Capitulo. 8
El viento que soplaba desde la ventana comenzaba a hacer mas frio y eso me estaba despertando pero sentía a mi lado un cuerpo caliente y me acurruque mas a él.
-Ay…- escuche un gemido de dolor ¿Quién estaba junto a mi? Ese quejido me despertó por completo asi que me pare observando al intruso y no me debió sorprender Ezio estaba junto a mi pero a comparación de mi el estaba despierto.
-¡Ezio! ¿Qué haces aquí?- le pregunte solo veía partes de su rostro y al tratar de tocarlo se sentía muy caliente no muy normal de lo que era.
-Au..Au…no toques por favor- ¿Le dolía la cara? Me pare y rápido prendí una vela y al acercarlo me quede sin aliento.
-¡¿Qué te sucedió?!- me asuste por el gran moretón que estaba en su mejilla y al ver sus manos sus nodillos estaba rojos, fui a mi mesa de medicinas y tome mucho desinfectante y trapos para limpiar asi como vendas y un poco de algodón debía curarlo de inmediato comencé con sus manos en ciertas partes estaba rojo asi que tome un poco de tela y comencé a limpiarlo con un brebaje para desinfectar heridas.
-Nada grave solo a darle una paliza a un poco hombre- lo mire a los ojos y aun se veía furioso sabia a quien se refería Vieri de Pazzi.
-Ezio…-
-Es lo poco que se merecía debía pagar lo que te hizo- retiro su mano de la mía y me sostuvo un rato la mirada jamás imagine que así empezara más el odio de los Pazzi por los Auditore tal vez la afectada fue Claudia que bueno que fui yo, su determinación en sus ojos que con cierta luz se veían grises me hizo sentir segura no pude mas y lo abrace con mucha fuerza escuchando el latir de su corazón y sentir sus brazos alrededor de mi no lo dijo pero sabia que el me prometía seguir cuidándome y que no tuviera miedo alguno.
-Gracias Ezio ….no se que haría sin ti- mi voz salió muy feliz por su acción y de hecho su calor me estaba dando sueño pero…-Vamos debo curarte será rápido- vi su cara de disgusto pero no me dejaría engañar por el y debía detenerlo ya que comenzó a deslizarse de la cama pero sabia que estaba débil asi que lo tome de su ropa y lo obligue a acostarse mientras me sentaba en su estomago inmovilizándolo.
-¡¡Zusu…bájate déjame ir!!- su cara mostraba el miedo, que me tenía pero no me detendría nada.
-Sera rápido te lo prometo- le sonreí mientras agarraba el algodón y comenzaba a limpiarlo se que ardía pero eso le ayudaría a que no se infectara, trato de luchar en vano pero recargue mas peso en el, fueron minutos intensos donde el trataba de gritar mientras yo lo sujetaba con fuerza, esa anoche después de curarlo se quedo a acompañarme fingiendo mucho dolor para irse claro que no le creí ni un poco pero la verdad quería la presencia de alguien no discutí mas y mejor me dispuse a dormir había sido un día muy largo solo esperaba que mañana sea mejor.
Me equivoque es mucho peor de lo que esperaba, cuando amaneció Ezio se fue a cambiar dejándome arreglando mi atuendo para la practica de hoy pero cuando baje a desayunar todos estaban en un silencio incomodo ¿será por los moretones de Ezio que aun se veían? No supe hasta que Petruccio prácticamente gritando dijo que quería escucharme cantar eso desato el cos.
-¡Canta hermana por favor!- Petruccio
-¿Zusu enserio cantas?- Federico pregunto viendo a mamá y Claudia.
-¡Si la hubieras visto Federico, Zusu la subieron al escenario junto con todas las demás y comenzó a cantar al poco que comenzaron y dejo a todos con la boca abierta ¡ ¡Diles Mamá!- quería esconderme
-Asi es… Zusu tiene un talento increíble-
-Quisiera escucharlo – Papa incluso lo apoyo y pronto me vi rodeada por todos por querer escucharme, no tenia escapatoria.
-Esta bien pero solo una…- respire hondo y me pase al final de la mesa con todas las miradas encima, antes me gustaba cantar pero cada que lo hacia en el orfanato se burlaban de mi y mas por gustarme canciones cursis en su opinión, incluso llegaron a encerrarme en un cuarto por cantar cosas que no debía, un recordatorio horrible.
