Nix no dio respuesta.
—¡Realmente no has aprendido tu lección! Y yo que pensé que te había advertido lo suficiente la última vez que te comportaste así. Rendite, nunca lo haces, ¿verdad, Nix? Siempre te olvidás, siempre. ¿Qué te hace pensar que no será igual que la última vez que intentaste ayudarlo? ¿Sabes lo que podría hacerte? —el hombre habló cruel y cortantemente.
—...sí.
—Entonces, ¿me lo dirás? ¿O las cicatrices que llevas no son suficientes? —otro suspiro se escapó profundamente por la garganta del anciano—. Abre la boca y dime lo que sabes. ¿Qué está escondiendo tu hermano mayor? ¿Qué ha hecho que yo no sepa?
—Nada —Nix negó con la cabeza—. Valérico no ha hecho nada. Si crees que estoy mintiendo, averígualo tú mismo. No tengo nada que decirte, Papá.