NOTA: Todos los derechos de la serie Neón Génesis Evangelion pertenecen a Gainax/Khara, o quienes les sucedan legalmente en el futuro. Esta historia fue escrita sin fines de lucro, solo como medio de esparcimiento. No me demanden.
__________________________________________________________________
Shinji se dejó caer de espaldas sobre el suelo del gimnasio, cubierto de sudor y respirando pesadamente. Estaba completamente agotado y adolorido hasta el infinito. Sus músculos ardían y no había un solo lugar del cuerpo que no le doliera en ese momento; incluso llegó a vomitar un rato atrás para su completa vergüenza.
— Estás dando un espectáculo realmente lamentable Ikari. ¿Es eso todo lo que puedes dar de ti?
Shinji arrugó el ceño y levantó la cabeza solo para encontrarse con la dura mirada de su instructor. Era un hombre alto, rostro duro pero apuesto y cabello negro corto. Vestía unos pantalones militares tácticos con esquema de camuflaje, botas de combate y una polera negra con el emblema de NERV en color rojo que se ajustaba perfectamente a su musculoso y trabajado cuerpo. Estaba de pie con los brazos cruzados sobre el pecho negando con la cabeza, mientras lo miraba reprobatoriamente.
El hombre le había sido presentado hace unas horas atrás por una divertida Misato, quién esbozaba una sonrisa que rayaba en lo perverso.
Su nuevo instructor responde al nombre de Isaac Dayan, un ex-soldado las Fuerzas de Defensa de Israel, quien debió dejar su carrera militar al resultar herido en una misión que oficialmente nunca existió. Aterrizó en NERV poco después para cumplir funciones como instructor del personal militar y, a partir de ahora, sería su tormento personal. Todo gracias a Misato.
— ¡De pie! — dijo el hombre con voz de mando, haciendo saltar a Shinji.
El hombre lo miró a los ojos y dio un suspiro de resignación, como si todo el peso del mundo estuviera sobre sus hombros. Le tendió un papel con una mano y segundos Shinji lo tomó un tanto dubitativo.
— ¿Qué es esto?
— El régimen de ejercicios diarios que seguirás a partir de mañana, junto con un régimen de alimentos adecuado para que tu cuerpo reponga correctamente energías. Síguelo al pie de la letra.
Shinji hizo una mueca de espanto al ver el extenso detalle de ejercicios a realizar. ¿Acaso este tipo quería matarlo? Entonces vio que el hombre avanzó unos pasos para detenerse justo frente a él. Levantó la cabeza y se encontró con la dura mirada del israelí.
— Más te vale cambiar tu actitud Ikari. La Capitán Katsuragi me ordenó ponerte en forma, y cumpliré esa orden, aunque para eso tenga que desarmarte y volverte a armar. ¿Está claro? — preguntó el hombre con dureza.
— ¡Sí señor! — respondió en forma marcial el Tercer Elegido, tomando una posición firme dando una mirada decidida; que el honor a la verdad no tenía idea de dónde sacó... ¿Del culo? ¡Ja! Eso sería algo que Mari diría.
Por su parte, el instructor contempló al joven Piloto EVA y aparentemente vio algo que le gustó, ya que esbozó una leve sonrisa… por un par de segundos.
— Te espero mañana a las 0600 a los pies del edificio donde vives. Correremos hasta llegar NERV y luego te entrenaré hasta que no puedas mover un solo músculo. Descansarás mientras estudias táctica militar, luego harás entrenamiento en el EVA y terminaremos el día realizando la rutina de ejercicios que te acabo de dar. Mentalízate porque no habrá escuela para ti por un tiempo. Por los próximos cuatro días, tu trasero será mío.
Con esas palabras, el hombre dio media vuelta y se retiró del gimnasio, dejando atrás a un congelado Shinji, que miraba la espalda de su instructor con el rostro deformado en una mueca de espanto. Este hombre definitivamente quiere matarlo. Miró la hoja que detallaba la rutina de ejercicio, solo para descubrir que no había forma en el infierno que pueda pasar por esta cosa todos estos días.
