Su Han levantó la cabeza para echar un breve vistazo, y no había ni rastro de miedo en sus ojos. Zhang Liang sacó una porra, su cara solo mostraba desprecio y burla.
—¿Todavía vas a abusar de tu autoridad privada?
No tenía miedo en lo más mínimo, sino que más bien sentía cierta lástima por Zhang Liang. Acabar en tal situación era realmente un fracaso de su parte.
Zhang Liang podía sentir que Su Han no le tenía miedo en absoluto, haciendo que Zhang Liang se sintiera un poco desanimado. Desde el momento en que Su Han entró, parecía completamente intrépido.
Durante toda la interacción, el tono de Su Han nunca cambió, manteniéndose calmo y compuesto.
El desprecio y la burla en los ojos de Su Han hicieron que Zhang Liang sintiera como si su cara estuviera ardiendo.
—¿Realmente le faltaba intimidación?
—¡Clic, clic, clic!
—Chico, podrás ser duro, pero una vez que estás aquí, no importa cuán duro seas, ¡puedo quebrarte! —Se acercó paso a paso, una pizca de locura en su rostro.