—Maldito final de mierda, a quien le ocurre darle ese final a deku ¿Dónde quedó lo de ser el mejor héroe? — molestia e ira se reflejaron en aquellas palabras dichas por un joven desalineado, delgado y que seguramente su horario de sueño es un completo desastre.
En una habitación pequeña totalmente oscura solo iluminada por la luz tenue del ordenador es donde se encontraba aquel joven, fastidiado por el final que tuvo su obra favorita a la cual le había dedicado tanto tiempo como cualquier otro fanático del montón.
—Considero que fue un gran final para esta obra, en lo personal me gusto— Fueron las palabras que salieron de la boca de aquel joven quien se encontró leyendo un comentario dejado por algún usuario respecto al último capítulo de la obra.
«¿Me estás tomando el pelo?»
¨¿De verdad llamas a eso un gran final?, no fue más que una mierda de final que hecho toda la obra a la basura¨ Fue aquello que escribió en respuesta y no dudo en enviar.
Y en un breve tiempo el receptor contestó ante dicho comentario ¨¿Bro, eres alguna clase de hater o algo así?, déjame decirte que sin importar que, este ha sido un gran final y no es mi problema que a ti no te haya gustado¨.
Una vez leído el comentario solo molestia e ira se reflejo en los ojos de nuestro protagonista el cual contestó ¨¿hater? Pues sí lo soy, a partir de este momento y por su horrendo final me considero el mayor hater de esta mierda de obra llamada My hero academy, y te puedo asegurar algo, el final es una tremenda asquerosidad e incluso yo podría realizar un mejor final que esta porquería que te gusto¨.
Sin esperar un segundo rápidamente envió el mensaje esperando una respuesta, la cual nunca llegó a pesar de que se mantuvo constantemente actualizando la página por más veinte minutos frente al computador.
—Que estoy haciendo con mi vida peleándome por internet…
Soltó un suspiro mientras tomaba su celular para verificar la hora, dándose cuenta de lo tarde que era.
—¡¿Cuándo pasó tanto tiempo?!, debo estar ahí antes de las siete, hoy tocaba horario nocturno.
Sin embargo, en el instante en que nuestro protagonista se levantó, el sonido de una notificación se oyó desde su computadora. Y sin dudar ni un segundo se acerco monitor.
Era una respuesta relacionada al último comentario dejado en la aplicación que utilizaba para sus lecturas relacionadas al manga, ¨¿De verdad tú podrías realizar un mejor final?, y si ese fuera el caso, te gustaría hacer un trato :D?¨, fue la respuesta a su comentario.
—¿Es alguna clase de broma? —cuestiono levantando una ceja— En fin, ya no tengo tiempo para esto, si no me apresuro llegare tarde.
Luego de dicha frase apago la computadora y encendió las luces de su habitación cuando esto pasó frente a él había un espejo que había comprado no hace mucho con el propósito de tener mayor facilidad al arreglarse cuando se vista.
Frente al espejo, nuestro protagonista quien tenía un aspecto casi rozando lo esquelético, cabello negro con ojos del mismo color, un color de piel levemente bronceado vestía una camisa azul con pantalones negros lo cual tenía que vestir obligatoriamente para su trabajo de medio tiempo.
Una vez completamente listo, tomo sus llaves, billetera y celular, sin embargo, en el instante en que intento tomar este último, comenzó a vibrar repentinamente, una acción que al instante se detuvo, y rápidamente intuyo que una notificación le había llevado.
Su intuición no le fallo, puesto que se trataba de la misma aplicación para leer manga que utilizaba en su computador, la sorpresa y desconcierto se formó en su rostro no porque era simplemente otra notificación más, sino que su emisor era aquel mismo que le había contestado cuando estaba en su computador.
Esta vez con un mensaje más directo pero con la misma intención,¨¿Hacemos un trato?¨.
—Enserio ¿es alguna clase de troll? —Cuestiono mientras apagaba el celular, simplemente ignorando a aquella persona.