¿Habría alguna forma de escapar de esta tortura? Tal vez pueda esconderse en casa de Mari y pagar la estadía cocinando para ella y su mamá. Fue en ese momento que los ojos de Shinji se agrandaron al recordar algo muy importante.
Luego de llegar a NERV y hacer una escala en la cafetería para agarrar un par de sándwiches y una gaseosa para comer por el camino, fue llevado al departamento jurídico; donde firmó su nuevo contrato laboral con NERV, visado por la firma de su tutora, una sonriente Misato Katsuragi.
Sí, el contrato es ventajoso como el infierno, además se iba a llenar los bolsillos de dinero; pero tenía obligaciones que cumplir con NERV. Una de esas obligaciones era someterse a "Entrenamiento militar". Por eso la maldita de Misato tenía esa sonrisa de comemierda en los labios. Estaba jodido. No podía escapar de esto. La hoja de papel se deslizó desde los dedos del joven Piloto EVA mientras caía de rodillas al suelo, entonces… Shinji lloró.
______________________________________________________________________________
Mari estaba sentada ante la mesa de comedor de su casa. Su rostro estaba serio, con la vista fija en la mesa. Frente a ella estaba su madre, mirándola seriamente con rostro inexpresivo. Sentada al lado de su madre estaba su igualmente seria tía Shizuka, vistiendo su tradicional y costoso traje de ejecutiva, que abrazaba su voluptuoso cuerpo en forma algo obscena. Por último, sentada al lado de ella, estaba la gata estúpida de Mayumi, quien fue la primera en hablar.
— Entonces… ¿Esa chica tiene ojos de color rojo? ¿Por qué sus ojos son rojos? ¿Tendrá un antepasado conejo? — preguntó la chica de cabello negro azabache y lentes de montura redonda.
— No lo sé — espetó Mari, dándole a Mayumi una mirada algo odiosa, lo que hizo que la chica estrechara los ojos y le sacara la lengua.
— Basta Mayumi — dijo Shizuka.
— Ella empezó — se defendió la chica, mirando seriamente a su madre.
— Mayumi — dijo en advertencia la hermosa mujer de cabello negro, dándole una mirada estrecha a su hija.
Por respuesta, la chica de lentes y cabello negro azabache se cruzó de brazos y giró la cabeza a un lado haciendo un puchero. Shizuka rodó los ojos y dio un bufido resignado ante la actitud infantil de su tonta hija. Entonces la madre de Mari se aclaró la garganta para llamar la atención de todas.
— Volviendo al tema principal; esta chica Ayanami, cuando dices que es extraña… ¿De qué forma es extraña? — preguntó Katsumi mirando seriamente a su hija, dejándole claro que quería una respuesta aterrizada.
Mari estrechó la mirada, tratando de ordenar sus ideas para dar una respuesta que deje medianamente tranquila a su madre.
— No sabría decirlo con precisión. Es como una sensación… antigua, poderosa, incorrecta.
— ¿Incorrecta? — preguntó Katsumi, levantando una ceja.
— Sí, incorrecta — afirmó Mari estrechando los ojos, buscando las palabras exactas para expresar lo que quería decir. Luego de unos segundos de estrujar su cerebro, se rindió dando un suspiro de resignación — No puedo explicarlo. Solo siento que algo no está bien con ella.
Katsumi estrechó los ojos ante la respuesta poco satisfactoria por parte de su hija.
— Aun así, hay algo de lo que si estoy segura — dijo Mari, llamando la atención de todas — Ella sintió algo en mí. Pude verlo en sus ojos — añadió.
Mari pudo apreciar como su madre y su tía se tensaron de inmediato ante esa declaración. Ambas mujeres compartieron una mirada estrecha durante varios segundos, antes de volver a mirarla fijamente.
— ¿Qué fue lo que ella sintió de ti? — preguntó Shizuka repentinamente seria mientras sus ojos adquirían una mirada felina y mortalmente amenazante; tanto, que Mayumi se estremeció.
