por poco…
Roland y Redwill pegaron un grito, desconcertados cuando el líquido que parecía sangre les cubrió totalmente los pies. Wulf, haciendo gala de su elevada Destreza, pudo saltar a tiempo a una de las máquinas y evitó ser alcanzado. Entonces, el líquido se endureció.
–¡Estoy atrapado! ¡…! –exclamó Roland.
–¡Esto es malo! ¡No puedo moverme! –chilló Redwill.
¡No!
Wulf se giró hacia ellos. Lo que vio después lo dejó sin aliento. Aunque él lo vivió como si fuera en cámara lenta, el monstruo se lanzó hacia Roland con una velocidad vertiginosa. Intentó zafarse, pero le fue imposible con los pies inmovilizados, lo único que pudo hacer fue poner su escudo al frente. El demonio lo embistió con tal fuerza que rompió el suelo de sangre solidificada y mandó a volar al guerrero hasta que se estrelló contra la pared del fondo.
–¡¡Roland!!
Roland pudo aguantar ese ataque, pero el monstruo aún no había terminado. Levantó su brazo derecho y lo apuntó hacia el aventurero atascado en la pared, de la misma forma que hacía Wulf con su disparo de Magia de Creación. Un chorro de líquido rojo a alta presión salió disparado hacia Roland. Sus dos compañeros gritaron su nombre mientras lo veían ser engullido por la sangre, para luego solidificarse.
¡No!
Cuando acabó con el guerrero, el demonio se giró hacia Redwill e hizo lo mismo. El hechicero tampoco pudo evitar ser golpeado. Aunque instintivamente se puso una Barrera Arcana a sí mismo, irremediablemente salió volando hasta impactar con la pared. Una vez más, el monstruo levantó el brazo y disparó un chorro de sangre a Redwill, cubriéndolo completamente.
–¡¡Red!!
¡No!
¡No! ¡No!
¡No! ¡No! ¡No!
Todo sucedió en un abrir y cerrar de ojos. Wulf no pudo hacer nada más que ver como sus amigos desaparecían engullidos bajo una capa carmesí.
Se quedó solo contra el demonio.
…
El monstruo se dio la vuelta para mirar con sus ojos brillantes al último aventurero en pie que quedaba.
Wulf le devolvió la mirada, sus ojos ardían con tal furia que se parecían a los del monstruo.
–¡¡¡TE MATARÉ!!!
[¡UOOOO!]
El demonio le devolvió el rugido y cargó a muchísima velocidad. Al mismo tiempo, Wulf saltó hacia delante con todas sus fuerzas desde la máquina. Ambos se dirigían el uno contra el otro de frente. Era un duelo de ira y rabia, una explosión de furia desmesurada. Los dos se habían arrebatado algo mutuamente, al demonio la fuente de su poder, a Wulf sus amigos.
El monstruo preparó su puño derecho, el aventurero preparó su sable.
[¡Pam!] [¡Sha!]
En el instante de la colisión, dos sonidos se solaparon el uno sobre el otro. El demonio logró golpear a Wulf en el estómago. Pero el aventurero logró cortar el brazo del monstruo desde el hombro. Aunque ambos recibieron daño, se cruzaron y continuaron hacia delante con la inercia de la carga.
[¡Bwu-ha!]
Wulf tosió sangre y dio una voltereta frontal en el aire debido al golpe que recibió del monstruo y trató de aterrizar en el suelo, pero resbaló con la sangre sólida.
–¡Gfgh!
Cayó de espaldas y perdió el control de sus movimientos hasta acabar golpeando con la espalda en una máquina. Intentó levantarse enseguida, pero la baja fricción del suelo se lo impidió.
Mierda… ¡no puedo ni mantenerme en pie! ¡Es como estar sobre hielo!
A unos metros de distancia, en la dirección opuesta, el demonio siguió recto y acabó chocando contra la pared de la sala. Pero se levantó como si nada y regeneró su brazo perdido, a costa de algo de tamaño del cuerpo. Inmediatamente volvió a girarse hacia el aventurero, sin dificultades para sostenerse sobre la sangre seca.