- los gatitos lucirán muy lindos vestiditos
Usaran sobrero y zapatitos
En mi país de ilusión
Y las flores jugaran conmigo en las campiñas
Cantaran y charlaran cual niñas
En el mundo de mi propia creación
Sin temores vivirán los pájaros cantores
Y serán mas lindos sus colores
En mi país de ilusión
Y el riachuelo me podría contar el mundo aquel que siempre he de buscar
Quien pudiera algún día vivir las maravillas que soñé feliz.- Alicia me recordaba siempre mi situación y su película de Disney siempre viene a mi mente y cuando escuche lo que tocaban esas niñas me recordaba a esta canción solo que ahora poder terminarla había cerrado los ojos en toda la canción y ahora que los abro todo estaba en silencio y todos mirándome muy raro, los miedos volvieron a mi nuevamente y las risas de los niños retumbaron mis oídos y por un segundo pensé que saldrían pero en vez de eso salieron asombros de sus bocas y los aplausos llegaron.
-¡Pero que bella voz! –
-¡Les dije que tenia una voz hermosa!-
-¡Otra hermana!-
-¡Deberías dedicarte a la música!- Ezio, Federico incluso Petruccio me rodeaban halagando mi voz eso me hizo sonrojar demasiado.
-Gracias…pero solo dije una y prefiero estudiar plantas – les dije muy feliz pero mi ultimo comentario causo risas
-¿Entonces ya no volverás a cantar? -La tierna voz de Petruccio me causo lastima y sus ojos casi llorosos solo me debilitaron y no duce en abrazarlo
-Claro que si solo que no enfrente de mas personas mas que mi familia…por ahora- la situación después de ese momento volvió a mejorar el desayuno las charlas amenas el regaño de parte de mamá a Ezio por pelearse y todo simplemente normal era perfecto.
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Los días comenzaron a pasar todo seguía normal los entrenamientos en la pelea iban muy bien Ezio aprendía rápido yo aun me faltaba mucho para igualarlo pero papa Giovanni me decía que mi agilidad seria algo muy bueno y cuando comenzamos a correr en la calle se demostró que tenia mas agilidad que Ezio eso lo hizo enojar pero era justo que lo superara en algo.
Todo iba muy bien y pronto los días se volvieron semanas y esas en meses y en un abrir de ojos ya había pasado cuatro años mas y estaba a pocos días de convertirme según a esta edad una mujer lista para casarse.
-¡Ezio no quiero hacer esto!- estaba en su cuarto derrotada después de la practica mientras el solo me veía con lastima y diversión al mismo tiempo.
-Bene linda es lo que debes hacer- dijo mientras avanzaba a donde estaba burlón por mi situación le hice caras por su actitud desde hace un año Ezio se dio cuenta que atraía a las mujeres asi que comenzó a salir a tratar con varias y un día llego feliz a mi cuarto estaba extasiado no faltaron muchas palabras su ropa desordenada y el ligero olor a perfume supe que había estado con una chica teniendo sexo no supe por que pero no me gusto nada.
-Eso no ayuda ni un poco- le avente un cojín que tenia cerca que fácilmente esquivo.
-Asi son las cosas no eres hombre si lo fueras serias mas libre y podrías divertirte con hermosas mujeres- un mal habito que obtuvo desde esa noche es que comenzó a divertirse con mujeres y tomar alcohol trate de ignorar mucho ese hecho, pero cada que se emborrachaba terminaba en mi cuarto rogando por dulces eso me molestaba y cuando me hartaba le daba un brebaje amargo para su resaca y a pesar de todo eso seguía yendo.
-No me lo recuerdes aunque tu vida no es tan buena como dices-
-¿Scusa? Las mujeres no dirían lo mismo si pudiera te lo demostraría- por ese tipo de comentarios quería darle un laxante en su bebida mas por hacer esto… por hacerme esto.
-Lastima diría yo…bene tengo que arreglarme debo ir con las señoritas perfectas para organizar la fiesta del debut de todas- trate de hacer la voz más chillona que pude para imitarlas y aun asi sentía que me faltó tono, Ezio al escucharme solo se rio pues el sabia que desde que le salve la vida a Anna de Medici dejaron de molestarme horriblemente eso sucedió hace dos años en una reunión
Flash back
-Linda Azucena hoy no viene tu ama- las risas eran sínicas no quería contestar ni siquiera les hacia caso ¿Como era posible que con solo 13 años eran asi de venenosas?.
-Chicas por favor Quiero tomar el te tranquila- la mesa estaba llena de señoritas fastidiosas pero nadie podía decirle o darle la contraria a Anna de Medici asi que todas se calmaron y comenzaron a tomar te o eso parecía ya que solo yo y Anna llevamos la taza a nuestra boca y Cristina solo movía su te tratando de disolver toda la miel que hecho pero las demás su actitud era sospechosa o al menos tres de ellas fingí tomar el te pero Anna lo hizo y vi la sonrisa de Viola de Pazzi oh, oh.