— No estoy segura — respondió Mari mirando a su tía — Solo sé que ambas sabemos que hay algo extraño con la otra, pero no creo que ella sepa más que eso — añadió.
— Entonces; ambas saben que hay algo extraño con la otra, pero ninguna sabe específicamente de qué se trata — dijo la madre de Mari, para confirmar la información.
— Sí, esa es la sensación que me dio — respondió Mari con una afirmación de cabeza.
— ¿Esta chica Ayanami es peligrosa? ¿Te sentiste amenazada por ella? ¿Te insinuó algo? — preguntó Shizuka, sus ojos felinos aun peligrosamente afilados mientras miraba fijamente a su sobrina.
— No, para nada — dijo Mari, negando con las manos y la cabeza, tratando de calmar a su tía — No sentí nada malo o amenazante viniendo de ella. En realidad, solo sentí sorpresa y… curiosidad.
— Bien, eso me deja más tranquila. Por lo que sabemos, esa chica Ayanami es cercana a Shinji. Sería un problema estar en malos términos con ella. Eso podría dificultarnos las cosas a futuro al hacer nuestro movimiento — Comentó Katsumi.
Mari hizo una mueca ante esas palabras de su madre. No le gustaba esto. No le gustaba mentirle a Shinji, sentir que lo estaba usando, pero… ¿ella no estaba haciendo lo mismo? Apretó los labios.
— Mari, ya hablamos sobre esto. Cuando llegue el momento, yo tomaré la responsabilidad — dijo Katsumi, mirando seriamente a su hija.
— Lo sé madre. Es solo que… olvídalo — dijo Mari negando con la cabeza, antes de bajar la vista fijándola en la mesa ante ella, mientras hacía una leve mueca con la boca.
Se produjo un tenso silencio por unos segundos, en los cuales cada una de las mujeres permanecía absorta en sus propias reflexiones, hasta que Mari levanto la cabeza y miró fijamente a su madre. Esta sintió la mirada de su hija y le devolvió la mirada levantando una ceja. Mari asintió.
— Como dije, no sentí nada malo viniendo de Rei Ayanami; pero es definitivo que hay algo extraño en esa chica. Deberíamos vigilarla y tratar de aprender algo más sobre ella.
— Esa es una muy buena idea — dijo Shizuka, estando ya un poco más relajada, mientras asentí con la cabeza — ¿Tienes algo en mente?
— De hecho, sí. Pensaba que Mayumi podría vigilarla — dijo Mari.
— ¿¿QUÉ?? — exclamó Mayumi espantada, siendo observada por las otras tres mujeres.
_____________________________________________________________________________
Shinji estaba hecho polvo. Se dejó caer en la cama con deseos de no volverse a mover. Cada músculo de su cuerpo gritaba en protesta, hasta algunos que ni siquiera tenía idea que existieran. Lo peor de todo es que esto era solo el inicio. Al día siguiente tenía que estar a los pies del edificio para ir corriendo hasta NERV con su instructor… ¡¡Corriendo hasta NERV!!
¿Acaso ese israelí loco quería matarlo? ¿Cuántos kilómetros hay desde el departamento de Misato hasta NERV? ¿10, 20 kilómetros? No lo sabía, pero de seguro más 5 kilómetros por lo bajo. Lo peor de todo es que al llegar a NERV lo estarían entrenando todo el día. De solo pensarlo sentía ganas de llorar… otra vez.
Su vida apestaba. Tenía un contrato laboral ventajoso y millonario, pero que a la vez le drenaría la vida con todo lo que le exigían a cambio de los beneficios y el dinero. Tal vez debió leer con más detenimiento el contrato, podría haber alguna clausula oculta que le quitara su dinero si hacía o decía algo. No recordaba que hubiera algo así, solo que le exigían estudiar, entrenar, capacitarse y, obviamente, pelear hasta la muerte contra esas cosas llamadas "Ángeles", que de ángeles solo tienen el nombre. Como fuere, el punto es que debía revisar su contrato otra vez; solo para asegurarse.
