Chapter 22 - +Capítulo 22+

—Puedes irte —Asher despidió a la criada que se quedó rondando después de atenderlos.

Caspian quería suplicarle que no se fuera, sentado con las piernas fuertemente apretadas e intentando no dejar ver su pánico en el rostro.

Asher fingió hábilmente no notar su incomodidad, comiendo sin preocupación alguna.

Caspian no tenía otra opción más que comer también, no comer no iba a posponer lo inevitable y necesitaba tener sus agudezas consigo.

Por otro lado, Asher se estrujaba el cerebro intentando pensar en algún tema de conversación, raramente tenía charlas superficiales con las mujeres en su vida, cualquier cosa más era impensable.

No había estado interesado en conocerlas mejor por lo que no se había esforzado en saber más sobre ellas.

Pero sentía curiosidad por Cassia, cuál había sido su vida y por qué decidió subastarse a pesar de estar claramente aterrorizada por la intimidad.

La ironía era divertida o de lo contrario ya se hubiera deshecho de ella, su inocencia en pánico no parecía un acto ensayado.

—¿Cassia? —Él rompió el pesado silencio entre ellos, observando cómo su mirada aterrorizada saltaba hacia él y luego de vuelta a la comida en su plato.

—Ven aquí.

Caspian tragó saliva, su corazón no estaba en su pecho, estaba alrededor de sus tobillos donde los delicados calcetines se adherían a su piel.

Se levantó, esto era inevitable. Caminó alrededor de la mesa, alargando el momento de llegar a Asher tanto como fuera posible.

Tan pronto estuvo a la distancia de un brazo, fue atrapado y tirado sobre Asher. No se le dio oportunidad de recuperarse, Asher reclamó sus labios y deslizó una mano bajo su suéter.

Los ojos de Caspian se abrieron horrorizados, seguro de que estaba a punto de probar una bala. Rápidamente atrapó la muñeca del Alfa con ambas manos, su agarre implacable.

Interrumpió el beso para sacar una excusa de su trasero que detuviera a Asher de ir más allá e inmediatamente descubrir su género.

—Yo... déjame servirte —dijo, sin tener ni la menor idea de lo que estaba ofreciendo.

Sin embargo, detuvo las manos errantes de Asher, por lo que había sido lo correcto decir, el Alfa lo miraba con sorpresa grabada en sus guapos rasgos.

También lo dejó ir, una mano levantando su sudadera mientras se recostaba en el sofá. —Adelante.

La boca de Caspian se llenó rápidamente y tuvo que tragar rápidamente para no babear, los ojos azules fijos en el torso perfecto de Asher.

Rápidamente salió de eso, bajándose de las piernas del Alfa. El poco porno que había visto no lo preparó para esto, de hecho, nada podía prepararlo para esto.

Evitó la mirada ardiente de Asher, colocando sus frías y temblorosas manos sobre su piel desnuda, su cuerpo musculoso duro bajo sus esbeltas manos.

Caspian decidió simplemente arrancarlo como una tirita, o hacía esto o el Alfa seguía con lo suyo, lo que revelaría su secreto tan bien guardado.

Metió los dedos en los pantalones deportivos y calzoncillos de Asher, tirando de ambos a la vez.

Había hecho eso para no echarse atrás, y ahora que estaba a la altura del miembro de Asher, definitivamente se habría echado atrás.

No había manera de que eso cupiera en su boca...

Miró a Asher entonces, escalofríos recorriendo su espina dorsal por lo intensamente que el Alfa lo estaba observando.

Caspian tenía que tomar esto más en serio, tenía suerte de que Asher no hubiera perdido la paciencia, no podía arriesgarse a que eso sucediera en absoluto.

Cerrando sus pensamientos errantes, rodeó con sus manos la longitud de Asher, una sola mano demasiado pequeña para agarrarlo.

Se arrodilló y se concentró, no podía ser tan difícil hacer una felación. Tentativamente lamió la punta e intentó meterla en su boca, apenas logrando meter la cabeza.

En realidad, se retractaba de eso, era imposible hacerle una felación a Asher. Aún no estaba erecto y no podía meterlo en su boca.

-+-

Jael salió de su coche y caminó a través del estacionamiento mayormente lleno, la subasta tenía una política de privacidad que protegía la identidad de sus contribuyentes pero había sido fácil para él extraer dicha información de ellos.

No querían cargar con las consecuencias de que un Rey de la Mafia comprara algo defectuoso, así que actualmente estaba en el centro, dirigiéndose a un hostal destartalado encajonado entre dos clubes de striptease.

El tipo que poseía el hostal era la persona con la que iba a reunirse, y aunque le habían dado sus datos de contacto, prefería hacer una visita sorpresa.

Había un hombre somnoliento en ropa harapienta sentado en una silla de plástico en la entrada, sus ojos inyectados en sangre se abrieron de par en par al reconocerlo.

Jael sacó un cigarrillo y lo encendió, sus fundas para pistolas a plena vista. —Estoy aquí para ver a Frank —dijo sin rodeos.

El guardia miró frenéticamente de un lado a otro, inquieto. —Frank... uh, Frank está fuera de la ciudad en este momento.

Jael ni siquiera se molestó en pasar por el problema de sacar un arma. —¿Crees que podría hacer que salga si quemara el edificio?

El guardia parpadeó miope, como si tuviera dificultades para seguir la conversación, no ayudó que Jael hubiera hecho tal sugerencia diabólica casualmente.

—Voy a verificar rápido —el hombre se puso de pie y se apresuró hacia adentro.

Jael no esperó a que regresara, tirando su cigarrillo y entrando directamente, armas en mano. Actuaban demasiado nerviosos considerando que había venido en términos amistosos, solo quería hacer unas preguntas.

Pasó junto al guardia y pateó la puerta a la que se dirigía, aún estaban en la planta baja, y dentro de la habitación había un Alfa con cabello adelgazando que estaba lanzando cosas frenéticamente en una maleta, a punto de huir.

Le disparó al guardia que se escurría en la pierna, ignorando sus torturados gritos de dolor.

El Alfa se había congelado en su lugar cuando pateó la puerta, Jaelentrando a la descolorida habitación del hostal,

—¿Interrumpí tu viaje? —preguntó conversador.