—Sisi, ¿estoy soñando? —Cheng Songyang abrazó a Shen Sisi fuertemente y besó su frente una y otra vez—. ¿Aceptaste estar conmigo, verdad?
—Tonto. —Shen Sisi mordió su labio y se recostó suavemente contra Cheng Songyang—. Quiero estar contigo oficialmente. Pero, no quiero estar oprimida por Shen Hanxing por el resto de mi vida. ¿Por qué no... —Bajó la voz y susurró al oído de Cheng Songyang.
—¿No quieres casarte conmigo? —Shen Sisi miró a Cheng Songyang con lágrimas en los ojos—. ¿Mentías cuando dijiste que me amabas? ¿No quieres tener un futuro conmigo?
—No, por supuesto que quiero casarme contigo —Cheng Songyang respondió rápidamente—. Sisi, no te preocupes. Te escucharé. Me casaré contigo.