Sin embargo, no había pasado ni dos segundos desde que apago el celular y este nuevamente había vibrado con la misma notificación y el mismo usuario.
—jaja de verdad le afectó tanto mi comentario?
Y aunque intentó ignorar la notificación nuevamente el celular seguía y seguía vibrando, el sonido de la notificación que comenzó siendo molesto se tornó irritante.
En ese momento la única solución que invadió su mente fue el desinstalar la aplicación, algo innecesario al principio pero cuando intento silenciar las notificaciones esta opción simplemente no dio resultado, seguramente tratándose de algún error de la aplicación.
Una vez más el silencio y tranquilidad inundó la habitación, dando un respiro de tranquilidad solo dé dirección a la puerta y para su des fortunio nuevamente aquel sonido irritante se generó.
—¡Miedaaaaa! —Soltó aquel grito lleno de frustración e ira, lo suficientemente fuerte para que todo el complejo de apartamentos lo escuchara.
—¡Alex cerra la puta boca a nadie le importa si perdiste otra partida de tu puto juego! —Un grito nuevo proveniente de su ya conocido vecino de al lado resonó con aún más fuerza.
—¡Ya lo se anciano, pero un maldito troll no para de reventarme las pelotas!
—¡Y a mi que putas me importa tu vida, solo dile a ese tal ¨trall¨ que cierre el orto!
—¡Es ¨troll¨ y eso mismo estaba por hacer!
—!Bien!
—¡Bien tambien!
Ahora suspirando mientras todavía llegaba un sin fin de notificaciones de su celular, esta vez incluyendo distintos mensajes que llegaban directamente a su número, ¿Cómo obtuvo su número?, era algo que ni le interesaba saber.
¨¿quieres hacer un trato?¨, ¨hagamos un trato por favor¨, ¨¿está interesado en realizar un trato excelente?¨, ¨¿trato :D?¨, y sin fin de mensajes más refiriéndose a realizar dicho trato.
Dejando que toda su ira se desprendiera de si, dio inicio a su accionar, rápidamente con el celular en mano escribió una respuesta que esperaría que le dé fin a esta estresante situación.
¨Bien bien, acepto tu estúpido trato y ahora solo deja de molestarme¨
Una vez que finalizó su problema y aquellas notificaciones pararon de llegar, por fin la tranquilidad auténtica había invadido su habitación y con ello Alex se dispuso a salir de su hogar con el fin de llegar a su trabajo de medio tiempo.
. . .
¿Me pregunto a qué tipo de trato se refería? Fue lo que pensó Alex luego de haber terminado su jornada de medio tiempo, aunque posteriormente optó por ignorar aquella pregunta creyendo que solo se trataba de algún bromista de mal gusto.
Mientras caminaba en dirección a su hogar el cielo empezó a tornarse nublado posiblemente el comienzo de una gran lluvia que empezó a ser frecuente en la zona donde habitaba nuestro protagonista.
«Últimamente el clima no hace más que empeorar, creo que debí haber comprado un paraguas» pensó para si mismo cuando noto como aquellas pequeñas gotas impactaban contra su rostro y aunque era molesto, aquel día había vivido algo peor como para que algo tan banal lo enfadara.
Sin embargo, esos pensamientos le jugaron en contra, no fue capaz de notar el semáforo en rojo, y en el instante en que se dio cuenta que algo andaba mal, rápidamente fijó su vista en dirección a la derecha.
Frente a él, un camión blanco del doble de su tamaño estaba a escasos metros de impactarle directo.
—¿Eh? —Fue lo único que salió de su boca acompañado de una cara de incredulidad y miedo ante lo que veía sus ojos.
En un instante a otro todo se volvió oscuridad, pero no debido a una muerte repentina, sino que este tenía sus ojos cerrados del miedo y sus brazos posicionados en un extraño intento de protegerse.
Para su fortuna, aquel conductor se detuvo en el momento preciso antes de ser el causante de una tragedia.
—¡Oye imbécil, fíjate por donde caminas!
— ¿Eh? Si, ¡lo siento tanto!
