Sus pensamientos se dirigieron al Santuario Ravenhollow, el lugar al que su madre la había obligado a ir, un lugar que había resistido porque sus hermanos estarían allí. La idea de enfrentarlos, de soportar su desprecio y juicio, había sido insoportable. Pero ahora...
El consejo de Kalden resonaba. ¿Por qué debería detenerse a sí misma por sus hermanos? ¿Por qué debería su presencia disuadirla de una oportunidad que podría beneficiarla? Si Ravenhollow podía ayudarla a volverse más fuerte, si podía enseñarle a sostenerse por sí misma, entonces no dejaría que sus sombras la detuvieran. No dejaría que nadie la detuviera.