Al encontrarse bajo el arco, el anciano de la manada avanza para comenzar la bendición. Su voz es profunda, portando un peso que se asienta sobre nosotros como una manta reconfortante. Habla de la diosa de la luna, de la lealtad y del vínculo que es más profundo que cualquier amor ordinario. Cuenta la fuerza que se necesita para elegirse el uno al otro, para permanecer juntos frente a cualquier cosa que pueda aparecer en su camino.