Entonces el móvil que estaba en el bolsillo del pantalón del Shinji comenzó a vibrar. Con un gemido lastimero y con el dolor de sus músculos, movió su brazo para tomar el aparato y ponerlo frente a su rostro. Vio la notificación de un mensaje. Desbloqueó la pantalla y verificó el mensaje, era de Mari.
"Hola. Quería preguntarte qué quieres para el almuerzo de mañana. No soy muy tan buena como tú en la cocina, pero te aseguro que no morirás de indigestión… eso creo"
Shinji leyó el mensaje en su teléfono móvil y no pudo evitar que una sonrisa llegara a sus labios. Era increíble pensar que un solo mensaje podía alegrarle el día y subirle el ánimo. Era el mensaje de una chica en su teléfono. Hace una semana jamás hubiera imaginado que una chica le estaría enviando mensajes; una chica muy linda, por cierto.
Nunca imaginó que un simple mensaje lo haría sentirse tan bien. Mari podía lograr ese efecto en él con mucha facilidad, y debía reconocer que le gustaba eso. Lo cierto es que, pese a ser una chica que apenas conocía, se sentía natural interactuar con ella. Además, nuevamente, Mari es una chica muy linda… y durmió con ella.
El rosto de Shinji se volvió rojo ante ese pensamiento. Sí, él había dormido con una chica. Cierto, no había sido en un contexto sexual. ¡¡POR SUPUESTO QUE NO!! Solo se habían quedado dormidos luego de ver una película, despertando abrazado por Mari al día siguiente; con el rostro enterrado entre sus tetas.
Los ojos de Shinji se nublaron ante ese recuerdo. Las tetas de Mari eran blandas, suaves, cálidas y olían muy bien… demasiado bien. Fue intoxicantemente placentero y, es una experiencia que no le molestaría repetir otra vez… muchas veces, de hecho.
El rostro de Shinji se puso aún más rojo ante ese pensamiento, a la vez que una parte de su cuerpo despertaba con tanta fuerza, amenazaba con reventarle el cierre del pantalón.
El teléfono en su mano volvió a vibrar, sacando la mente de Shinji de la cuneta. Volvió a desbloquear la pantalla, solo para ver un nuevo mensaje de Mari.
"Oye, ¿estás ahí? La aplicación me nuestra que viste el mensaje, pero no respondes. ¿Está todo bien? ¿Tal vez no sabes qué pedirme de comer? ¿Tal vez crees que te voy a intoxicar con mi comida? ¡¡Tenme algo más de fe!! Mi madre lleva años degustando mi comida y aún no se muere"
Shinji dio una risita ante ese último comentario. Se sentó en la cama con un gemido por el esfuerzo y se aprontó a responder el mensaje, cuando cayó en cuenta de que no tenía por qué responder vía mensaje de texto. Tenía el número de Mari, podía llamarla. Dudó por unos segundos, pero finalmente decidió hacerlo. Marcó el número de Mari en su móvil, y luego de volver a dudar por otros cuantos segundos, apretó "llamar" y se llevó el aparato al odio. Ella contestó en cosa de segundos.
— Hola. Sí… perdón la demora en responder… sí… sí, perdón. Por eso preferí llamar… ¿Qué?... ¡No! No fue para escuchar tu voz… ¿Qué? Yo no dije eso… sí, sí… dije que sí. ¡¡Me gusta tu voz!!
Shinji apartó el móvil de su oído al escuchar la carcajada de Mari al otro lado de la línea. ¿Ella se estaba burlando de él otra vez? Estrechó los ojos y tuvo el deseo de cortar la llamada, pero recordó que, para bien o para mal, Mari es así. Traviesa, divertida y un completo dolor en el trasero, pero precisamente eso era lo que la hacía ser lo que es. Suspiro y se llevó el aparato una vez más al oído.
Debió esperar unos segundos más hasta que su amiga de lentes dejara de reírse de él, antes de retomar la palabra e ir al motivo de la llamada.
