Archer observó a un comerciante humano vendiendo una espada completamente nueva a un orco que amaba el trato. Cuando se cerró el trato, la reacción del orco fue graciosa. El enorme orco verde saltaba de un lado a otro mientras sostenía el arma y agradecía al comerciante, lo que hizo que este último se riera.
Después de ver a esos dos, vio a muchos otros vendedores haciendo ventas con otras razas, mostrando que la gente sí tenía monedas para gastar en su reino. Archer divisó a otra mujer humana comprando una bolsa de pan enano que un anciano enano vendía ambulantemente mientras ambos hablaban.
Le complació que Aisha compartiera su visión y promulgara leyes que prohíben el racismo entre las razas. Esta iniciativa contribuyó a la cohesión del reino y atrajo a muchos nuevos residentes.