—Uf..., eso estuvo cerca —se dijo para sí mismo con un gran alivio mientras llegaba a la vereda —Gracias a dios estoy vi...
Antes de que su oración finalizara, un destello de luz originario de las oscuras nubes que invadían la ciudad descendió e ilumino todo a su alrededor y cuando aquel brillo desapareció, solo quedó un cuerpo carbonizado.
En efecto a Alex le cayó un rayo.
Su vida de un segundo a otro fue apagada y lo único que quedó en el suelo fueron los restos inextinguibles de aquel joven que fue impactado por este famoso como hermoso fenómeno plasmático.
. . .
—Duele...
Recostado en el suelo, uno completamente blanco como la nieve y que seguramente a cualquier excéntrico diseñador de moda le encantaría tener en su hogar.
—Es completamente normal, después de todo, la muerte duele —una voz femenina, seria y con un toque de ironía en sus palabras fue escuchada por Alex.
—Ya veo estoy muerto y este es el cielo —una sonrisa se formó en su rostro cuando dedujo por si mismo en qué lugar se encontró —Fue una gran vid...
—Aunque en efecto usted ha muerto, lamento informarle que no se encuentra en la cie...
—¡¿Muerto?! Imposible, ¡¿Como paso eso?!
Los ojos de Alex se abrieron como platos ante la idea misma de estar muerto.
—Agradecería que no interrumpiera mientras hablo y claro que es posible morir técnicamente todo ser vivo puede morir, es un hecho.
—Lo Siento, pero no es posible que esté muerto debe haber alguna clase de err...
Antes de continua con su oración, quedo maravillado ante lo que veían sus ojos, ¿una diosa?, ¿la musa perfecta?, ¿una modelo de alta categoría? Todas esas palabras se quedaron cortas ante lo que estaba frente a él.
Con un cabello largo y lacio con puntas onduladas el cual era de color idéntico a la nieve, unos ojos dorados incluso la más alta calidad de joyería quedaría opacada ante el brillo de estos los cuales eran adornados por unas pestañas largas blancas que solo embellecen su mirada tan seria, unos labios rosados y finos con un toque seductor, junto con una vestimenta que era similar a la que usaban las mujeres de la servidumbre de la dinastía china aunque esto solo lo sabía Alex a debido a cientos de manhwas que este leía.
—No hay ningún error, mi señor nunca cometería uno.
—¿Mi señor? ¿Entonces tú no me trajiste aquí?
—En efecto, aunque yo estuve totalmente en contra de traer a alguien como ¨usted¨, mi amo insistió en que serie el viajero perfecto —dijo la chica con la misma mirada y tono que tuvo desde un inicio— sin más que decir, mi amo lo está esperando desde hace un tiempo.
—¿Esperando?
Aquella pregunta lo hizo darse cuenta de donde se encontraba, un espacio totalmente en blanco que no parecía tener un inicio o fin, como si fuera sacado de alguna clase de película o libro de ciencia ficción, era un lugar tan hermoso y tranquilo que parecía un sueño.
—Usamos esta habitación para que los viajeros procesen toda la información inicial de manera correcta —aquella chica se movió, apreciando atrás de ella una puerta doble de madera roble que no era sostenida por ningún muro, solo se encontraba ahí como si fuera parte de todo —sígame...
Alex se levantó y tal cual escuchó la orden, siguió a la chica por detrás, una vez abierta la puerta ante él un panorama que no se esperaba.
Era inmenso, una biblioteca gigantesca que se extendía sin final la cual en cada rincón se encontraban cientos de estanterías gigantes o flotantes con libros en cada una. En cada lado izquierda, derecha, arriba, abajo todo estaba lleno de estantes con libros en sus interiores sin mencionar el hermoso cielo nocturno lleno de estrellas e incluso planetas, como si se tratara del mismo universo dándose el lujo de iluminar aquel lugar donde se encontraban.
—¡Cuidado! —un pequeño grito fue dado como advertencia.
