—¿Qué es lo que quieres cuestionarme, Lady Helena? —Morganna miró a la mujer que se sentaba frente a ella con un atisbo de arrogancia y orgullo en sus ojos.
Helena observó a la mujer mayor, la Reina, que la miraba desde arriba. —Esto es con respecto a la muerte de Madame Fraunces. Creo que ya has oído este nombre antes, ¿no es así? —cuestionó Helena.
—Sí, —respondió Morganna—. La mujer que fue asesinada por un guardia en el castillo y tú lo liberaste.
—¿Te molesta que yo lo haya liberado, mi Reina? —cuestionó Helena y los ojos de Morganna se estrecharon—. Recibí información de que fuiste tú quien dio aviso al magistrado sobre ello. Magistrado Maki —llamó al magistrado, que parecía golpeado por el miedo y los nervios.
La Reina Morganna levantó la mano como si indicara que no había necesidad de que el magistrado viniera a hablar.