— Oye Mari… sí, bien, sobre la comida de mañana…
______________________________________________________________________________
La sonrisa desapareció desde los labios de Mari y su alegre rostro se tornó serio ante lo que estaba escuchando de Shinji al otro lado de la línea. Hizo una mueca y miró hacia la encimera de la cocina americana, donde descansaban una gran cantidad de ingredientes con los que pretendía preparar la comida que Shinji le solicitara.
— Entiendo. No te preocupes. No se puede hacer nada al respecto. Es tu deber como piloto de esa cosa Evangelion… sí… sí. Oye, tranquilo. Es lógico que quieran entrenarte. Se supone que esa cosa es un arma, ¿verdad?... ¿Lo ves? Tienen que entrenarte — dijo Mari y al girarse, vio a su madre, su tía y la gata tonta de Mayumi mirándola con sonrisas divertidas.
Mari estrechó los ojos ante la mirada divertida de esas tres. Hizo una mueca, se quitó el delantal de cocina que traía puesto y lo lanzó a la cara a Mayumi, que se fue de espaldas de la sola impresión, mientras su madre y su tía se reían.
— ¡¡Zorra estúpida!! — chilló Mayumi, poniéndose de pie de un salto con los lentes torcidos, para luego lanzarle el delantal a Mari, que lo esquivó diestramente.
— No te preocupes, comprendo. Es una pena que no puedas ir a la escuela esta semana. Supongo que tendrás que esperar hasta el próximo lunes para probar mi deliciosa comida — dijo Mari, avanzando por la sala, para ir a encerrarse en la pequeña oficina de su madre.
Mari dio un suspiró resignado, apoyándose en la puerta tras ella, aun algo decepcionada. Ella en verdad tenía ganas de cocinar algo para Shinji y que él la felicitara por su comida. Lo escuchó hablar por unos segundos más, antes de tomar la palabra.
— Por cierto, ¿recuerdas a Temari-Bachan?... sí, de la tienda de ropa en el Shotengai… sí. Me dijo que mañana le llega un nuevo pedido de ropa y que de seguro habrá algo que te gustará. Había pensado que podríamos ir luego de la escuela y… sí… es una pena. Para cuando puedas pasar por ahí la próxima semana, las cosas buenas ya se habrán dio — dijo Mari con un puchero, hasta que abrió los ojos — Oye, tengo una idea. ¿Y si voy yo y te compro algo?
La chica de lentes esbozó una sonrisa ante lo que decía Shinji al otro lado de la línea. Podía sentir su nerviosismo por medio del teléfono.
— Oye, escúchame… la ropa que compramos para ti el otro día la escogí yo. ¿Te gustó?... bien, eso zanja el tema. Iré a escoger algo para ti, luego te lo paso en la escuela y… espera. ¿A qué hora te desocupas mañana?… bien… sí… Ok. Hagamos esto. Yo voy a elegir ropa para ti, mientras tú averiguas a qué hora te liberan mañana de NERV. Luego podemos juntarnos en la ciudad y te paso tus cosas.
Mari sonrió al escuchar a un complicado Shinji a otro lado de la línea.
— No te preocupes por eso. Hablaré con Temari-Bachan para conseguirte un buen descuento y que puedas pagarle a fin de mes… sí… sí… Te mando un mensaje mañana y coordinamos donde quedamos. Hasta mañana y duerme bien… sueña conmigo, pero que no sea nada sucio.
Mari cortó la llamada, antes de que un espantado Shinji pudiera deshacerse en excusas sobre cosas que no ha hecho… aun. Sonrió traviesa. Era tan divertido meterse con él. Suspiró, se dio la vuelta y abrió la puerta de la pequeña oficina, solo para encontrarse con su madre y su tía apartando la oreja de la puerta, para luego mirarla con diversión.
— ¡¡Mi hija creció tan rápido!! Ya es toda una mujer, enredando a un hombre joven y viril con sus encantos femeninos, fufufu — dijo Katsumi, con una risita.
— ¡Oye! Era una conversación privada. ¡¡Y no estoy enredando a nadie con mis encantos!! — regañó Mari a su madre, que seguía con una sonrisa divertida en los labios.