Alex rápidamente se movió, y ante sus ojos, observo como un par de pequeñas chicas del tamaño de la palma de su mano, con alas tan finas en sus espaldas que parecían papel, aquellas singulares criaturas cargaban una canasta llena de libros.
—Gracias señor —ambas pequeñas chicas aladas dijeron al unísono
— ¿Esas hijo? —Pregunto, esperando que la chica vestida de sirvienta respondiera.
—Así es, pero no hay tiempo para esto, mi amo lo está esperando —dijo la chica con el fin de evitar tardarse mucho más.
Alex solo siguió a la sirvienta mientras observaba a las chicas aladas y dándose cuenta de que este lugar estaba siendo habitado por más criaturas que provenían de las fantasiosas historias, chicas aladas, grandes hombres hechos de roca, pequeñas criaturas gelatinosas, ¿capibaras? Y unos pares de criaturas más que perdieron la vista, pero sabia que era igual de fantásticos que el resto.
La caminata no duro tanto tiempo, pero Alex sintió como esta experiencia era tan fantástica que el tiempo mismo se ralentizaba solo para poder admirar todo lo que tenía este nuevo mundo por ofrecer, sin embargo todo tiene un fin y ellos había llegado a su objetivo.
Nuestro protagonista lo observó, un hombre tomando una taza en un escritorio que parecía en medio de toda esta gran biblioteca sin fin, mientras que en su escritorio había un par de pequeñas chicas aladas que parecían leer un libro, pero cuando se percataron de la presencia de la sirvienta rápidamente volaron para desaparecer en el basto infinito.
El hombre levantó la cabeza ante la huida arrepentida de las hadas dándose cuenta de sus presencias, con sorpresa, pero a su vez alegría en su mirada.
Vestía un gran saco de tela color naranja que llegaba por debajo de sus caderas, debajo del saco un traje con camisa y corbata a juego incluyendo sus pantalones los cuales le daban un toque elegante como a la vez refinado, su rostro reflejaba que era alguien dentro de sus cuarenta años junto su leve barba le daba un toque más maduro pero lo más relevante era que emitía un aura misteriosa que desprendía una amabilidad y confianza.
—Parece que te tomó un tiempo venir hasta aquí joven —el hombre se levantó y obtuvo con una calidad sonrisa, pero de un momento a otro su actitud amable cambio —y diez centavos, ¿Qué tal te pareció una biblioteca? ¿te gusto el diseño?, no es por presumir, pero yo mismo lo hice ¿Qué tal las criaturas como hadas o slimes? Yo mismo las invoque de diversas crónicas con el fin de ayudar en la organización...
—Mi señor estamos aquí para discutir un tema más importante —la sirvienta interrumpió con su característico tono serio pero esta vez más respetuosa.
—Oh claro, lo había olvidado por completo, disculpa Sofía —Dijo aquel hombre con una sonrisa en su rostro mientras su mano acariciaba su cabeza.
La sirvienta que ahora conocemos como Sofía solo caminando en silencio.
—Bueno demos inicio en ese caso — Volvió la actitud seria del hombre.
—Alexander Duran Baro, es un gusto y permíteme presentarme, mi nombre es Taalib, el bibliotecario Taalib —se presentó aquel hombre, mientras regresaba a su asiento y agarraba su taza —seguramente tienes muchas preguntas, pero es esencial comenzar con lo más importante.
—Ya veo, es un gusto bibliotecario Taalib sin embargo creo que hubo un error, yo todavía no estoy muerto—intención aclarar lo que para él era malentendido.
—En absoluto, esto no fue alguna clase error, yo mismo envié ese rayo con intención de matarte —Respondio el bibliotecario con total calma junto a una sonrisa amigable —y por cierto solo llámame Taalib.
—Ya veo entonces Taalib será, conque fue un malentendido y usted me m... —Una breve pausa sucedió mientras Alex procesaba toda la información acatada.
—¡TUUUUU, ME MATASTE! —Grito Alex, apuntando su dedo en dirección al bibliotecario.
—Espera, espera todo se puede aclarar —intentó argumentar en su defensa Taalib mientras el nerviosismo lo invadía y perdiendo su compostura calmada.