¡Tengo que levantarme y hacer algo para mejorar mi agarre!
En ese momento, Wulf estaba a merced del monstruo. No podía hacer prácticamente nada para defenderse si no era capaz de moverse de forma ágil, que precisamente era su fuerte.
Trató de alzarse otra vez. Y estuvo a punto de conseguirlo, pero en el último momento, cuando ponía la espalda recta, su pie izquierdo se deslizó.
Siguiente parada: el piso…
…o no.
Wulf clavó instintivamente el sable en el suelo para mantener el equilibrio. La punta se hundió en el líquido endurecido, impidiendo que el arma se deslizara para los lados, dando un buen punto de apoyo al aventurero, que, poniendo todo su empeño, se negó a caer.
¡…! ¡Eso es!
–¡Crear!
El demonio cargó nuevamente a máxima velocidad contra Wulf. Aunque sabía que el monstruo había reanudado su asalto, lo ignoró y se concentró en finalizar su hechizo lo más rápido posible. Una masa se empezó a formar bajo la suela de sus botas.
¡Vamos-vamos-vamos!
[¡PAM!]
Una nube de polvo, trozos de sangre sólida y restos de metal se dispersaron en el aire. El demonio había impactado contra la máquina y la había hecho añicos. En el último segundo, Wulf logró evitar la embestida del monstruo y se colocó a su lado, con el sable preparado para contraatacar con un corte horizontal. No obstante, el demonio se zafó del arma echándose hacia atrás, dejando unos metros de distancia entre ambos.
Varias gotas de un líquido rojo salpicaron el suelo. Cayeron desde la punta de la espada curvada, que había conseguido rozar la mejilla del demonio.
–Jeje. Con esto soy incluso más rápido que en suelo normal.
Wulf pisó firmemente. Había creado con su magia unas púas metálicas en la suela de sus botas, imitando los neumáticos con clavos que había visto por la tele en los coches del rallye de Suecia.
Te ha salido el tiro por la culata, eh… Bien merecido…
El aventurero percibió una leve fluctuación en los ojos del demonio y aprovechó el impase en el combate para tomarse la última poción de maná que le quedaba.
Si bien Wulf sentía una gran furia contra ese monstruo y estaba deseando acabar con él, muy en el fondo, una pequeña parte de él estaba disfrutando del combate.
Si, es cierto que sus amigos estaban enterrados bajo una asquerosa capa de líquido rojo solidificado, pero estaba luchando de tú a tú contra un demonio en un mundo de fantasía, con el destino de los demás aventureros sobre sus hombros. ¿No es algo emocionante?
Por otra parte, el demonio elemental había sido privado de su crecimiento y habían reducido su vida drásticamente. Todos sus planes de destrucción habían sido aplastados por unos míseros humanos. Él también estaba deseando acabar con el irritante aventurero que le había hecho tanto daño, tal y como había hecho con los otros dos.
Ambos se desafiaron con la mirada durante un breve instante, hasta que…
[Clang]
… se oyó una tubería golpear el suelo. Ambos usaron ese sonido como pistoletazo de salida para reanudar el combate.
–¡Yaaaaaaaaaaaaa!
[¡UOOOOOOOOOO!]
También se lanzaron de frente, el demonio preparó el puño derecho y Wulf el sable. Esta vez, ninguno acertó. Ambos trataron de evitar el ataque del adversario y contraatacar. Tras cruzarse, se dieron la vuelta para atacar al otro por la espalda. No obstante, los dos fueron igual de rápidos, logrando únicamente impactos superficiales.
A partir de entonces, el combate se convirtió en una competición de velocidad. Los dos contrincantes trataron de moverse y atacar al otro lo más rápido posible. La mayoría de los ataques no acertaban, pero de vez en cuando, uno lo lograba, aunque sin ser letal. La vida de ambos se acercaba a su límite.
¡Mierda! ¡Qué rápido!
