Era viernes por la noche, el día en que se suponía que oficialmente terminaba el 'tiempo libre' de Emily. Y no hace falta decir que estaba entrando en pánico.
Temprano esa mañana, justo después de haber terminado de desayunar, su mamá la había mirado directamente, con una gran sonrisa en su rostro.
—Bueno, debes estar feliz, la próxima semana regresarás al trabajo. Derrotando dragones y montando tigres en la gran selva corporativa —había sido una declaración alegre. Su madre expresaba la alegría de que Emily finalmente saliera de la casa regularmente y hiciera cosas productivas con su tiempo. Si Emily no fuera una mentirosa, que le estaba mintiendo a su propia madre, se habría sentido alentada por ello.