—¡Como que aclarar, tú me asesinaste! —grito Alex en busca de que tenía que decir su asesino.
—Ciertamente te asesine, pero —Intento argumentar Taalib mientras alzaba su mano y le mostraba un pulgar arriba —fue por el bien del mundo.
—... — Nuestro protagonista solo se quedó callado.
—Mi señor debería elegir mejores sus palabras, discúlpelo tanto, joven Alex a veces él es incapaz de aclarar sus malentendidos —dijo Sofia mientras conservaba su rostro tranquilo.
—Está bien, que tienes que decir viejo —Espera una respuesta cruzándose de brazos.
—ehhhh, ¿ahora soy viejo? — La tristeza resonó en las palabras del bibliotecario
—habla —Ordeno el protagonista.
—Cierto, ¿dime Alex conoces que son las crónicas? —Nuevamente tomo su tono tranquilo y amable.
—No lo sé, ¿alguna clase de conjuntos de libros? —Respondió Alex con un poco de desconcierto por la clase de pregunta.
—Bueno estas en lo correcto solo un poco, las crónicas son un conjunto de hechos históricos narrados en orden o al menos ese es el significado que tienen en tu crónica —Respondió Taalib.
—¿Mi crónica? —Preguntó Alex.
—En efecto, tu crónica, las cuales en este lugar se refieren a los distintos mundos que existen y son recopilados en lo que vez aquí —Taalib sostuvo el libro que anteriormente estaba en su escritorio.
—¿En otras palabras las crónicas son como los mundos paralelos? —Pregunto nuevamente.
—Podríamos decir que si, si nos referimos al concepto primitivo, pero si vamos a lo complejo serian cosas totalmente diferentes sin embargo indagar en ello sería bastante complicado y molesto de aclarar —Respondió la bibliotecario mientras abría el libro y comenzaba a buscar algo en específico entre sus páginas —las crónicas son cosas tan complejas que narran sucesos importantes de un mundo.
—Ya sabes sucesos como la caída de Constantinopla, la guerra de Troya, el nacimiento del más grande profeta, la tercera guerra mundial, entre otras cosas importantes de tu mundo —Dijo explicando de forma más simple aquel término.
—Cómo que la tercera... —Pregunta Alex, pero fue interrumpida.
—Eso no importa ahora, mmmm bingo, lo encontré —La emoción se denoto en el rostro de Taalib cuando encontró aquella página que buscaba —Aunque por supuesto las crónicas tienen diversas funciones como esta.
De un momento a otro el libro en su mano se iluminó mientras algo salía de él, una gran luz amarillenta ilumino brevemente todo, pero fue atenuándose rápidamente.
— ¿Dónde estoy? —pregunto aquel nuevo individuo que llegó de la nada, un hombre que llevaba un sombrero de paja y tenía una vestimenta bastante simple, aunque lo más característico era su cicatriz en el ojo izquierdo como en su pecho.
—¡¡LUFFY!? —Grito Alex con una gran sorpresa e incredulidad.
—Muy bien Luffy eso fue suficiente —Dijo abriendo el libro.
Nuevamente una luz salió del libro y atrajo a aquel hombre con sombrero de paja rápidamente sin que este pudiera procesar todo lo que sucedió.
—¡Ese era el futuro rey de los piratas, al menos déjame saludarlo! —Exclama Álex.
—No no no, tú tienes trabajo que hacer—Respondio Taalib, moviendo su dedo índice de izquierda a derecha —como dije las crónicas tienen Múltiples funciones como estas y por ende son peligrosas en cualquier mano.
—Por esa razón yo me encargo de protegerlas y administrarlas, para evitar que sucedan problemas, sin embargo, hay cosas que se escapan de mi poder y esas son las crónicas inestables —Continúo hablando el bibliotecario mientras tomaba de su taza.
— ¿Crónicas inestables? —Pregunto a nuestro protagonista.