El demonio, cada vez que le bajaban los puntos de vida, se hacía más rápido, pequeño, y, por ende, más difícil de golpear. Había dejado de atacar con los puños y ahora trataba de ensartar al aventurero con los cuernos de su cabeza. Wulf ya no podía seguirle, el monstruo se movía por todas partes a una velocidad asombrosa.
Hasta que decidió acabar con el duelo.
[¡UOOOO!]
El demonio zigzagueó para distraer al aventurero mientras se acercaba de frente. Wulf trató de seguir la masa roja difuminada por la velocidad con toda su fuerza mental y reflejos.
En un abrir y cerrar de ojos, apareció justo delante del aventurero, preparado para embestirle, pero Wulf contraatacó con un corte horizontal de derecha a izquierda. El sable no alcanzó al monstruo, que desapareció.
¡Te tengo!
Wulf intuyó que el demonio no atacaría de frente, si no que esquivaría hacia un costado. Y tuvo razón…
…pero se equivocó de lado.
¿¡…!? Mierda…
[¡UOOOO!]
El monstruo se fue hacia el flanco derecho del aventurero, el contrario a donde se dirigió el filo del sable. Sin duda ni pausa, embistió a Wulf con sus cuernos, arrojándolo varios metros hasta que lo paró forzosamente la pared.
–¡Ugh…!
Wulf se desplomó al suelo y, con dificultad recostó su espalda contra la pared. Le fallaron las piernas. Prácticamente ya le habían vencido, le quedaban unos míseros cincuenta puntos de vida. Miró fijamente al monstruo a los ojos mientras buscaba una forma de sobrevivir.
¡Mierda! ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿¡Qué hago…!? ¡Levántate cuerpo!
No obstante, el demonio no dejó pasar la oportunidad. No le iba a dejar tiempo para pensar. Tenía que asegurar su victoria. Así que se volvió a lanzar contra el aventurero con la intención de dar el golpe de gracia y finalizar el combate.
¡…!
La sangre brotaba de la cabeza de Wulf, su cabello se había alborotado, su equipo daba pena de lo destrozado que estaba, el sable se le había escapado de las manos… Sin más opciones, desesperado, levantó su brazo izquierdo contra el demonio que se acercaba a una velocidad de vértigo.
–¡Cre-! ¡…!
Para su sorpresa, el demonio se detuvo justo delante de él. Wulf tampoco quiso desaprovechar esa oportunidad, así que actuó sin dudar.
–¡Yaaaaa!
[¡PAM!]
En el mismo instante en el que Wulf disparó su Magia de Creación con todo el maná que le quedaba, una espada apareció detrás del monstruo. El proyectil reventó la cabeza del demonio, mandando los cuernos a volar. La espada cortó en dos su cuerpo, haciendo una diagonal de hombro a cintura.
El demonio desapareció, vaporizado. Lo único que quedó fueron los cuernos, que rebotaron en el suelo, al otro extremo de la sala.
En el lugar donde hasta hace un momento había un demonio rojo apareció una persona. Era un aventurero que llevaba una armadura pesada, una espada y un escudo. Era Roland.
–¡Casi me das! – se quejó mientras clavaba su espada en el suelo y se cruzaba de brazos.
–Haa… Haa… Haa…
Wulf que aún estaba en estado de shock, su corazón latía al doscientos por ciento por la adrenalina y su respiración era muy profunda y rápida. Aunque quería, no era capaz contestar. Al fin y al cabo, ha estado cerca de morir. Quien sabe cuál de los dos hubiera ganado si el demonio no se hubiera detenido en el último momento.
Mientras pensaba en ello, por el rabillo del ojo, Wulf vio unas cadenas brillantes deshacerse…
–¡Sacadme de aquí! ¡Qué asco! ¡Rapidooo!
–Voy, voy.
El que gritaba era Redwill, que seguía atrapado en el líquido endurecido. Había conseguido sacar el brazo con el que sostenía el bastón y la cabeza, pero el resto del cuerpo seguía tapado. Roland fue tranquilamente a sacarle de ahí.
–Hup. Gracias.