— Ahora entiendo por qué tu cuarto olía a hombre el otro día — comentó Mayumi.
— ¡Tú no te metas en esto, gata estúpida! Acuérdate que tienes tejado de vidrio— reclamó Mari a Mayumi, lo que causó que esta diera un respingo, tocada por ese comentario.
La madre de Mayumi registró el comentario de Mari y la reacción de su hija. Estrechó los ojos por un segundo, pero decidió archivar eso para cuando llegara a casa; por ahora lo importante era el hombre que atrapó Mari y devolvió la mirada a la hija de su amiga.
— No hay de qué avergonzarse, Mari — dijo Shizuka, con una sonrisa de orgullo — Hombres y mujeres somos complementarios. Nos necesitamos mutuamente para vivir, para amar, para tener hijos… y para tener sexo; mucho sexo — añadió con una sonrisa lasciva, levantándole un pulgar.
— ¿¿Qué?? ¡¡No!! Aun no llegamos a eso — dijo Mari espantada, negando desesperadamente con manos y cabeza.
— ¿¿Aun?? — preguntaron Katsumi y Shizuka, mirándola con ojos acusadores.
— ¡Oh! Así que en verdad quieres hacer el "delicioso" — comentó una entretenidísima Mayumi, feliz de poder devolver el golpe.
Mari se sonrojo al infinito y más allá.
— ¡¡Mi hija descarriada al fin me dará nietos!! Y por lo que veo, pretende disfrutar mucho al hacerlos, fufufu — rio Katsumi, atrapando en un abrazo de oso a su hija.
— ¡¡MADRE!! — estalló Mari, totalmente avergonzada, tratando de no ser asfixiada con las enormes tetas de su progenitora.
— Zorra pervertida — dijo Mayumi con una risita, haciendo que el sonrojo de Mari pasara a ser casi fosforescente.
— ¡Mayumi! Deja de burlarte de Mari y aprende de ella — dijo Shizuka, mirando seriamente a su tonta hija.
— ¿Qué? — estalló Mayumi.
— Sí. Mari ya le echó el ojo un buen hombre y va a ir por él con toda la artillería a su disposición. Dentro de poco estará disfrutando de las atenciones que le brindará su hombre en la cama, y de paso le dará nietos a Katsumi — dijo la mujer en traje de ejecutiva, mirando fieramente a su hija.
— ¡¡TIA SHIZUKA!! — gritó Mari, al borde del colapso por la vergüenza.
— ¡Sí! Quiero muchos nietos para consentir, fufufu — rió Katsumi.
— Madre — gimió Mari, con ojos llorosos.
— No hay de qué avergonzarse Mari, es la ley de la vida. Es natural querer una pareja, formar familia, tener hijos; incluso para nosotras — dijo Shizuka, repentinamente seria, antes de estrechar la mirada en su nerviosa hija — Pero mientras tú no cambies tu actitud, no lograrás nada de eso.
La mirada de Shizuka fue mortal.
— ¿Sabes qué, Mayumi? Te he esperado por muchos años, pero tú no das señales de cambiar. Te encierras en tu habitación dibujando manga y viendo "Ultraman" todo el día, como si fueras un Hikikomori, al punto que tengo que sacarte a la fuerza de la casa. Incluso Mari, que es tan estúpidamente fanática de "Godzilla" como tú de "Ultraman", pudo conseguir un hombre — dijo la bella mujer con molestia.
— Que no tengo un hombre — gimió Mari, aun apresada por su madre.
— Como sea — dijo Shuzuka, haciendo un gesto con la mano, restándole importancia — El punto es que me harté Mayumi. Es hora de que como madre, tome cartas en el asunto — declaró con decisión.
— ¿Qué? — preguntó una nerviosa Mayumi, al borde de las lágrimas.