—En efecto, son crónicas que no respetan el canon o mejor dicho se desvían drásticamente de este mismo tomando un rombo que no deberían, estas crónicas son extremadamente peligrosas y deben ser arregladas urgentemente —dijo Taalib mientras dejaba el libro y su taza en su escritorio.
—En ese caso, ¿esto qué tiene que ver conmigo? —La molestia y la duda acompaño dicha pregunta.
—Simple, has sido elegido —Hablo alegremente Taalib mientras extendía sus manos, en ese momento mucho confeti salió volando en el aire, el culpable o mejor dicho la, era Sofía quien tenía un silbato de fiesta en la boca y un cono en su cabeza que decía ″felicidades″ y a pesar de eso, aquella chica conservaba su tan calmado rostro.
—Déjame ver si entendí todo, de las más de billones de personas que había en el mundo sin contar tus otros mundos ¿tenías que específicamente elegirme a mí?, agradezco la intención, pero puedes buscar a un otaku o un sin vida que mataría por ser llevado a otro mundo, vivir muchas aventuras y conseguir un harem —Argumento con ironía como molestia, Alex —En fin, yo me niego rotundamente, tenía una gran vida, varios amigos y un buen departamento, no había más que necesitara y que necesito.
—Tienes razón, tenías una buena vida, sin embargo, te equivocaste, no te elegimos por azar o por suerte —dijo Taalib con una sonrisa.
—Lo que faltaba, ¿ahora resulta que soy una clase de elegido divino o algo así? —Cuestiono mientras observaba directamente al bibliotecario con gran disgusto.
—jajaja en realidad no, pero yo fui quien vio un gran potencial en ti y que serias capaz de salvar a esta crónica —Fue la respuesta de Taalib junto a su amigable sonrisa.
—Ahora resulta que es eso, lamento informarte que te equivocaste de persona, no soy un héroe, tampoco un protagonista de un estúpido fanfic o un entusiasta sobre estos temas ni mucho menos alguien que planearía esforzarse para salvar un mundo ajeno —Insistió Alex, observando a su alrededor en busca de una salida.
—Nunca me equivoco de persona, y lamento informarte que tampoco puedes negarte —dijo Taalib manteniendo aquella sonrisa.
—¿Qué quieres decir? —aquella respuesta capto su atención mientras se cuestionaba que significaba aquello.
—Si no lo olvidaste, aceptaste un trato el cual debe ser cumplido —Mencionó Taalib, sonriendo pícaramente.
—Entonces ese mensaje resultó no ser alguna clase de broma sino un estúpido trato —dedujo Alex, sonriendo incómodamente —jajaja, ¿entonces qué sucede si me niego?
—Bueno en ese caso no tendría más opción que devolverte a tu crónica, asegurarme de restaurar tu cuerpo y luego de eso tú disfrutarás de tus veinticuatro segundos —Respondió Taalib con una tristeza que incluso un niño sabría que es falta.
—Espera, ¿a qué te refieres con disfrutar mis veinticuatro segundos? —Formulo otra pregunta.
—Bueno nada fuera de lo común, cuando una crónica es destruirá esta produce un efecto en cadena que destruye a todas las demás, puedes tomarlo como un incendio que se propaga —Respondió mientras se recomponía y observaba sus uñas con desinterés.
—¿Si eso fuera cierto este lugar no estaría en llamas? —Cuestiono Alex.
—Exacto, sin embargo, en este lugar el tiempo es totalmente desproporcional respecto a las crónicas, donde estas abarcan pasado, presente y futuro —Afirmó Taalib —para mi hay tiempo, pero para ti no lo hay.
—En resumen, ¿este mundo se está destruyendo de poco en poco si no ″salvo esa crónica¨? —Concluyo Alex en busca de una respuesta.
—Tal y como dijiste, por ende, te hemos elegido para que seas un viajero y salves ese mundo de su futuro caótico —Respondio el bibliotecario.
«No parece que se vayan a rendir conmigo y para ser honesto no me gustaría morir tan pronto» pensó para sí mismo incapaz de encontrar otra solución.