–De nada.
Redwill bajó de la pared de un salto y agradeció casualmente la ayuda de Roland mientras se sacudía el polvo de sangre que se había enganchado en su túnica.
–Seguís vivos… –susurró Wulf, aliviado.
Ambos se sorprendieron del frágil tono de voz de Wulf y se acercaron.
–Pues estamos en mejor estado que tu… –dijo sarcásticamente Redwill.
–Por poco eres tú el que me manda a la tumba… –volvió a protestar Roland, poniendo los brazos en jarra.
Recordó como el ataque de Wulf le había pasado rozando la cabeza, si le llega a dar… Un escalofrío le sacudió el cuerpo al imaginarse su propia cabeza ser atravesada por el proyectil.
–Jeje… Te vi venir, no te iba a dar.
–No sé si creérmelo…
Wulf no usó Rastreo de Maná prácticamente en todo el duelo, pues estaba totalmente distraído por su oponente. Recordó su habilidad cuando vio el extraño frenazo del demonio justo antes de alcanzarle. Al utilizarla, vio una silueta verde justo detrás del monstruo y evitó usar trayectorias que le podrían herir. No obstante, Roland puso una expresión de profunda duda.
–Jajaja… –se rio cansadamente Wulf–. Pero… ¿Cómo…?
–¿De verdad pensabas que ese ataque acabaría con nosotros?
–Dices eso, pero tu ni siquiera pudiste liberarte totalmente… Yo rompí el caparazón a base de golpes.
Redwill sacó pecho, pero el siguiente comentario de Roland le bajó los humos. El hechicero le mandó una mirada reprobatoria.
–…Pude romperlo con Satélites Arcanos y golpeando con el bastón… –explicó Redwill en un tono más humilde.
Ganamos… Los tres juntos… Si no hubiéramos venido a este pueblo, si nos hubiéramos limitado a subir de nivel en vez de involucrarnos con las brujas, si no hubiéramos entrado en las ruinas, si hubiéramos huido… El pueblo… Los demás jugadores… Nosotros mismos… Todos hubiéramos… –pensó Wulf, ignorando al avergonzado Redwill. Estaba profundamente aliviado por el buen resultado de sus decisiones.
–En fin. –Roland se encogió de hombros–. Descansemos. ¿Hay enemigos?
–No hay enemig-.
Wulf escaneó la zona en busca de enemigos, no encontró ninguno. Pero detectó algo más que le llamó la atención, a cierta distancia, había tres manchas pequeñas de color verde.
–¡Los trillizos! –gritó.
–¡…!
Los otros dos aventureros se giraron al instante. Allí estaban, los tres niños tumbados en la misma posición que los vieron antes del ritual. No parecían estar heridos. Tenían los ojos cerrados y sus pechos subían y bajaban rítmicamente. Estaban dormidos.
–Menos mal… –Redwill suspiró aliviado.
–Cuando luchamos contra el demonio no estaban… ¿Cómo puede ser…?
–…
Nadie tenía respuesta a la pregunta de Roland. Estaba bastante claro que usaron a los niños como catalizadores para invocar al demonio y una vez muerto, han regresado. Pero el pentagrama estaba roto… ¿Habían estado siempre en el mismo sitio? Si es así, ¿por qué no los veían? Si no, ¿cómo han vuelto? ¿Realmente están bien? Muchas otras preguntas llenaban las mentes de los tres aventureros, pero ninguno de ellos podía contestarlas.
Tras asegurarse de que la sala era segura, decidieron descansar durante un rato antes de despertar a los niños.
♦
Cuando recuperó fuerzas, Wulf se levantó a recoger el botín del demonio. Sus cuernos seguro debían ser un material valioso con el que se podían elaborar ítems útiles.
–Hemos conseguido materiales del demonio, sus cuernos… ¿Mmm?
Al recoger el botín del suelo, a Wulf le llamó la atención algo brillante. Justo al lado de los cuernos había una tabla metálica. No era extraño ver piezas metálicas en esas ruinas, pero esa en concreto era distinta a las demás. Estaba en perfecto estado, no estaba oxidada, no le faltaba ningún trozo y no tenía ningún rasguño. Wulf la recogió con curiosidad.
