A la vista se podía apreciar una gran montaña empinada, grandes rocas y puntiagudas se erguían como un titán dormido.
En medio de esta montaña, se encontraba una cueva natural lleno de arboles y aves exóticas, pero lo que llamaba más la atención, era una flor roja como la sangre que brillaba malvadamente con la luz de la luna.
"Analisis completo: Flor loto sangriento (Madurez 90%)"
"Por fín, ya casi está terminada" —Tang Chen de diez años se maravilló ante la flor que tenía frente a él.
Era huérfano y no sabía quiénes eran sus padres, solo sabía que el mendigo de la aldea lo había cuidado desde que nació y le dio de comer, fue una lastima que el año pasado por culpa del frío extremo, el mendigo no pudo sobrevivir y Tengo Chen se quedo solo de nuevo.
"Lllevo casi diez años en este mundo y por fín puedo recorrer ese camino" —Si, como escuchaste, Tang Chen no es originario de este plano, más bien era de un planeta llamada tierra y llegó aquí por culpa de un camión volquete.
Cuando recuperó la memoria, ya tenía unos cinco años y estába algo confundido, pero, con el tiempo supo de que trataba este mundo o eso pensaba.
Sabía que el pueblo donde vivía tenía alguna relación con la secta Lingxi desde hace décadas y cada año inmortales bajaban del cielo para escoger niños y llevarlos a recorrer el camino inmortal.
Tang Chen no tenía una mentalidad de adulto como cualquier otro viajero, también soñaba con mover montañas y llenar mares, volar por los aires encima de una espada y defender a los indefensos.
Gracias a qué el mendigo le salvó la vida, él tenía una idea herronea de la gente a su alrededor y pensaba que los demás serían así de desinteresados.
...
El joven Tang Chen al oír el sonido misterioso en su mente no se asustó, sabía que la voz era algo con lo que vivía desde que recordaba y solo lo consideró como su complemento como viajero.
Tras una breve investigación, él determinó que esa voz podía determinar con exactitud de que se trata un objeto e indicar cualquier detalle o características de este.
Así fue como Tang Chen encontró está flor de loto y pudo saber que era algo mágico y que no podía decírselo a nadie o podría surgir problemas.
"solo unos días más" —Dijo Tang Chen en voz baja, se irguió y exhaló profundamente, dejó de lado su preocupación por la llegada de los inmortales.
Se paró al borde del acantilado, miró la puesta del sol, miró la flor roja en el suelo.
Luego con una mirada firme agarró su bolsa de cuero y un collar viejo fue llevada a su cuello.
El sol ya se estaba poniendo, así que aceleró su paso de regreso a la aldea, con el sol poniendo a sus espaldas.
Al pie de la montaña, apareció un pueblo frente a Tang Chen.
A esa hora, la puesta del sol alcanzaba su máximo esplendor, con el cantó ocasional de los animales en el bosque, el sol poniente tiño de rojo la cima de las montañas y también cubrió el pueblo con un tenue rubor.
Tang Chen llevando una mochila de cuero sobre su espalda, caminaba a pasos rápidos por el pueblo. Este era el único caminó por la cual los aldeanos hacían negocios.
Pero a esa hora, el cielo estaba oscureciendo y los aldeanos ya habían cerrado sus puestos, pocos se podían observar todavía.
"¡A Chen!" El viejo Niu que estaba a punto de cerrar su puesto de medicinas herbales lo vio y lo llamó.
El viejo Niu era el encargado de vender hierbas medicinales en el pueblo, por culpa de la vejez no podía entrar en el bosque a buscarlos el mismo, así que, le pidió a varios niños o adultos que lo ayudarán a traer algunos para él. En cambió pagaba un monto más barato por ellas.
Tang Chen era uno de esos niños, gracias a qué tenía la voz en su cabeza, podía reconocer con facilidad aquellas hierbas raras y podía ganarse la vida en el pueblo.
"¡Tio Niu¡, ¿Todavía necesitas la medicina de hoy?"—Tang Chen saludo y preguntó con una sonrisa amable.
"Jajaja, por supuesto que sí, estaba pensando cuando pasarías por mi puesto"
El viejo Niu sonrió con sus dientes amarillos y señaló a su puesto vacío con cara amarga.
Tang Chen se dio cuenta y sacó las hierbas que había recogido casualmente.
"¡Lo siento tío Niu!, solo pude recoger diez tallos de ginsen de un año" —Tang Chen se disculpó con sinceridad.
Aunque era honesto, el sabía muy bien el valor de estos diez tallos, solo que no quería tener un perfil muy alto y no trajo mucho, hoy hizo una excepción ya que era el último día que vendía al tío Niu.
"Jajaja, A Chen, ¡No importa, esto es más de lo que habías traído anteriormente!"
El tío Niu sonrió de oreja a oreja, estos diez tallos podrían venderse hasta por dos taels de plata en el mercado.
"Toma, aquí tienes cincuenta monedas de cobre"
Tang Chen solo sonrió y metió las monedas en su bolsa, tenía algo de idea del precio, pero sabía que con el viejo Niu era más fácil hacer el trato.
"Esta bien tío Niu, yo regreso primero"
Tang Chen se dio la vuelta y se fue, sonriendo. Mientras que el viejo Niu cerraba su puesto y lo despedía con una brillante sonrisa.