—Sé que eres un acompañante, así que solo dime tu precio y lo pagaré.
La poca paciencia de Caspian se estiraba aún más con cada hombre repugnante que se le acercaba.
Aunque el Alfa borracho que le hablaba llevaba un traje de terciopelo muy caro, estaba a punto de lanzarle su champán.
Con lo ebrio que estaba, Caspian dudaba que incluso lo notara.
—Ya dije que no lo era —dijo secamente—. Así que sigue tu camino.
—No seas así ahora... —Tambaleándose sobre sus pies, Caspian esperaba que cayera de cara para así evitarse esta conversación.
—Eres demasiado bonito para no ser uno... —Balbuceaba sus palabras, con la cara roja y una mirada lasciva.
La expresión irritada de Caspian se transformó en una de disgusto, no podía decir si era un cumplido o un insulto.
Ambas posibilidades eran igualmente molestas.
Comenzó a buscar a Asher cuando no podía hacer que el Alfa se marchara.