–¿Qué es eso? –Redwill se acercó.
–No lo sé, solo es una tabla hecha de metal… Pero parece nueva. Todo lo demás que hay aquí tiene muchos años, excepto esto.
–¿Mmm? ¿A ver? Oh, hay algo escrito.
Cuando ambos observaron la tabla detenidamente y le quitaron la capa de polvo que la cubría, descubrieron que había unas frases escritas. Wulf las recitó en voz alta.
Stella Polaris est dux tuus
hiberna nocte,
in summa bases
de terra cum calidum mare
ubi lux vitae evanescit
–Es latín. –dijo Redwill.
–Eso parece… ¿Sabes que significa? Entiendo algunas cosas por intuición, pero…
–Más o menos, hice latín como optativa en el instituto, así que no me acuerdo de todo… Vamos a ver… La estrella polar es tu guía… En una noche de invierno… En las bases más altas… De la tierra del mar cálido… Donde la luz de vida desaparece… Creo que dice eso.
Redwill pudo traducir las frases sin mucha dificultad. Aunque era una lengua muerta y ningún país la utilizaba como oficial, era muy común su estudio en ramas de letras de la enseñanza europea, pues de ella surgieron muchas otras lenguas, como el español, el francés o el italiano.
–Parece un acertijo. Me lo apuntaré.
¿Mmm?
Al moverse para sacar su libreta, Wulf notó un relieve en el reverso de la tabla, que no había visto cuando la recogió. Le dio la vuelta y vio algo escrito en una esquina bajo algo de polvo.
Dr. N. T. ¿Quién será? ¿Él hizo la tabla? ¿Con qué propósito…?
–Tiene pinta que es una pista que muestra una localización.
Roland, que hasta entonces había estado callado y sentado cerca de los niños, dio su opinión mientras Wulf copiaba el contenido de la tabla.
–¿Lo habías visto antes?
–Esta en concreto no, pero había algunas misiones parecidas en la beta.
–Entonces… –Wulf volvió a posar su mirada en la tabla–. …La estrella polar significa el norte, la noche de invierno signific-.
–¿Dónde estoy?
¡…!
Mientras Wulf trataba de deducir el significado de cada frase de la misteriosa tabla, el niño de rojo se despertó. Los tres aventureros se dieron la vuelta al instante.
–¡Theo! ¡Estás despierto! ¿Te encuentras bien? –Redwill se acercó enseguida, preocupado.
–Si… –asintió débilmente el chiquillo con la cabeza.
–Ugh… ¿Qué es esto…?
–Tengo hambre…
Andon y Elrond también despertaron. Los tres se quedaron sentados y miraron a sus alrededores, medio aturdidos.
–Estamos en unas ruinas en el bosque, cerca del pueblo. –dijo Wulf.
–Deberíamos marcharnos ya.
–Estoy de acuerdo. Además, no sabemos dónde ha ido la bruja que falta. Si va al pueblo y ataca a los aldeanos…
Roland propuso volver al pueblo cuanto antes, aprovechando que ellos se habían recuperado y los niños ya se habían despertado. Wulf aceptó la propuesta y escaneó toda la distancia que pudo otra vez con Rastreo de Maná, pero no detectó nada. Antes de ponerse en marcha, intentó meter la tabla que tenía en la mano dentro de su bolsa mágica, pero no fue capaz de hacerlo. La tabla no quiso comprimirse ni pasar por el pequeño portal hacia el almacenamiento mágico.
Hmph… Qué extraño… Bueno, no importa, tengo el texto copiado… La dejaré donde estaba.
♦
Los tres aventureros, junto con los trillizos, subieron al piso de arriba por la rampa. Wulf iba al frente, explorando la zona y usando Rastreo de Maná en busca de enemigos y de la bruja desaparecida. Tras él andaba Redwill, con la luz mágica y los niños, en la retaguardia se ubicaba Roland, listo para intervenir en caso de emergencia. Siguieron avanzando por el pasillo hasta que Wulf los detuvo.
