AEROPUERTO
Erika, quejándose – es una pena que debamos ir solos…
Prometido – no podemos llevar a todo mundo
Erika le reclama – tú, no has querido conocer a todas mis amigas.
Prometido pone los ojos en blanco – no se ha dado la oportunidad. Pero después…
Erika – está bien.
Prometido – ya están todos los trámites; vamos, hay que pasar a la sala.
Erika – está bien vamos, solo envío unos últimos mensajes.
Whats App grupo amigas
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Hannah <
Ish <
Hannah <>
Adriana << ¡quien como tú!; disfruta el viaje>>
Melanie << ¡suerte! Pásala muy bien y no te limites en ¡nada!>>
Ish <
<< ¡Gracias! ☺ Si>>
ISHMAR
Después de algunos clientes, se asoma a la sala de espera y ve casi todo el piso custodiado por unos tipos, casi gorilas, un par en el elevador, otro par en cada extremo de la estancia, y solo un señor sentado en la sala de espera, con un traje bastante costoso y un bastón de madera aparentemente igual de costoso y fino; quien al ver que sale la persona, se levanta sin dificultad y pasa al privado de Ishtar, acomodándose tranquilamente en una de las sillas.
Ish – Sr. José, buen día, me han dicho que era mucha su insistencia en que yo lo atendiera; pero tampoco dijo quien lo recomendó o como llegó aquí
Sr José, con voz gruesa y ronca; responde con la voz más fría y una simpleza impactante – buen día, no debería hacer esa pregunta, todo mundo sabe quién es usted; pero yo solo he venido a darle un consejo: -Ishtar sorprendida, abre los ojos como platos– No se entrometa en los problemas de Sandro y Pablo, sino usted y su prospera firma saldrán embarrados y en problemas. Y en ese caso probablemente no volvería a ver a sus íntimos amigos
Ishtar sorprendida, nerviosa, asustada y molesta, intenta controlar sus emociones – ¿quiénes usted? ¿Qué quiere?
Sr José – ¡oh! Yo solo soy… un mensajero, sólo quiero ayudarla
Ish con sarcasmo replica– ¿ayudarme? Podrían comenzar por dejar de seguirme y de vigilarme; ¿dónde están ellos?
Sr José – no lo sé, usted debería saberlo; Pero dígales que no se podrán esconder para siempre, deben dar la cara y responder por lo que han hecho
Ish alza las cejas y cuestiona – ¿y que han hecho?
Sr. José, con un tono molesto y arrepentido, como sí hubiese hablado de más – es algo que no necesita saber
Ish con un gesto de superioridad y poder, sin alardear dice – no sé, quizás pueda ayudarle a conseguir lo que quiere, sin que ellos salgan perjudicados y sin yo mezclarme
Sr José, con burla le responde – si te entrometes, te estas mezclando y – alza una ceja y concluye con un tono amenazante– ¡saldrás raspada! Y eso Licenciada, no le conviene
Ish con voz suplicante, pero sin perder la calma, ni distancia replica– solo seré un tercer árbitro.
Sr José, solo sentencia con el dedo – que el tío devuelva la pintura y el arca; que ellos ayudaron a la mala robar al jefe –hace una pausa como pensando; y con gran simpleza le promete – y se les perdonará la vida, los dejaremos en paz
Ishtar alza una ceja – ¿pintura?
Sr José se levanta y le sentencia – no investigue, sí no quiere salir raspada. No se meta. Solo… deles el mensaje
Ish exclama molesta – ¿cómo sí, no sé dónde están?
Sr José, con una sonrisa malévola, ya estando en la puerta –no es mi problema. Y no se te ocurra, comentarle al imbécil, inútil de la policía, los vigilamos, como ya se ha dado cuenta. ¡Ya le dije! Buen día –sale de la oficina y del edificio con todo y sus gorilas, tan pronto, que ni siquiera pudo Ishtar pedir lo siguieran o detuvieran
Ishtar temblando, llama a Pedro para que vaya a su Oficina. Le pide que cierre con seguro. Saca una botella de tequila e intenta servir dos tragos, aun temblando; Pedro le quita la botella y los sirve, ayudándola a sentarse en el sillón del privado, le da el vasito y se sienta a su lado, preocupado, por el semblante que tiene Ishtar; es ella ahora, quien no puede hablar.
Pedro – ¿Qué ocurre?
Ishtar toma a fondo su tequila, antes de poder hablar; toma aire a fondo y sin parar suelta –han venido a amenazarme. Dicen que debo dejar de meterme en los asuntos de Sandro y Pablo, o ISHMAR correrá la misma suerte que ellos. Que deben obligar al tío a devolver lo que le quitaron al jefe, no podemos ir a la policía, que no tiene caso de que se escondan. Parece que ellos tampoco saben en dónde están.
Pedro también bebe ante esa confesión, pasa su mano por su cabeza y da unas cuantas vueltas nervioso, desesperado, con ansias y miedo a la vez; analiza la situación antes de hablar – sí ellos no saben dónde están, entonces, ¿estarán escondidos?; tal vez… el mismo Rodríguez trabaja para ellos
Ish – puede ser. O para la contraria. Hablo del tío y el jefe; una pintura y un arca
Pedro hace esfuerzo por pensar y recordar – creo que llevaron un juicio de embargo o algo así; donde se llevaron muchas cosas, y era del tío de Casandra. Eso comentó alguna vez Pablo en casa, que no se decidía en llevar el asunto, porque ya estaban separados Casandra y Sandro; pero acudió a ellos profesionalmente, Pablo después decidió tomarlo.
