Era un pequeño momento, pero se sentía como un gran avance para nosotros tres, algo que podía llevar a construir un vínculo más fuerte.
Kaitlyn miró hacia otro lado inmediatamente, mostrando su naturaleza tímida una vez más. Podía ver que solo necesitaba a alguien que la ayudara a construir su confianza, alguien que la hiciera sentir lo suficientemente cómoda como para hablar.
Antes de que pudiera decir algo más, llegó la jefa de criadas. Se movía rápido, sus afilados ojos escaneando la zona, y todos nos levantamos de un salto. Todos volvieron a sus porciones asignadas, esperando su inspección.
Morgana caminaba por la porción de cada grupo, tomando notas en su mente. Cuando llegó a nosotros, me dio una sonrisa inesperada, una que me ponía incómodo. No podía entender por qué me sonreía así, pero mantuve mi rostro neutro, esperando su veredicto.
—Bien hecho —dijo después de inspeccionar nuestro trabajo—. Hoy han hecho todos un trabajo excelente.