-Argg…Ayu..- Anna se desplomo tirando la mesa al suelo mire alrededor solo comenzaron a gritar y una doncella se acerco pero vi que trato de darle agua
-¡NO!- le grite y la quite de ella y con dificultad le abrí la boca y trate de hacerla vomitar un poco de movimiento en su Ovula y sacaría todo, tarde un poco pero en un movimiento saco todo lo que estaba adentro, existían venenos que actuaban de inmediato este lamentablemente estaba diluido en agua pero el actuar rápido le ayudaría a vivir -¡TRAIGAN A UN MEDICO!- les grite mientras sacaba de mi ropa una planta que le ayudaría a sacar mas de lo que posiblemente quedo dentro, una flor de pascua seca molida para estas situaciones.
-¡¿Qué haces tratas de matarla?!- Cristina por favor no causes mas problemas
-Es una planta que le ayudara- y justo Anna comenzó a vomitar las chicas solo se hicieron hacia atrás evitando ensuciarse, pero el grito de Cristina alerto a los guardias y de inmediato me aprensaron dejando a Ana sacar todo lo que tenia.
-¡¡¿Qué le has dado a la señorita?!!- su voz era dura pero no era tiempo de esto
-La ayude no la envenene al contrario deberían buscar quien lo hizo pudimos morir todas- mi comentario hizo efecto ya que me soltaron y comenzaron a investigar todo y encontraron a una sirvienta que llevaba un veneno letal solo que no dijo quien la mando hacer esto y solo fue llevada al calabozo posiblemente moriría.
Las cosas se complicaron y a nadie dejaron irse a su casa cabe decir que fueron a buscarme pero al saber la situación Papa fue a ver a Lorenzo para ver si podía irme lo cual logro que aceptara y me dejaran ir pero ver a Anna sufrir se me hizo injusto asi que sin dudarlo fui a la casa muy rápido y tome varias medicinas entre ellas el carbón activado para evitar mas daño y regrese ayudarla papá y mamá me dijeron que no era necesario pero les pedi que confiaran en mi, Lorenzo de Medici también lo hizo asi que ese día la trate y fue la primera en adelante, ella al día siguiente despertó bien y sin secuelas al enterarse de eso me agradeció de corazón y me gane su favor y desde ese día ella incluso iba a visitarme sin duda me gane un gran aliado.
Fin del Flash Back
-Solo ten cuidado con ese Pazzi- su rabia se veía en su cara y no lo culpaba eran de lo peor tanto el hermano como la hermana
-Descuida se tratar a Violaa y si llego ver a Vieri huiré de inmediato-
-De acuerdo estaré cerca del puente esta tarde por si necesitas de mi ayuda- le agradecí y me fui lista a prepararme, no quería ir la verdad pero al despedirme de todos me reuní con las demás en la Casa de Anna a pasar momentos aburridos.
-¡Querida Azu ven siéntate junto a mi!- Anna se había vuelto muy amigable con migo según ella le salve la vida pero solo fue el momento y el a ver estado preparada.
-Gracias Anna-
-Bueno ya que todas estamos aquí sigamos con lo que sigue -La reunión fue aburrida para mi hablando de la comida los adornos y de todo mas la única incomodidad eran los comentarios venenosos de Violaa de ahí todas trataron de ignorarla, cuando menos lo espere termino la reunión y casi todas se fueron a excepción de el grupo de Viola y Cristina.
-Azucena ¿Quisiera saber si nos acompañas a comprar un postre? – Cristina me invito per no sabia que hacer habíamos tenido roces pero nada fuera de lo común.
-A no lo se, se está haciendo algo tarde y…-
-Se que no hemos tenido un buen comienzo pero podemos llevarnos bien incluso Violaa prometió hacer las paces- la sincera voz de Cristina me convenció pero algo me daba mala espina tal vez sea tonta por aceptar.
-Esta bien vamos- comenzamos a caminar y Cristina si resulto ser una persona agradable incluso decía que tenia envidia de mi vida por tan libre incluso me revelo en secreto que me había visto con ropas de hombre, según la época, y ser libre y comportarme como yo es lo que mas queria, me rei de ello y yo pensando mal de ella.
