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—Valeric había salido de su empresa, y en ese momento era muy tarde por la noche. Estaba parado al lado de la carretera, y al sentir algo líquido caer sobre él, levantó la cabeza para mirar al cielo nublado.
—Iba a llover otra vez.
—Y eso le hizo pensar en alguien.
—Su esposa.
—¿Estaría bien? La lluvia aún no había empezado a caer, pero ¿y si no llegaba a casa antes de que empezara a llover a cántaros? No llegaría a casa para escucharla llorar, ¿verdad?
—Un suave suspiro escapó de su nariz y comenzó a caminar por la carretera, un paraguas sobre su cabeza. Había pedido a su chofer que viniera un poco más tarde de lo habitual, ya que tenía la intención de dar un breve paseo por su cuenta.
—Sus ojos se movían de un lugar a otro, su mente en blanco ya que no tenía nada en qué pensar. Lo único que cruzaba su mente de vez en cuando era Stella, y por una razón no muy particular, tenía el impulso de ir a casa. ¿Estaba preocupado por ella?