— Para empezar voy a quemar todas tus braguitas de "Hello Kitty" y "Doraemon", vamos a comprarte lencería de niña grande, cambiaremos tu forma de vestir, luego cambiaremos tus lentes de ratón de biblioteca por algo más bonito, y finalmente iremos a un salón de belleza y tendremos una seria charla de chicas. ¡¡Vámonos!! — dijo Katsumi, tomando a su hija de una mano y arrastrándola con ella.
— Espera mamá… ¡¡NO!! Ayuda… tía Katsumi, Mari, ayúdenme — dijo una desesperada Mayumi.
— Deja de quejarte Mayumi. Es hora de que dejes de ser una niña y te conviertas en mujer — dijo Shuzuka, abriendo la puerta de la casa — Descuida, te enseñaré todo lo que hay que saber.
— ¡¡Eso es lo que me preocupa!! — dijo una espantada Mayumi.
— Una vez termines tu misión de vigilancia, encausaré tu camino, buscarás un buen hombre y me darás muchos nietos para consentir — declaró Shizuka.
La cara de Mayumi para ese momento era una máscara de espanto.
— Adiós Katsumi. Mari, suerte en tu cita — dijo Shizuka, arrastrando a su hija fuera de casa.
— No, detente mamá… ¡¡NO!! Tía Katsumi, Mari… ¡¡Ayudaaaaaaaaaa!!
Luego de ese grito desgarrador por parte de la chica de lentes, Shizuka, salió de la casa arrastrando a su hija, que forcejeaba y arañaba mientras grita pidiendo ayuda.
Mari y su madre vieron como Shizuka arrastraba a una histérica Mayumi por la calle y dieron un suspiro de cansancio.
— ¿Mayumi estará bien? — preguntó Mari a su madre, viendo como esta cerraba la puerta de casa.
— Lo estará. No te preocupes — dijo Katsumi, restándole importancia.
Mari le dio una mirada seria a su madre y esta suspiró con cansancio. Esta le hizo gesto a su hija para que la siguiera y sentó en el sillón de la sala. Mari la siguió y se sentó junto a ella, mirándola.
— Esto no salió de la nada. Lo cierto es que Shizuka está muy preocupada por Mayumi. Conversamos sobre ella a menudo en el trabajo. Tú conoces muy bien a Mayumi, y debes saber que está totalmente enviciada con eso de dibujar manga. Se la pasa encerrada todo el día dibujando y se niega a salir de casa — dijo la madre de Mari.
— Bien, en defensa de esa gata tonta, la verdad es que es buena dibujando. Incluso ha hecho algunos doujinshi y los ha vendido bastante bien por internet. El género que le gusta dibujar tiene muchos seguidores — explicó Mari.
— Sí, pero con el tiempo se ha recluido mucho más. Casi no va a la escuela y por aquí viene cada vez menos. Las últimas veces vino solo porque su madre la obligó — dijo Katsumi dando un suspiro cansado y miró fijamente a su hija — Su madre está realmente preocupada por ella, no quiere que Mayumi se convierta en una especie de inadaptada — añadió.
Mari estrechó un poco la mirada, cayendo en cuenta de que su madre tenía algo de razón.
— Shizuka pudo parecerte bastante alocada con todo lo que dijo momentos atrás, pero en verdad quiere lo mejor para su hija. Ya verás cómo Mayumi cambiará para mejor — dijo Katsumi con una sonrisa.
— Sí, supongo. Aun así, no me gustaría estar en los zapatos de Mayumi en este momento — comentó Mari con una mueca, imaginando por lo que tendría que pasar esa gata tonta en los próximos días.
— Bueno, el que Shizuka quiera enderezar a su hija, no quiere decir que no pueda divertirse en el proceso, fufufu — dijo Katsumi con una risita.
Mari rodó los ojos ante ese comentario de su madre, para luego mirarla con ojos estrechos.
— ¿Por qué ustedes dos tienen que actuar siempre de esa forma? — se quejó Mari haciendo un puchero, recordando los vergonzosos momento que pasó solo unos minutos atrás.
— Privilegios de madre. Avergonzar a los hijos es algo que viene con el trabajo, fufufu — rió Katsumi.