—Seguro tienes dudas, pero te puedo asegurar algo, que te parece si una vez salvada la crónica, te concederé un deseo y te regresare a tu mundo con el deseo que hayas pedido —Fue el intento de convencimiento de parte de Taalib.
«Que fastidio» soltando un suspiro final, Alex estaba listo para dar su puesta —Acepto, pero antes dime qué clase de mundo es—
—¡¡¡MY HERO ACADEMY!!!!!! —Exclamo con gran entusiasmo Taalib mientras de fondo se escuchaba como Sofía hacía sonar su silbato de fiesta.
. . .
—¡¡¡SUELTAME, QUIERO IR A CASA!!! —Un grito que resonó por toda la biblioteca, Alex rogaba e intentaba zafarse de agarre de aquel viejo insistente, todo aquello observado por Sofia.
—Vamos Alex, no suena tan mal, es My Hero Academy cualquier mataría por ir ahí y quien sabe tal vez puedas conseguir un harem que todos los jóvenes desean —Insistió el bibliotecario, Intentando converserlo.
—¡Odio My Hero Academy, odio los harems, odio este lugar! — gritaba Alex antes de dejar caer su cuerpo al suelo, ahora completamente rendido ante un futuro inevitable, ante su perdición —¿No tengo elección?
—En efecto —Taalib posiciono su mano derecha encima del hombro de Alex.
—Reencarnare en deku, ¿no es así? —Se pregunto Alex aferrándose a ultimo atisbo de esperanza y unas pequeñas lagrimas amenazaban con salir.
—Lo siento tanto —se disculpó Taalib aun sosteniendo el hombre de Alex con más fuerza —Serás Yuga Aoyama.
—Mierda —Insulto mientras su rostro expreso su negación, luego ira y finalmente negociación—¿al menos me darás alguna ventaja?
—No tendrás quirk, hijo mío —Aquella última frase de Taalib basto para romper todo esperanza en Alex.
—Hijos de puta —La negociación finalizo y se volvió depresión que termino en una aceptación dolorosa.
Mientras tanto, Sofía se encontraba comiendo palomitas, ¿de dónde las saco?, será historia para otro momento.
—No me pagan lo suficiente —Se dijo para sí misma Sofia mientras soltaba un suspiro —Ni siquiera me pagan.
. . .
Unos minutos más tarde, observamos a Taalib en su escritorio, al lado suyo se encontraba Sofía y al frente de ambos estaba un decaído Alex con la mirada muerta en dirección hacia el suelo.
—Bien Alexander, tengo total confianza en usted y espero que pueda lograr salvar aquella crónica —La voz del bibliotecario sonó tan amable como de costumbre.
De un instante a otro, diversas ráfagas eléctricas rodearon el cuerpo de Alex, quien no le importo en lo más mínimo, aquel pobre hombre había muerto en vida.
—oh cierto, casi lo olvide, esa crónica no es igual a la obra que leíste, presenta diversos cambios algunos buenos y otros malos, en fin, por favor encárgate de darle fin al caos futuro de ese mundo —Dijo Taalib con una gran sonrisa —Por cierto, va a doler.
—¿Eh? Como que va do... —Antes de que Alex acabara de hablar una sensación recorrió todo su ser mientras desaparecía de aquella biblioteca.
Quemarse vivo quedaría corto, incluso si golpearan tus preciados huevos de oro, no seria para describir el dolor que sintió en aquel momento, como si cada parte de tu piel fuera arrancada de poco en poco, agua hirviendo se derramara en tu piel ahora desnuda, amputaran cada una de tus extremidades con una sierra, tu cabeza sufriera la peor ruptura de aneurisma, tus glóbulos oculares fueron arrancados, tus dientes igualmente, una gran vibración de sonido que causa que tus tímpanos estallaran, de tanto gritar tus cuerdas bocales se han roto, solo eres tu junto a todo ese dolor que no para en ningún momento.
Todas aquellas sensaciones le sucedieron a Alexander en menos de 5 segundos y cuando fue capaz de recuperar la vista, ante él había solo oscuridad.