-Vaya, vaya pero miren que hermosas jovencitas están aquí o mejor dicho hermosa joven y la criada de los Auditore- un grupo de hombre nos cerro el paso al mirar atrás vi que no había nadie Viola y su grupo, nos dejaron…
-Solo vamos a una tienda señores podrían dejarnos pasar- Cristina también se había dado cuenta de que nos abandonaron íbamos agarradas del brazo y pude sentir su miedo ya que me apretó mas.
-Bene vaya con calma señorita pero la criada se queda- la trampa no era para ella era para mi, nunca había luchado con alguien que no sea Ezio y Federico ellos se median lo sabia pero estos no lo harían estarían dispuesto a lastimarme.
-5 Cobardes contra una mujer …no debería darles vergüenza- debía mantenerme fuerte y mi única salida era Cristina para pedir ayuda.
-¿Me pregunto que dirá ese asqueroso cobarde de Auditore cuando vea que me aproveche de su criada que tanto quiere?- Ese maldito tenia planes horribles no debo mentir que eso me asusto.
-¡¿Qué piensas hacerle?!- La voz de Cristina se escuchaba temblorosa.
-Nada que te incumba asi que…Vete, ¡Lárgate ya no necesitas hacer mas!- esas palabras me dejaron confundida mire en su dirección y no sabía que decir su expresión es de enojo y miedo al mismo tiempo.
-¡Yo nunca estuve de acuerdo a esto y Viola lo sabe!- senti un alivio profundo pero no se calmo ¿por que no me dijo nada?.
-¡Como sea o te vas o pierdes aquí tu virtud junto a esta criada!- Esa era mi señal, debía actuar rápido asi que me solté de ella y rápido me acerque a uno de los hombres de Viere y le di un golpe fuerte con la pierna a los genitales del hombre que de inmediato se doblo de dolor y a otro le di un fuerte golpe en la nariz rompiéndosela en el acto.
-¡Cristina ve al puente y pide ayuda!- le grite a Cristina alejando a los hombres de Vieri pero mire y Cristina se quedo ahí _¡AHORA CRISTINA!-
-¡Atrápenla!- una orden estúpida, rompí el vestido para mejor movilidad y con destreza le barrí los pies a un sujeto tirándolo al suelo y con un salto le di una patada a uno en su cabeza tirándolo pero senti como un tipo me atrapo del brazo jalándome al suelo era el mismo que le di un golpe en sus partes, otro tipo trato de patearme pero me gire y de repente senti como tomaron ambos brazos levantándome y el forcejeo comenzó trataba de zafarme de su agarre pero solo apretaron mas.
Mis brazos comenzaban a doler y a pesar de patear a todo aquel que se me acercaba no me la ponían fácil trate de dar la vuelta pero el maldito vestido lograron pisarlo dejándome inmóvil un poco.
-¡Sujétenla es solo una puttana!- Viere solo se quedaba viendo maldito bastardo.
-¡SUELTENME COBARDES!- Por mas que gritaba y me retorcía nada funcionaba y en mi mente solo llegaron dos recuerdos dolorosos y uno de ellos no sabia que estaba ahi, yo aun era niña y estaba en un barco por el movimiento pero estaba amarrada viendo como a una mujer la violaban dos hombre mientras ella trataba de irse y el otro cuando era una adolescente fue cuando los malditos jóvenes que casi se iban del orfanato me atacaron a mitad de la noche tratando de violarme pero me había salvado las cuidadores se lo agradecía pero el trauma seguía y ahora estaba siendo sostenida por estos malditos y ya tenían una pierna agarrada y por mas que comenzaba a patear lograron sujetarme.
-¡DEJENME IR! AUXILIO…AYUD…- comencé a gritar pero el desgraciado que le había roto la nariz metió un trapo a mi boca ahogando mis gritos.
-Por fin se callo la perra….ahora sujétenla fuerte no quiero inconveniente mientras la cojo- sus palabras me daban asco, no dejaría de luchar jamás me dejaría pero al parecer eso no le gusto nada a Vieri y comenzó a golpearme fuertemente en el estomago -¡Quédate quieta!- sus golpes siguieron no solo en el estomago paso a mi cara mientras se subía en mi y se acomodaba mejor.
-ahora entenderás a obedecer a un hombre….no sabes cuanto deseo hacer esto – me susurro eso ultimo sus golpes me dejaron muy aturdida ya no senti fuerza pero quería atacarlo con todas mis fuerzas pero comenzaba a tener sueño y mi vista comenzaba a cerrarse creo que Cristina no logro llegar a tiempo o en el peor de los casos ni siquiera fue avisarle….tenia mucho sueño solo quería dormir.
-¡Despierta…!- fue lo ultimo que escuche antes de quedarme dormida.