Marí dio un gemido mientras rodaba los ojos ante una nueva estupidez de su madre. Hizo el amago de levantarse para ir a su cuarto, pero fue retenida por la mano de su madre en su hombro.
— Un momento jovencita. No vas a ninguna parte antes de que me expliques qué es eso de que le comprarás ropa a un nombre — declaró Katsumi.
— Madre, por favor — se quejó Mari.
— ¿Quieres que te de consejos sobre dónde encontrar ropa interior sexy de hombre?
— ¡¡MADRE!! — chilló Mari.
— Fufufu —rió Katsumi.
_______________________________________________________________________________
Shinji estaba tendido de espaldas en la cama, mirando su teléfono móvil que sostenía con una mano. Aún estaba tratando de asimilar lo que acababa de conversar con Mari. Ella en verdad se había preocupado por él y en verdad quería cocinar para él. ¿Acaso ella no sabe lo que significa que una chica le prepare el almuerzo a un chico? Seguramente no, Mari no parece ser el tipo de persona que supiera eso. Ella es bastante cabeza loca con esas cosas; al menos eso creía.
— Ahora ella me comprará ropa — dijo Shinji para sí mismo y se sonrojó.
Cierto, ella le había elegido la ropa que compraron el otro día, y la verdad le gustó mucho lo que compraron. Mari tiene buen gusto para elegir ropa, pero esa vez él estaba ahí, ahora ella iría por su cuenta y compraría sin él. Se sentía un tanto extraño y un poco vergonzoso… Demonios. ¡¡Una chica le iba a comprar ropa!!
Por alguna razón el saber eso se sentía… la verdad es que no sabía cómo sentirse, solo tenía claro que la cara le ardía de solo pensar en eso. Aun así, la verdad es que le vendría bien tener algo más de ropa a su haber. Fuera de ropa interior, su uniforme escolar, unos pantalones cortos, un par de poleras y la ropa que Mari eligió para él, no tiene nada más.
Shinji Hizo una mueca ante eso. En verdad no tenía nada, es un pobre miserable. Pero ya cambiaría eso cuando comenzara a recibir su paga. Sí, cuando eso pase, comenzará a armar su colección de Godzilla. Miró a un lado de la cama a su peluche de Godzilla y sonrió.
— Y Mari me ayudará a armar mi colección — dijo con una sonrisa.
Sí, esa sería una muy buena excusa para salir con ella, pero…. ¿En verdad necesitaba una excusa para salir con Mari? Lo cierto es que no; de hecho, ya había quedado de juntarse con ella al día siguiente… espera. ¿Eso quiere decir que tendrá una cita con ella? Los ojos de Shinji casi salen de sus órbitas ante ese pensamiento.
"¡¡Tendré una cita con una chica!! Una cita con Mari" pensó, impactado; al menos hasta que recordó el otro día cuando recorrieron juntos el Shotengai. Eso se podría considerar una cita. ¿Verdad?
Entonces, eso quiere decir ya tuvo su primera cita y también durmió con la chica en su primera cita; con la cara entre sus tetas… y le gustó. Pero ella es solo una amiga, una muy buena amiga, pero amiga al fin y al cabo… ¡¡UNA AMIGA!!
Shinji gimió y se cubrió la cara con las manos. Sentía que le iba a estallar la cabeza… también tenía un erección.
Continuará...
__________________________________________________________________
Notas del Autor: Continúan las desventuras de Shinji en NERV, ahora causadas por un instructor que al parecer tiene la misión de hacer totalmente miserable la vida del Tercer Elegido; pero… ¿No le dará este entrenamiento especial algunas cosas a favor?
Mari y su familia conversan sobre la interacción de la chica de lentes con Rei. Se dijeron cosas bastante interesantes que nos dan a entender que hay cierta confabulación de fondo. ¿Será esto bueno o malo para Rei? ¿Y para Shinji?
Por otro lado, tal parece que Mayumi pasará algunos cambios forzosos por cortesía de su decidida madre. Eso será interesante de ver.
Saludos y nos leemos.