–Esperad.
Había una pequeña sala con la puerta abierta. Wulf se acercó y miró dentro, con el sable preparado por si acaso, a pesar de que no detectó ningún peligro. Era un simple almacén. Había estanterías metálicas oxidadas y rotas. Se veían muchos cristales rotos esparcidos por el suelo, aunque algún bote de vidrio aún resistía el paso del tiempo. Pero lo que llamó la atención a Wulf fue otra cosa.
–Hay marcas de arrastre que entran en esta sala.
En el suelo se podía ver como el polvo se había desplazado como si hubieran deslizado algo hasta allí. El rastro llegaba hasta un agujero en el centro de la sala.
–Parece que arrojaban algo por ahí… –Wulf gesticuló con la cabeza.
–Por la posición, ¿no es el agujero que había en la sala grande de las máquinas?
Roland se imaginó mentalmente la forma del edificio. Si tenía en cuenta que la sala donde lucharon contra el demonio estaba al mismo nivel que la sala grande donde vieron el agujero en el techo, podía ser el mismo perfectamente. Con la oscuridad tampoco lo podían confirmar.
–Será que cuando las brujas fallaban un ritual como el de antes, creaban un Goblin en vez del demonio y luego lo botaban por ese agujero… Jajajaja.
Probablemente tanga razón.
Pues puede ser perfectamente.
Redwill se rio de su propia teoría que dijo por simple intuición. Tanto Wulf como Roland pensaron que estaba bastante cerca de la realidad, pero no le dieron más importancia al asunto y siguieron adelante.
Al fondo del pasillo circular hallaron otra puerta abierta. Tras ella había una escalera metálica. Estaba algo oxidada, pero en un estado decente, al menos parecía sólida. Decidieron subir por ella uno a uno por si acaso no era capaz de aguantar el peso de todos. Mientras ascendían, algo de luz se filtraba por el marco vacío de una puerta que había más arriba.
Era la salida.
Emergieron en la parte alta del edificio, aunque seguían a nivel del suelo, pues las ruinas estaban casi totalmente enterradas bajo la montaña. A unos pocos metros a la izquierda de la salida estaba la cima de la cascada, se podía oír el incesante gorgoteo del agua caer en la poza.
–¡Whoa…!
Redwill quedó asombrado ante lo que tenían delante. El mundo de The World Afterwards los recibió con un precioso amanecer entre las montañas. Desde esa posición privilegiada tenían vistas de todo el valle, con las praderas y la ciudad de Barona al fondo, en el horizonte, el mar.
♦
Paralelamente, descendiendo un poco en la montaña, en mitad del bosque, una figura encapuchada corría entre los arbustos. Tenía la suerte de ser ignorada completamente por los monstruos cuando pasaba a su lado. Era la joven bruja que intentó atacar a Wulf en las ruinas.
[Tap-tap-tap] [Crack-crack-crack] [Tap-tap-tap] [Crack-crack-crack]
–Ha… ha… ha… ha… ha… ha…
Corría todo lo que podía, sus pulmones parecía que le iban a explotar en cualquier momento. No le importaba lo más mínimo los rasguños que le hacían los arbustos al atravesarlos. Debía llegar cuanto antes a su destino.
¡Malditos! Esto no quedará así… Ella sabrá qué hacer. …¡Los mataremos a todos!
Los ojos de la bruja estaban inyectados en sangre y apretaba los dientes con fuerza. Sentía un profundo odio por esos aventureros que estropearon el plan que habían preparado durante tanto tiempo. Después de infinidad de intentos lo habían conseguido, pero esos miserables aventureros lo echaron a perder todo. Todo ese esfuerzo y dedicación se fue al garete, no sirvió para nada. Cuanto más lo pensaba, más se enfurecía.
Al frente, colina abajo entre los troncos de los pinos, se podían empezar a ver las luces tintineantes del pueblo.
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