—Abuela... ¿Eh? —dijo Patricia con el ceño fruncido mientras recordaba todos los hermosos momentos que había pasado acurrucada y mimando al pequeño Kartikeya de niño, solo para que él la apuñalara por la espalda de esta manera siendo un adolescente.
Neatwit, por otro lado, se quedó estupefacto por esta revelación.
Durante años había estado separado de su hermana Naomi y los niños, y ahora de repente estaban de vuelta ante sus ojos como adultos ¡y dioses además!
—Ja... jajaj... ¡JA JA JA JA! —Neatwit soltó una carcajada de corazón al sentir una alegría genuina desbordándose de su pecho.
Para él, este era el mejor día de su vida, ya que el regreso de los niños significaba que finalmente podría ver a su hermana y hablar sobre el paradero de Rudra.
Desafortunadamente, su risa tuvo muy mal momento ya que Patricia sintió que se reía del insulto a la abuela y le apuntó con su espada con clara intención asesina.