Ishtar furiosa y desesperada – ¡el tío!... ¡esa Casandra! –Aprieta fuerte el vaso– Con razón tan sedita... no se ha quejado de nada. De seguro está enterada de todo
Pedro, sacándola de su nube de coraje – el punto, es que en cuanto hubo el embargo, pasó la primera audiencia… ¡el tío desapareció!
Ish, sobresaltada, pregunta – ¿cómo? ¿Se lo echaron…?
Pedro, niega con la cabeza y le cuenta – no. Al parecer se fue con algunas cosas de las que embargaron. Los actuarios, no hicieron bien su chamba al hacer inventario; cuando se fue el tío, terminaron el juicio, ellos pagaron y se devolvieron las cosas embargadas de acuerdo al inventario; pero hubo piezas desaparecidas. Como no hubo un buen inventario… la demanda y denuncia, por la desaparición de las piezas; no procedieron y el tío ya no volvió. Ellos se cobraron con lo que se recuperó, en el juicio
Ishtar, concluye – ósea, lo que deben hacer es buscar al muy imbécil del Tío
Pedro –así es. Si… ellos saben todo esto, estarán buscándolo
Ishtar, con frustración dice – y nosotros no deberíamos entrometernos
Pedro, le reprocha – no eres de las que obedecen.
Ishtar, replica con desesperación y suplica – podría ayudar…
Pedro la riñe – no te involucres, perdemos más y nos ponemos en riesgo
Ishtar, insiste – sí les indico el camino para llegar al tío
Pedro –sí ellos fueron por el tío, los pones en riesgo también a ellos; ellos sabrán cómo encontrarlo
Ishtar, mas frustrada – ¿entonces qué debo hacer?
Pedro, intenta calmarla, pero él tampoco está tranquilo – ¡nada! Como dijiste hace rato, nada, solo continuar
Ishtar, se talla la cara y cabello, con las manos – ¡me siento impotente!
Pedro, le pone una mano sobre el hombro, sentado a su lado –solo podemos asegurarnos de que ellos hagan lo que piden
Ishtar, susurra – les daremos su recado ¿Cómo?
Pedro, la tranquiliza – yo me encargo; ahora tranquilízate que sí nos están vigilando como dicen, hay que mostrar que no nos afecta, y que no nos entrometeremos ¿ok?
Ish medio llorando y medio riendo dice – ahora tu eres el que parece no tener emociones
Pedro, le sonríe confortándola –tenías razón, debemos seguir y confiar en que ellos saben que hacer
Ish –bien –toma aire; se abraza a Pedro y luego lo deja ir; para continuar con sus labores. Se revisa el maquillaje, limpiando de su rostro las lágrimas.
Pedro que acababa de salir de la oficina de Ishtar, regresa de inmediato – oye –Ish, voltea de inmediato, algo alterada; él vuelve a entrar cerrando la puerta – ¿por qué dicen que te has entrometido?
Ish, nerviosa y algo avergonzada, duda en confesarle; él le alza una ceja y le sostiene la mirada con firmeza e intriga – Pues… no sé… tal vez se enteraron que hace tiempo contrate a un investigador, para saber de dónde venía toda esta amenaza de TECNO-IUS, ayer lo vi para encargarle que busque a Sandro.
Pedro, sorprendido y algo alterado le dice exaltado – ¡cancélalo ya! Los puedes poner en peligro, a ellos, a nosotros, a todos. –Ishtar baja la mirada avergonzada y reticente– ¡Ishtar, hazlo!
Ishtar de no muy buena gana – Está bien, si, no te preocupes, ya lo hago. –él sale de la oficina casi con un portazo; y ella se pone a ello.
Rato después, entra Josué con una maquinita extraña que hace sonidos raros, Ishtar apunto de hablar, es detenida por la señal con el dedo en los labios para que no diga nada, que le hace Josué; pasa la máquina por todas partes, paredes, escritorio, puerta, cosas, en unas flores artificiales comienza a sonar como loco el aparatejo, Josué lo revisa y saca un pequeño micrófono de ahí; lo guarda en su bolso del pantalón y continúa, Ishtar sorprendida por lo que encontró; mira perpleja a Josué, que sacando de su bolso le enseña otros dos. Sigue con su tarea. Le hace seña de que se quede en su lugar.
Ishtar impactada y sin palabras, sale al pasillo viendo como realiza su tarea; también ve que Lola ha vuelto a su lugar. Camina hacia ella – ¿todo bien?
Lola – sí, ¡todo listo!
Ishtar –bien, ¿nadie te siguió?
Lola – no, no note nada extraño
Ishtar – muy bien, gracias
Lola – sí; aquí están las facturas y las llaves. –toma las notas, las llaves, y se va.
Cuando está en su privado las revisa; todo parece estar en orden. Las guarda y regresa a su trabajo.