ISHMAR
Josué – buen día, Lola dile a Ishtar que la necesito en mi oficina, de favor
Lola – Lic. La licenciada no ha llegado
Josué se regresa, con ceño fruncido – ¿no? Me dijo que no tenía audiencias, solo citas hoy
Lola – tuvo un problema, temprano. Llamo para avisar y que le reprogramara sus citas
Josué – ¿problema? Bueno yo le llamó
Lola – Lic. Se escuchaba mal
Josué la mira y se encierra en su privado. Preocupado y molesto, se pone a buscar en Internet.
Afuera Hannah que igual va llegando, se dirige a la oficina de Ishtar, pero no hay nadie. Regresa, con Lola que está en una llamada.
Lola – entiendo Sr. -pausa- Pero la Licenciada tuvo una emergencia, hoy no podrá atenderlo, y de acuerdo con su agenda, puede ser hasta la próxima semana -pausa- Sí le urge mucho, lo puede atender alguno de los socios. -pausa- si permítame -revisa la agenda en el monitor- si me dice ¿de qué es asunto? -pausa, Lola desesperada- no Sr. Necesito saber para canalizarlo con el especialista en la materia -explica, con paciencia- bien, puede ser hoy a las cuatro de la tarde o el jueves a las dos -pausa- no, es la carga de trabajo que hay –pausa y alza los ojos al cielo- le estamos dando prioridad a usted, porque de lo contrario sería en dos semanas; -pausa- bien, entonces lo esperamos hoy a las cuatro. –pausa. –Sí, hasta luego.
Hannah – ¿Qué ocurre?
Lola – Un cliente de la Lic. Ishtar, al parecer no va a venir, tuvo un problema y debo reprogramar todas sus citas; pero tiene la agenda llena. Y no se sí quiera quedarse hasta muy noche a trabajar.
Hannah – ¿por qué no pasas sus clientes a los otros… o las audiencias de ella de un día a otros?
Lola –porque las audiencias que tiene, son prioridades. Ella dice. –inspira profundo. – son asuntos de los que ha pedido atender personalmente
Hannah –y ¿qué problema tan grave puede tener? Para que deje las cosas así; ella no falta ni deja de venir, aunque este muriéndose.
Lola –no me dijo, pero se escuchaba mal, alterada, cansada.
Hannah – ¿a qué hora te aviso?
Lola –temprano, aun no llegaba yo aquí
Hannah –eso es muy temprano. ¿Josué ya lo sabe?
Lola –sí, hace unos minutos le informe
Hannah –bien, voy a verlo, ¿alguien más sabe?
Lola –no que yo esté enterada.
Hannah, asienta con la cabeza y va a la oficina privada de Josué, llama a la puerta y se escucha un adelante; entra, ve a Josué con un semblante desesperado y molesto.
Hannah – ¿Qué ocurre?
Josué, lleno de pesar y desesperación –Un problema con uno de los clientes; hicimos todo una estrategia para librarlo de un embargo de sus bienes, y que perdiera todo; enfrentamos asuntos laborales, cargos penales sin fundamento; pero ahora tiene enzima a Hacienda y otros cargos penales que ponen en jaque al señor. Si nos movemos a un lado para librarnos de lo penal, Hacienda cae encima; si nos movemos a otro para librar Hacienda, el señor cae en la cárcel.
Hannah toma asiento, le propone una estrategia –complicado; hay que enfrentar ambos, una misma línea, un solo movimiento y que ambos choquen y sea imposible que la responsabilidad caiga en el cliente. O irnos por el daño menor. Pero porque no me dejas a mí eso. Yo soy la experta en lo fiscal y sabes que en materia penal estoy oxidada pero no me es indiferente.
Josué, aliviado con los ojos iluminados le dice –Gracias, porque ya no le encuentro pies ni cabeza; es todo esto –entregándole unas grandes carpetas. –Son varios juicios laborales que los acumulamos, pero promovimos a la par un concurso mercantil, embargamos todos sus bienes con antelación por medio de un familiar lejano con diversos títulos de crédito. Todo había estado en balanza, ni hacia delante, ni hacia atrás. Se había quedado inamovible, pero hoy le citaron estas Hacienda fiscal y fiscalía general.
Hannah –no te preocupes, lo reviso y me encargo.
Josué –Ishtar es quien planeo toda esta estrategia…
Hannah – ¿ya hablaste con ella?
Josué –no, este cliente me dijo que le llamó a ella, pero no respondió su celular; así que me llamó a mí. Yo también le intente llamar hace rato y no responde.
Hannah – déjame intentar –marca desde su celular. – ¿sabes qué ocurre?
Josué –no ¿tu si?
Hannah –no, pero no responde. –cuelga en su cel.
Josué – ya nos llamara y explicara que paso.
Hannah –solo espero que no hayan vuelto a atentar… -se calla, lo que decía; con un poco de culpa por hablar de mas
Josué, la interroga, preocupado ya que desconoce todo – ¿han seguido amenazando a Sandro?
Hannah –los tenían vigilados; la fiesta fue por eso en casa de Melanie
Josué – no me había dicho nada
Hannah –no quiere que nadie se entere, tampoco quiere poner a nadie en peligro; hasta ahora se sabe que solo siguen a Sandro y Pablo.
Josué – pero también pueden ir detrás de lo que ellos aman
Hannah –por eso tiene cierto miedo y toma sus precauciones
RESTAURANTE
Ishtar –Hola ¿Qué tal?
Vendedora –Hola, bien y ¿tu? –se asoma buscando a alguien o algo.
Ishtar observa detrás de ella – ¿buscas algo?
Vendedora –creí que vendrías con tu esposo
Ishtar extrañada, frunce el ceño y recuerda haberle presentado en alguna ocasión a Sandro, mientras andaban de compras – ¡ah! No, él está de viaje.
Vendedora – ¡oh! Qué pena, me habría gustado saludarlo; y comentarle sobre la casa que le había interesado
Ishtar aún más extrañada – ¿casa? ¿Qué casa?
Vendedora – ¿no te dijo? Andaba buscando casas, sin querer nos topamos en la exhibición de una casa, él con su corredor y yo con mi cliente. Esa casa le gustó mucho, la quería comprar, pero hubo un conflicto con mi cliente, nada de importancia. Pero al final ya no se cerró el trato.
Ishtar – ¿Quién era tu cliente?
Vendedora –no tiene importancia, el caso es que esa casa sigue en venta ¿la quieres ver?
Ishtar –claro
Vendedora –podemos mañana sí gustas.
Ishtar – no, tengo bastante trabajo, podría ahora o hasta él fin.
Vendedora –déjame ver sí no la están mostrando ahora –saca el teléfono para hacer unas llamadas.- bueno, creo que sí podemos ir.
Ishtar –genial; vamos
Vendedora – ¿me sigues en tu auto?
Ishtar -¡claro!
Se sube al auto, ve las múltiples llamadas perdidas, y comienza a devolverlas, por el altavoz del auto, mientras conduce.